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Hace tiempo que quedó claro que una maratón no perdona. Y la respuesta, con todos los kilómetros acumulados en los meses de entrenamiento, vale que siempre estará en las piernas, pero... ¿Qué pasa con la tecnología que acompaña al corredor?
Y es ta vez no toca hablar de zapatillas. Métricas, usabilidad, GPS, batería, ritmos, umbral, series, tiradas... Todo está absolutamente registrado en nuestros relojes deportivos. De ahí que esta vez, de cara a mi próxima carrera, presumiblemente la maratón de Berlín, he decidido poner el Apple Watch Ultra 3 a límite en mi muñeca, y comprobar hasta qué punto este smartwatch puede convertirse en una herramienta más útil cuando el esfuerzo dura más de tres horas a pleno rendimiento.
El Ultra siempre ha sido la versión más deportiva y aventurera del ecosistema Apple, pero esta tercera generación parece haber dado un paso más hacia el territorio que hasta ahora dominaban las grandes referencias del deporte de resistencia y usuarios que a veces optan por otras marcas. Mejor autonomía, una pantalla todavía más visible bajo el sol, mayor precisión en el GPS y nuevas funciones enfocadas al rendimiento hacen de este reloj en un candidato muy serio para quienes entrenan con un objetivo extremo.
Más en concreto, hay tres mejoras del Apple Watch Ultra 3 que me interesa ver especialmente de cerca de cara a una maratón. La primera es la batería: Apple asegura hasta 42 horas de autonomía, un salto respecto a la generación anterior que elimina la preocupación de quedarse fuera de combate durante una carrera larga o un fin de semana de entrenamiento y pensar en el estrés de tener que cargarlo corriendo, nunca mejor dicho. La segunda está en la pantalla, más grande, brillante y legible incluso bajo un sol de justicia que nos espera en verano, algo que se agradece cuando se levanta la muñeca ligeramente para comprobar el ritmo y distancia. Y la tercera es un GPS; todavía más preciso, acompañado de nuevas opciones de conectividad, que promete registrar cada kilómetro con mayor fidelidad.
Y una vez más, lamaratón es el mejor laboratorio posible para este banco de pruebas. Durante 42,195 kilómetros no hay margen: la batería tiene que aguantar; el GPS debe ser preciso incluso entre edificios o zonas arboladas. Las métricas de ritmo tienen que responder al instante y los datos de frecuencia cardiaca deben ofrecer información fiable para correr por pulsaciones con control. Luego habrá que estar atento a las funciones de recuperación, ver su valor real después de semanas de carga acumulada, dormir bien, controlar y entender cuándo conviene apretar y cuándo toca bajar el ritmo son aspectos que hoy pesan casi tanto como el propio entrenamiento.
Además, lo interesante del Apple Watch Ultra 3 no es únicamente que registre datos, que eso ya lo proporcionan todos los relojes deportivos, sino cómo integra esa información dentro de un ecosistema que millones de personas utilizan cada día de manera fluida, intuitiva y mucho menos intimidante. Un usuario de Apple ya sabe lo que tiene que hacer, bien porque maneja el idioma, bien porque ya trae un histórico de dispositivos a sus espaldas.
Sin duda, la gran curiosidad del usuario medio es la autonomía. Durante años, ese ha sido el gran argumento de sus competidores, y Apple ha mejorado significativamente este apartado en la gama Ultra desde su primera versión, hasta poder afrontar una maratón —incluyendo el calentamiento, la espera en el cajón de salida y la recuperación posterior— despreocupado sin la ansiedad de mirar el porcentaje que se está consumiendo a pleno rendimiento. Los metros de margen de error por kilómetro ya vienen bien ajustados en el pasado, pero claro que cuando te preparas una marca concreta, saber si corres a 4:45 o a 4:50 min/km cambia por completo la estrategia... Y ahí no se puede fallar; exactamente igual que cuando cruzas el arco de meta, metros de más o de menos son lo que más rabia puede dar a un correr.
Y además, quiero descubrir si el Apple Watch Ultra 3 consigue desaparecer durante la carrera. Y se me entienda, ese es precisamente el objetivo de cualquier buen reloj deportivo, que deje de ser un dispositivo para convertirse en una ayuda silenciosa que no te obsesiona, no hace que te suba el pulso ante algún inconveniente, no te da avisos banales, no te molesta en la muñeca. El corredor vive a veces pegado en exceso a todos estos datos, y controlar la sugestión es tal vez lo más imporante. Que solo aparezca cuando realmente hace falta, y en eso, Apple siempre ha sido el mejor amigo.
A veces miramos demasiado la pantalla... Y nos olvidamos de escuchar a nuestro cuerpo.
Esa combinación entre tecnología y discreción es probablemente el mayor reto de cualquier wearable actual, y el Apple Watch Ultra 3 promete ofrecer información cuando la necesitas y pasar a un segundo plano cuando pase al contrario. Dentro de unas semanas tendré la respuesta definitiva. Después de 42 kilómetros sabré si este reloj está preparado para acompañar a un corredor popular en uno de los mayores desafíos deportivos que existen, que seguro que sí. Y en el asfalto, no se me ocurre una prueba más exigente para averiguarlo...
Joaquín Gasca es experto en deportes de competición, tecnología y motor. Hace un tiempo que colgó las botas de tacos para centrarse en el pádel y el running… cosas de la edad, se queja. Pero también se apunta a cualquier bombardeo que tenga que ver con poner su cuerpo al límite, sea al volante de un Aston Martin o yendo a la oficina en patinete.
Es muy del Atlético de Madrid, así que cuando futbolistas como Marcos Llorente o Álvaro Morata han protagonizado la portada de Men’s Health, allí estaba él para escribirlas. Acaba de correr su primer maratón para Runner’s World, y como pasa en este universo, ya está buscando el siguiente para bajar de las 3 horas. Si hay que testear cualquier tipo de pala de pádel, vehículo o reloj, no pone problema. Incluso zapatillas. Lo que haga falta en equipación deportiva.
Joaquín se graduó en periodismo por la USP-CEU en 2013, pero desde 2009, cuando entró en el periódico de la Universidad, ya comenzó a ejercer de “periodista” 360 en digital y papel. Los siguientes pasos de sus casi 15 años de carrera los dio haciendo cultura y deporte en la revista Shangay, hasta que entró en Hearst una semana antes del inicio de la pandemia en 2020. También es profesor de redes sociales y nuevas tecnologías en la Universitas Senioribvs CEU y forma parte del Innovation HUB de Hearst para investigar sobre nuevas tendencias.















