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Las personas con artrosis han escuchado lo mismo durante décadas: una vez que el cartílago se desgasta, no vuelve a regenerarse. A diferencia de muchos otros tejidos, el cartílago apenas recibe aporte sanguíneo, lo que hace que su recuperación sea prácticamente imposible. Como consecuencia, alrededor del diez por ciento de la población de Países Bajos y Bélgica sufre artrosis. A nivel mundial, el desgaste del cartílago es incluso una de las principales causas de discapacidad.
Sin embargo, esta percepción empieza a cambiar. Nuevos estudios muestran que el cartílago dañado podría, en realidad, regenerarse, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de tratamiento.
Por qué la artrosis es tan difícil de tratar
Actualmente no existe ningún medicamento que cure la artrosis. Los tratamientos se centran principalmente en aliviar el dolor y mejorar la movilidad, por ejemplo mediante fisioterapia. En los casos más graves, a menudo la única opción es un prótesis articular.
Por ello, la artrosis suele considerarse un consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, esta suposición cada vez se pone más en cuestión. Los investigadores ya no se limitan a tratar los síntomas, sino que intentan revertir el propio proceso.
Nuevo material permite que el cartílago vuelva a crecer
Uno de esos investigadores es Samuel Stupp, químico y científico de materiales en la Northwestern University (EE. UU.). Su equipo desarrolló un material inyectable que no solo reemplaza el cartílago dañado, sino que también estimula el crecimiento de nuevo tejido.
El material está compuesto por cortos fragmentos de proteínas y una forma modificada de ácido hialurónico. En la articulación, forma una red de fibras finas, una especie de malla biológica donde puede crecer nuevo cartílago.
En experimentos con ovejas, cuyos rodillas son muy similares a las humanas, se formó en seis meses cartílago rico en colágeno tipo II y proteoglicanos, que son los principales componentes del cartílago sano y flexible. Además, el tejido regenerado se comportaba más como cartílago natural que el débil tejido cicatricial que surge con los tratamientos actuales.
Por qué el cartílago más viejo se recupera peor
Pero la recuperación no depende solo de la estructura; el envejecimiento biológico también juega un papel. Por eso, los investigadores de la Stanford University (EE. UU.) se centran en los procesos moleculares detrás de la pérdida de cartílago.
Helen Blau, profesora de microbiología e inmunología en Stanford, descubrió que la enzima 15-PGDH aumenta con la edad y frena los procesos de recuperación. Esta enzima descompone sustancias necesarias para la regeneración del tejido, haciendo que el cartílago se regenere peor.
Blau y su colega Nidhi Bhutani, profesora asociada de cirugía ortopédica, descubrieron que bloquear esta enzima conducía a la recuperación del cartílago. Los animales cargaban mejor sus articulaciones, un indicio de que sentían menos dolor y se movían mejor.
Incluso en tejido humano obtenido de reemplazos de rodilla, este enfoque funcionó: el tejido comenzó a formar nuevamente cartílago funcional.
La inflamación como enemigo oculto
Además del desgaste y el envejecimiento, la inflamación también juega un papel crucial. Según Christopher Evans, profesor de cirugía ortopédica y medicina molecular en la Mayo Clinic (EE. UU.), una respuesta inflamatoria crónica puede descomponer el cartílago a gran velocidad.
Una proteína clave en este proceso es la interleucina‑1. Normalmente ayuda en la recuperación, pero en la artrosis permanece activa y acelera la degradación del tejido articular. Para frenar este proceso, los científicos están investigando la terapia génica, que consiste en introducir instrucciones genéticas en la articulación para que las células produzcan por sí mismas una proteína inhibidora.
En un primer estudio de seguridad, estas sustancias protectoras permanecieron activas al menos un año, sin efectos secundarios graves. Los participantes reportaron menos dolor y mejor movilidad, aunque todavía se necesitan estudios más amplios.
Una nueva visión sobre la artrosis
Ninguno de estos tratamientos está aún listo para su aplicación generalizada. Sin embargo, indican un cambio importante de enfoque. La artrosis ya no se considera únicamente un desgaste irreversible, sino un proceso biológico que podría ser modulable.
Con la ayuda de nuevos materiales, conocimientos moleculares y técnicas genéticas, los investigadores intentan activar nuevamente la capacidad de recuperación del cuerpo.












