Es evidente que el sobrepeso y la obesidad se han convertido en una amenaza real para la salud de las personas y en un verdadero desafío para los sistemas sanitarios del todo el mundo. De hecho, según los datos que maneja la Organización Mundial de la Salud, en 2022 aproximadamente 2.500 millones de adultos, el 43% de la población adulta mundial, tenían sobrepeso, y unos 890 millones (el 16%) vivían con obesidad.

Por ello es lógico que busquemos las mejores estrategias orientadas a la pérdida de peso para reducir los factores de riesgo cardiometabólico, como la hipertensión arterial, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre, y, en consecuencia, disminuir la carga de afecciones crónicas graves como la diabetes de tipo 2, las enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer.

El ayuno intermitente no es una dieta de adelgazamiento

Sin embargo, no debemos sucumbir a los cantos de sirena que de vez en cuando están directamente asociados a algunos patrones alimentarios tildados poco menos que de milagrosos. En este sentido, es poco probable que el ayuno intermitente conduzca a una mayor pérdida de peso en adultos con sobrepeso u obesidad que una dieta hipocalórica tradicional.

Al menos es lo que desvela una nueva revisión Cochrane, que concluye que no hubo diferencias significativas después de que los investigadores analizaran la evidencia de 22 ensayos clínicos aleatorizados que involucraron a 1.995 adultos en América del Norte, Europa, China, Australia y América del Sur.

Los ensayos examinaron múltiples formas de ayuno intermitente, incluyendo el ayuno en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación con restricción de tiempo. La mayoría de los estudios hicieron un seguimiento de los participantes durante un máximo de 12 meses.

Así, la revisión comparó el ayuno intermitente con el consejo dietético tradicional y con ninguna intervención. Y el ayuno intermitente no pareció tener un efecto clínicamente significativo en la pérdida de peso en comparación con el consejo dietético estándar o no hacer nada.

"El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso", explica el investigador Luis Garegnani, director del Centro Asociado Cochrane del Hospital Italiano de Buenos Aires.

La publicidad supera la evidencia. El ayuno intermitente puede ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales”, añade el experto.

No obstante, Garegnani asegura que existen pocos ensayos hayan analizado los resultados a largo plazo del ayuno intermitente. “La obesidad es una condición crónica y los ensayos a corto plazo dificultan la orientación de la toma de decisiones a largo plazo para pacientes y médicos", concluye.

¿Significa que el ayuno intermitente no funciona para perder peso? No exactamente. El ayuno intermitente puede servir si conseguimos que se convierta en una estrategia hipocalórica que nos genere un déficit. Si no nos genera ese déficit no va a ser posible. Lo que es determinante para perder peso es la magnitud del déficit calórico no la cantidad de veces que comemos al día o si dejamos más o menos horas entre ingestas.

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Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

 Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

 De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

 Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

 Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.