“Si tu cabeza no está preparada, será muy difícil ganar”. Matteo Iachino repite esta idea varias veces durante nuestra entrevista en el hotel Paradisus by Meliá Fuerteventura. Y no está hablando desde la teoría, si no desde la experiencia de más de una década compitiendo contra los mejores windsurfistas del mundo, de haber ganado cinco títulos mundiales (tres en el circuito PWA 2016, 2023 y 2025, el Mundial ISWC de Speed Windfoil en 2024 y en 2026 la 38.ª Fuerteventura Windsurfing and Wingfoil World Cup), y de haber vivido una temporada que cambió para siempre su forma de entender el alto rendimiento.

    El italiano, afincado en Tenerife desde hace más de una década,acaba de conquistar su quinto mundial en la 38.ª Fuerteventura Windsurfing and Wingfoil Cup, celebrada este verano en la playa de Sotavento.

    En este rincón de la isla de Fuerteventura se articula también el primer Wellness Hub del Atlántico, un proyecto de Meliá que reúne Paradisus Fuerteventura y ZEL Fuerteventura para ofrecer dos formas complementarias de entender el bienestar: una más pausada y sensorial; otra vinculada al movimiento, el deporte y la comunidad. La idea es que el viajero no solo desconecte, sino que también pueda probar y aprender disciplinas como el windsurf, el kitesurf o el wing foil junto a la escuela René Egli.

    Pero Matteo no se detiene. Entre pruebas de nuevos materiales, entrena en casa para perfeccionar el foil, la otra disciplina del racing en windsurf, de cara a sus próximos compromisos: “Estaremos en Alemania, en el mar del Norte, a finales de septiembre, y en Japón, en la playa de Miura Kaigan, a principios de octubre”.

    Iachino no solo es un campeón; también ha comprendido que ganar no depende únicamente de la fuerza, la técnica o la velocidad. La mente desempeña un papel esencial, y eso es algo que ha aprendido a lo largo de su carrera deportiva.

    matteo iachino
    cortesía Matteo Iachino

    El amigo que le enseñó que un italiano podía ganar

    Antes de que Matteo Iachino se convirtiera en el primer gran referente italiano del windsurf mundial, hubo otro nombre que le hizo creer que era posible: Alberto Menegatti, uno de los mejores windsurfistas de su país y, para Matteo, mucho más que un rival o un compañero de circuito. Fue el primero que hizo creer a muchos jóvenes italianos que también podían ganar. “Fue el primer italiano que ganó una manga, una final, en una prueba del circuito. Enseñó que se podía hacer. Cuando alguien te enseña que se puede, tú empiezas a creer que también puedes”, nos cuenta Matteo.

    Alberto Menegatti falleció repentinamente en febrero de 2015 en El Médano, Tenerife. Tenía 29 años. Aquel golpe llegó justo en el año en el que Iachino peleaba por ganar su primer Mundial. Y ahí empezó todo.

    “No dormía bien. No respiraba bien. Tenía muchísimo estrés”


    Intentó convivir con esa presión: seguía entrenando, seguía compitiendo y seguía luchando por un Mundial, pero por dentro ya no era el mismo. Fue entonces cuando comprendió que el mayor rival de un deportista no siempre está en el agua, está en la propia cabeza. Aquella temporada le cambió para siempre la manera de competir y marcó el inicio de su cambio: puedes tener la mejor preparación física, el mejor material y el mayor talento, pero si tu mente no está preparada, será muy difícil ganar”.

    Esa fortaleza mental, sin embargo, no apareció de la noche a la mañana. Su historia empezó mucho antes, cuando era un adolescente que, en realidad, no tenía ninguna intención de convertirse en windsurfista profesional.

    El momento en que apostó todo por un sueño

    Resulta curioso que uno de los deportistas más exitosos de la historia del windsurf italiano no quería competir cuando era adolescente. Su padre fue quien le puso por primera vez sobre una tabla. Pero entonces Matteo tenía otras prioridades. “Mi padre hacía windsurf y cuando era niño me llevaba. Pero tardaba muchísimo en preparar el material, cargar el coche y organizarlo todo. Yo pensaba: jamás voy a hacer esto”.

