Las he probado durante varios días en caminos de tierra, senderos con piedra suelta y recorridos urbanos.... Y además, era la primera vez que utilizaba calzado barefoot o minimalista, así que afrontaba la prueba con cierta curiosidad y también con la duda de cómo responderían mis pies a una zapatilla tan diferente. La sorpresa ha sido mayúscula: se han adaptado muy bien desde el principio a la horma de las Vivobarefoot Primus Trail Flow.

Lo primero que se nota al ponérselas es su ligereza. Con apenas 219 gramos por zapatilla, prácticamente desaparecen del pie. No hay sensación de llevar una estructura rígida o aparatosa, algo que he agradecido especialmente cuando he acumulado kilómetros o cuando el recorrido ha combinado asfalto, pista y montaña. La parte superior de malla, fabricada con poliéster reciclado, resulta ligera y transpirable, y durante mis pruebas ha mantenido los pies frescos incluso en los tramos más exigentes.

La horma es uno de los grandes puntos fuertes del modelo. La zona delantera ofrece espacio suficiente para que los dedos se coloquen con naturalidad y se abran durante cada apoyo. Aunque venía de utilizar zapatillas convencionales, más estrechas y con mayor estructura, no he sentido presión ni molestias. He terminado las sesiones con una sensación de libertad que no esperaba encontrar en unas zapatillas de trail que deben estar apretadas para prevenir lesiones de tobillo.

Y luego, creo que verdadera personalidad de las Primus Trail Flow está en la suela. Su perfil de solo 1,8 milímetros y los tacos de 3,5 milímetros permiten sentir mucho mejor lo que ocurre bajo mis pies. En lugar de aislarme por completo del terreno, me obligan a prestar atención a cada apoyo: una raíz, una piedra, un cambio de inclinación o una zona de tierra húmeda. Esa conexión mejora la sensación de control y hace que correr o caminar por el campo sea una experiencia más consciente.

La suela Trail Flow All Terrain ofrece un agarre convincente en terrenos variados. La he utilizado sobre superficies secas, caminos compactos y zonas no muy técnicas, pero la tracción me ha parecido suficiente para moverme con seguridad siempre que el terreno no exija una zapatilla de montaña pesada y muy protegida. No es una bota de trekking ni pretende serlo: es un modelo pensado para correr por senderos, practicar fast hiking o desplazarse con agilidad por terrenos mixtos.

Vivobarefoot Primus Trail Flow

Primus Trail Flow

Vivobarefoot Primus Trail Flow

Eso sí, conviene empezar con cierta prudencia: el calzado minimalista exige más trabajo a los músculos del pie, los gemelos y los tobillos. Si nunca has utilizado este tipo de zapatillas, recomendaría aumentar progresivamente el tiempo de uso. Después de probarlas, las recomendaría a quienes buscan ligereza, libertad de movimiento y una relación más directa con el terreno. No son para todo el mundo ni para cualquier distancia, pero sí una magnífica puerta de entrada al calzado barefoot.

Headshot of Joaquín Gasca Calatayud

Joaquín Gasca es experto en deportes de competición, tecnología y motor. Hace un tiempo que colgó las botas de tacos para centrarse en el pádel y el running… cosas de la edad, se queja. Pero también se apunta a cualquier bombardeo que tenga que ver con poner su cuerpo al límite, sea al volante de un Aston Martin o yendo a la oficina en patinete.    

Es muy del Atlético de Madrid, así que cuando futbolistas como Marcos Llorente o Álvaro Morata han protagonizado la portada de Men’s Health, allí estaba él para escribirlas. Acaba de correr su primer maratón para Runner’s World, y como pasa en este universo, ya está buscando el siguiente para bajar de las 3 horas. Si hay que testear cualquier tipo de pala de pádel, vehículo o reloj, no pone problema. Incluso zapatillas. Lo que haga falta en equipación deportiva.    

Joaquín se graduó en periodismo por la USP-CEU en 2013, pero desde 2009, cuando entró en el periódico de la Universidad, ya comenzó a ejercer de “periodista” 360 en digital y papel. Los siguientes pasos de sus casi 15 años de carrera los dio haciendo cultura y deporte en la revista Shangay, hasta que entró en Hearst una semana antes del inicio de la pandemia en 2020. También es profesor de redes sociales y nuevas tecnologías en la Universitas Senioribvs CEU y forma parte del Innovation HUB de Hearst para investigar sobre nuevas tendencias.