Cómo surgió la vida es una de las grandes preguntas de la ciencia. La investigación sobre el asteroide Ryugu, situado a unos trescientos millones de kilómetros de la Tierra, aporta ahora nuevos indicios: las muestras contienen todos los componentes básicos del ADN y el ARN. Así lo revela un estudio publicado esta semana en la revista científica Nature Astronomy. Este hallazgo refuerza la idea de que los ingredientes necesarios para la vida pudieron llegar a la Tierra transportados por asteroides.

Un rompecabezas cósmico

El ADN y el ARN constituyen la base de toda la vida en la Tierra. El ADN almacena la información genética, mientras que el ARN se encarga de traducir esa información en procesos celulares. Ambos están formados por las llamadas bases nitrogenadas.

En las muestras de Ryugu se han identificado cinco de estas bases: adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. Anteriormente, solo se había detectado el uracilo, uno de los cuatro componentes esenciales del ARN.

“Esto no significa que hubiera vida en Ryugu”, explica el bioquímico Toshiki Koga, autor principal del estudio. “Pero sí demuestra que los asteroides pueden formar y conservar moléculas clave para el origen de la vida”.

El descubrimiento se enmarca en una tendencia más amplia. En muestras del asteroide Bennu, e incluso en meteoritos caídos en la Tierra, también se han encontrado compuestos similares. Todo ello sugiere que estas moléculas no son raras, sino que podrían ser abundantes en todo el sistema solar.

Un viaje de trescientos millones de kilómetros

Las muestras de Ryugu fueron recogidas por la sonda japonesa Hayabusa2, que partió en 2014 en una misión de seis años y logró traer de vuelta a la Tierra apenas unos pocos gramos de material.

Esa cantidad tan reducida ha resultado ser de un valor enorme. Ryugu es un asteroide rico en carbono, un tipo de cuerpo celeste conocido por su compleja composición química. Este tipo de objetos se considera auténticas “cápsulas del tiempo” del origen del sistema solar. Para los científicos, representan una oportunidad excepcional para estudiar qué sustancias estaban presentes cuando la Tierra era aún joven y la vida comenzaba a abrirse paso.

Según el astrobiólogo César Menor-Salván, que no participó en el estudio, esto no implica que la vida se originara en el espacio. “Pero cada vez entendemos mejor qué moléculas orgánicas pueden formarse en condiciones adecuadas, prácticamente en cualquier parte del universo”, señala.

El origen de la vida, bajo una nueva mirada

Uno de los aspectos más llamativos es que los investigadores han encontrado una relación entre las bases nitrogenadas y el amoníaco, otra sustancia clave en los procesos químicos primitivos. La proporción entre ambos parece estar conectada, aunque todavía no se comprende exactamente de qué manera.

Según Koga, esto podría apuntar a la existencia de un proceso químico desconocido en el sistema solar primitivo.

Los resultados respaldan la teoría de que los asteroides llevaron a la Tierra, hace miles de millones de años, los ingredientes fundamentales para la vida. No la vida en sí, pero sí su base química.

Para la investigadora Morgan Cable, de la Victoria University of Wellington, el hallazgo es especialmente relevante: “Demuestra cómo pudieron formarse moléculas esenciales y cómo estas contribuyeron a que la vida surgiera en la Tierra”.

Vía: National Geographic NL
Traducido y editado por Gustavo Higueruela
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Jim Pouli
Redactor
Jim es editor de National Geographic. Estudió geografía social y se especializó en sostenibilidad y ciudades verdes. La escritura es su pasión; ve en cada historia, por pequeña que sea, una oportunidad para entender mejor el mundo. En su tiempo libre, le gusta visitar conciertos y salas de cine, o salir a correr.