    Durante años prefirió estar con sus amigos antes que pasar horas navegando. De hecho, fue precisamente gracias a ellos como terminó enamorándose del deporte. “Unos amigos de la playa estaban haciendo un curso. Fui con ellos, me metí en el agua y me encantó. Con mis amigos era diferente, pero yo no quería competir”.

    “Pensé que, si no lo intentaba, siempre me preguntaría qué habría pasado”


    Todo cambió poco a poco. “Me di cuenta de que podía viajar, conocer gente, hacer deporte y divertirme al mismo tiempo. Ahí se me fue la cabeza”. Matteo estudiaba Economía y Empresa y estaba a apenas cuatro exámenes de terminar la carrera universitaria cuando una marca le ofreció financiarle una temporada completa en el circuito mundial. Para aceptarla tenía que aparcar los estudios. “Todo el mundo me decía que acabara la carrera. Mucha gente me decía que tenía que buscar un trabajo normal”. Así que tomó una decisión y se lanzó. “Era mi sueño. Pensé que, si no lo intentaba, siempre me preguntaría qué habría pasado”. Pasó de luchar por entrar en el Top 30 a estar entre los mejores del mundo.

    smiling man holding trophy and raising fist on beach.
    cortesia Matteo Iachino
    Matteo Iachino con uno de los trofeos que le acreditan como campeón del Mundo de windsurf

    El error que todavía recuerda once años después

    Matteo llegó a Nueva Caledonia líder del ranking. Era la primera vez que se veía de verdad peleando por el título mundial. Tenía velocidad, físico, material y opciones reales. Pero la cabeza no estaba en el mismo sitio que el cuerpo. En la primera final de la primera competición cometió un error que todavía recuerda perfectamente: confundí la línea de llegada con una boya que no correspondía al recorrido”. Este no fue el fallo que le hizo perder el Mundial. “Fue en Nueva Caledonia en 2015. No fue exactamente lo que me hizo perder el Mundial, pero fue el primer fallo de una competición que hice muy mal. Ahí me mató la cabeza. Cuando empiezas mal es muy complicado mentalmente, si ya estás mal, volver fuerte”, explica ahora con perspectiva

    “El cuerpo es algo mecánico. La cabeza es mucho más complicada”

    La lección de Nueva Caledonia le cambió la carrera. Hasta entonces, como muchos deportistas de élite, pensaba que el rendimiento se construía sobre todo entrenando más: más gimnasio, más horas en el agua, más pruebas de material, más disciplina. Pero hoy no lo ve así. “El cuerpo es algo mecánico. La cabeza es muchísimo más complicada”, dice.

    Para Iachino, la diferencia entre un deportista muy bueno y un campeón no está solo en el talento ni en la fuerza. Está en lo que ocurre cuando llega la presión. Cuando no duermes. Cuando sabes que puedes ganar. Cuando un error pequeño amenaza con arrastrarlo todo. “Puedes ser muy bueno, pero como no tengas cabeza es muy difícil”, explica.

    Durante un tiempo trabajó con psicólogo. Pero la figura que más le ha ayudado en los momentos difíciles ha sido su entrenador, Giuseppe, con quien lleva más de doce años. “Cuando tengo un momento complicado le llamo. Él me escucha y confío en él. No es familia, pero puedo decirle lo que quiera. Con la familia muchas veces es diferente, te cortas más”.

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    cortesía Matteo Iachino

    A casi 100 km/h sobre el agua

    La especialidad de Matteo son las condiciones extremas. Cuanto más viento, mejor. “Compito mejor cuando hay entre 30 y 45 nudos. Ahí tengo mucho control y puedo ir muy rápido”. En competición alcanza habitualmente velocidades de entre 75 y 80 kilómetros por hora. En pruebas de velocidad pura ha llegado prácticamente a los 100 km/h. "Mi disciplina compite desde los siete nudos hasta más de sesenta en algunas rachas". Y eso implica asumir riesgos.

