Joey Helsloot, de 35 años y originario de los Países Bajos, comprende el valor del trabajo duro. Es operador de grúa de gran tonelaje y pasa meses en una plataforma petrolífera en alta mar. Su trabajo lo ha llevado a lugares fascinantes por todo el mundo, pero también ha limitado su acceso a opciones de alimentación saludable. A pesar del esfuerzo físico, subió de peso y su salud no era buena. Sobre todo, se sentía mal consigo mismo. Esto es lo que hizo para alcanzar un estado de bienestar físico y mental.


Cuando tenía sobrepeso, pesaba alrededor de 103 kilos con un 30 % de grasa corporal. En ese momento, mi IMC era de aproximadamente 30 y mi VO2 máximo de alrededor de 35,5. Mi presión arterial era alta. Ninguno de esos valores era bueno. Me sentía muy mal de salud.

No podía realizar tareas físicas con facilidad. No podía practicar deportes. Solo podía correr durante un par de minutos. Incluso subir escaleras me dejaba sin aliento. Mi trabajo también me exige cargar equipo pesado y no podía completar esas tareas físicamente exigentes. Me rendía rápidamente, tomaba muchos descansos y no tenía ninguna motivación para esforzarme.

Mentalmente, me sentía muy infeliz, inseguro y aislado. Era tan grave que llegué a deprimirme. Era un círculo vicioso en el que intentaba sobrellevarlo comiendo lo que se me antojaba. No sabía cuántas calorías consumía ni el perfil nutricional de los alimentos.

Ya había intentado bajar de peso antes. Había hecho entrenamiento con pesas durante años, pero no lo mantuve. Había periodos en los que era activo y luego volvía a abandonar. No tenía una rutina de ejercicios estructurada, porque no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Intenté usar aplicaciones de fitness y buscar ejercicios en línea para guiarme. Nada de eso me ayudó realmente.

Mi estado mental tampoco estaba bien y también tenía problemas mentales. La combinación de viajes de trabajo, consumo excesivo de alcohol y falta de atención a la nutrición me causó muchos problemas. Intenté contactar con entrenadores personales, pero se centraban en el ejercicio y no en la nutrición.

El momento clave llegó cuando me analicé seriamente y reflexioné sobre mi situación actual. Mi estilo de vida era destructivo y poco saludable. Me hice muchas preguntas: ¿Me veo como un buen futuro esposo y padre para mis hijos? ¿Soy un ejemplo para los demás? ¿Pueden los demás confiar en mí, tanto física como mentalmente? La respuesta a muchas preguntas fue no. Así que decidí buscar ayuda y darle un giro a mi vida. Sobre todo, me dije a mí mismo que, a partir de ese momento, mis malos hábitos ya no serían una opción. El cambio empieza por uno mismo.

Mi trabajo hacía que hacer ejercicio fuera un gran desafío

Mi trabajo no es el típico de 9 a 5. Trabajo 5 semanas en la plataforma petrolífera y tengo 5 semanas libres en lugares como el Mar Muerto, el Caribe y África. Ir al gimnasio después del trabajo es todo un reto. Aun así, lo intenté. Fui al gimnasio Ultimate Performance en Ámsterdam y conocí a una entrenadora personal, Maicka Bamba. Le expliqué las particularidades de mi horario laboral poco convencional. Por suerte, me diseñó un plan personalizado. El plan combinaba rutinas de entrenamiento, nutrición, actividades diarias y recuperación. Incluso con mis circunstancias laborales, Maicka se aseguró de que comiera y me ejercitara correctamente en la plataforma. ¡Menuda forma de superar los obstáculos!

Empecé a entrenar en Ultimate Performance antes de irme a mi siguiente rotación laboral. Al principio, hacíamos entrenamiento de composición corporal alemán 3 veces por semana, combinado con una cantidad diaria de pasos. Empezamos con unos 12.000 pasos. No estaba acostumbrado a esto en absoluto, ya que normalmente me quedaba en casa todo el día cuando no trabajaba. Solo salía para comprar comida o visitar amigos.

Los entrenadores de Ultimate Performance me llevaron al límite. Al principio, el entrenamiento me resultó duro. Aun así, seguí viniendo. Maicka y yo revisábamos mi progreso y composición corporal con frecuencia, e hacíamos ajustes según los resultados. Cuando empecé a ver y sentir el progreso, ¡me motivé para esforzarme aún más!

