Detectar una mentira continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes de las relaciones humanas. Aunque la mayoría de las personas engaña en algún momento, identificar cuándo ocurre resulta mucho más complicado de lo que solemos creer.

La investigación científica respalda esa realidad: un estudio publicado en Psychiatr Q en 2019 concluyó que el 18,1% de los estudiantes universitarios de una universidad estadounidense mentía a diario, mientras que otra investigación de la Universidad de Massachusetts reveló en 2002 que el 60% de los adultos había mentido al menos una vez durante una conversación de diez minutos.

Los especialistas coinciden en que el llamado "mentiroso perfecto" es prácticamente imposible de estudiar. Quien consigue engañar siempre pasa desapercibido, precisamente porque nunca llega a ser descubierto. En cambio, sí existen estrategias que pueden aumentar las posibilidades de detectar contradicciones o provocar que quien oculta información termine revelando más de lo que pretendía.

La pregunta que conviene reservar para el final

José Astorga, experto en comportamiento y lenguaje no verbal, asegura que una de las herramientas más eficaces consiste en formular una única pregunta al término de la conversación. Según explica, la CIA la conoce como la "pregunta escoba" porque "limpia todo lo que ocultan".

El planteamiento, aparentemente sencillo, consiste en esperar al final del diálogo y preguntar: "¿Qué es lo que no me has contado y crees que debes de contarme?"

Astorga recomienda no adelantarla durante la conversación, sino reservarla para el cierre. Ese momento puede resultar especialmente delicado para quien está mintiendo, ya que la presión acumulada durante el intercambio favorece que aparezcan vacilaciones o reacciones difíciles de controlar.

Ediciones Temas de Hoy. Ciencias del comportamiento: Domina la comunicación no consciente para leer a las personas e influir en ellas

Ciencias del comportamiento: Domina la comunicación no consciente para leer a las personas e influir en ellas

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Las personas que engañan suelen mostrarse muy seguras de sí mismas, aunque también pueden actuar de forma impulsiva cuando reciben una pregunta tan directa. Esa presión puede reflejarse tanto en su expresión facial como en otros comportamientos involuntarios.

Las señales que pueden delatar un engaño

Las recomendaciones de antiguos agentes de la CIA y el FBI, difundidas por Inc. en 2016, apuntan en la misma dirección. Entre las señales más frecuentes destacan las respuestas excesivamente largas ante preguntas que solo requieren un "sí" o un "no", la interrupción del contacto visual, cubrirse parcialmente la boca mientras se responde o mover repetidamente los pies debido al nerviosismo.

También existen cambios fisiológicos que escapan al control consciente. Emilio Gómez Milán, científico de la Universidad de Granada, explica que la temperatura facial puede ofrecer pistas relevantes. Según sus investigaciones, la punta de la nariz desciende entre 0,6 y 1,2 grados cuando una persona miente, mientras que la temperatura de la frente aumenta entre 0,6 y 1,5 grados. Cuanto mayor es la diferencia térmica entre ambas zonas del rostro, mayor es la probabilidad de que esa persona esté ocultando la verdad.

Headshot of Juanjo Villalba

Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.