    El día que pasó más miedo

    Resulta curioso que la situación más aterradora de su vida también ocurriera en Nueva Caledonia. No fue una caída especialmente espectacular, ni una lesión. Fue algo mucho más simple y más peligroso. “Había unas olas enormes. Me caí, perdí el equipo y tuve que nadar muchísimo para recuperarlo. Estaba muy lejos de la orilla, en medio del mar y con corrientes muy fuertes. Desde luego, no fue un placer”.

    La longevidad según un campeón del mundo

    Matteo opina que la longevidad se construye mucho antes de hacerse mayor. “Hay que dormir bien, comer bien e hidratarse. Sin esas tres cosas no puedes construir nada”. Y junto a estos principios básicos, llega el entrenamiento. Y aquí rompe uno de los grandes mitos del fitness.

    “Dos días de gimnasio y dos días de deporte a la semana ya pueden marcar una diferencia enorme”

    “No creo que una persona normal necesite hacer cosas extraordinarias. Dos días de gimnasio y dos días de deporte a la semana ya pueden marcar una diferencia enorme”. La clave, según él, está en desarrollar fuerza. “La masa muscular ayuda a los huesos, a los tendones, al metabolismo y a la salud general. Cada vez sabemos más sobre eso”.

    • Entrena fuerza un mínimo de tres veces por semana
    • Prioriza la masa muscular.
    • Cuida el sueño.
    • Controla la alimentación.
    • Y prácticamente ha eliminado el alcohol de su vida.
    matteo iachino y blanca alabau
    @theafrocanario


    Tenerife, donde está su playa favorita

    Aunque su corazón sigue siendo italiano, hay un sitio que se ha convertido en parte inseparable de su historia. El Médano. “Es mi playa favorita. Llevo entrenando aquí quince años. Estoy muy cómodo. Puedo navegar slalom, hacer olas y también surfear”. Fue allí donde pasó los inviernos que construyeron al campeón y donde entrenó durante años junto a algunos de los mejores riders del mundo. Y donde terminó instalándose junto a la campeona de Windsurf slalon, la española Blanca Alabau. Aún así, “tengo que volver siempre a Italia porque es donde nací. Pero Tenerife es parte de mí”. Solo hay un lugar que rivaliza con la isla en su lista personal. “Maui sigue siendo mi destino favorito cuando pienso en vacaciones y estilo de vida”.

    La obsesión que sigue moviéndole

    Después de cinco títulos mundiales sería fácil pensar que Matteo Iachino compite por costumbre. O por inercia. Basta escucharle unos segundos para entender que no es así. Ese trabajo mental no le ha convertido en un deportista más relajado. Todo lo contrario. A sus 36 años, Iachino sigue compitiendo con la misma tensión competitiva que cuando buscaba su primer título. “Cada vez que gano me parece la primera vez. La gente me dice: ‘Tienes cinco títulos, estarás relajado’. Y no. No estoy relajado. Quiero ganar cada vez más y demostrarme a mí mismo que merezco estar ahí”. “Cada vez que gano me parece la primera vez”.

    Después de cinco títulos mundiales, Matteo Iachino sigue entrenando con la misma obsesión que cuando dejó la universidad para perseguir un sueño. La diferencia es que hoy sabe que los campeonatos no empiezan en el agua, empiezan mucho antes.

    Headshot of Lola López

    Experta en running, triatlón y carreras de media distancia. Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de moda y belleza en Men's Health, Women's Health y equipamiento deportivo en Runner's World. Antes, redactora en las revistas Hablan, Elle Decor, Casa 10, Diez Minutos, Qué me dices y La revista de Ana Rosa. Campeona de la Comunidad de Madrid y Subcampeona de España de SwinRun por parejas femeninas. Todo lo nuevo en el mundo del deporte, lo pruebo.