Finalmente, llegamos a un punto de 15 000 pasos para acelerar la pérdida de peso. Luego, nos enfocamos en aumentar la intensidad del movimiento. Eso me permitió volver a bajar a entre 10 000 y 12 000 pasos. Implementar esta cantidad de pasos me benefició física y mentalmente. También me hizo sentir menos aislado en casa y me dio mayor claridad mental.

Cómo seguí poniéndome en forma en una plataforma petrolífera

Pronto tuve que volver al trabajo. Esto siempre fue un reto para mi dieta porque no tenía control sobre lo que comía.

En la plataforma, siempre hay ciertos alimentos disponibles: arroz blanco, patatas, verduras, huevos duros, pescado, carne, pollo y frutas.

Maicka lo sabía y me preparó un plan de alimentación teniendo en cuenta mis circunstancias. El desayuno podía consistir en arroz blanco, huevos duros, tomate y frutas. El almuerzo podía ser arroz blanco o patatas, verduras y una proteína como pescado, carne de res o pollo. La cena también consistía principalmente en arroz blanco o patatas, verduras, pescado, carne de res o pollo. Además, elegía los alimentos con menos salsas y aceites.

Para las meriendas, comía principalmente frutas. Evitaba los alimentos ultraprocesados ​​y los bocadillos con alto contenido de azúcar.

También usaba una báscula para medir mis porciones en cada comida. Lo hacía delante de los demás trabajadores en el comedor, lo que generó muchos comentarios y preguntas. Al principio, incluso se burlaban de mí.

No me preocupaba. Sabía que era porque no lo entendían. Además, el método me funcionó. Así que no me importaba lo que pensaran los demás.

Los resultados hablaban por sí solos. Cuando empecé a perder peso, los mismos compañeros que se reían de mí ahora me piden consejo para que ELLOS también pudieran adelgazar. ¡Me alegra haberlos inspirado!

Además de cuidar mi alimentación, aproveché al máximo el gimnasio y la sauna del barco. Me aseguré de tomar fotos y videos del gimnasio al regresar al trabajo para que Maicka pudiera adaptar mi programa de entrenamiento según mis posibilidades. Esto incluía mi objetivo diario de pasos.

Durante mi estancia en el barco, el objetivo era de unos 10.000 pasos. Tenía que distribuir mis caminatas a lo largo del día. Aprovechaba cualquier momento libre para dar un paseo corto. Planificar mi día con antelación me ayudó a crear una estructura para alcanzar mi objetivo diariamente.

Como trabajé 12 horas al día durante 5 semanas en la plataforma petrolífera, me costó más recuperarme de los entrenamientos y dormir bien que cuando estoy en casa. Sin embargo, mantuve una actitud positiva, lo que me ayudó a superar los obstáculos y a seguir el plan establecido.

Mi arduo trabajo continuó en tierra firme

Al regresar a tierra, retomé mis entrenamientos en Ultimate Performance. ¡Los entrenadores siguieron exigiéndome al máximo!

Un año después, mi peso bajó a 78,5 kg con un 9,08 % de grasa corporal.

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Joey Helsoot/Ultimate Performance
Joey después de su transformación física

Mi VO2 máximo, mi función pulmonar, mi IMC y mi presión arterial mejoraron drásticamente. En ese momento, mi IMC era de 22.3. Mi VO2 máximo final fue de 47 y mi presión arterial se normalizó.

He llenado de orgullo a mis amigos y familiares. Incluso se inspiraron para llevar una vida más saludable al ver mi transformación. Saben que me esforcé mucho y notan la diferencia en mi confianza y energía.

Aún no he terminado. Sigo fortaleciéndome y siempre busco mejorar mi físico. Siempre hay margen de mejora, aunque estoy muy satisfecho con mi desempeño en situaciones físicamente exigentes. También descubrí que disfruto correr, así que quiero incorporarlo a mi rutina de ejercicio.

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Joey Helsoot/Ultimate Performance
Joey sigue entrenando duro en el gimnasio.

Mi consejo para cualquiera que empiece su propio camino hacia una vida más saludable es que contacte con un entrenador profesional para que le oriente correctamente. Maicka me enseñó muchísimo y supo adaptar mi programa a mis circunstancias particulares. Así que les digo: confiad en el plan de vuestro entrenador y comprometeros con él.

Vía: Men's Health US
Traducido y editado por Julio Escalona
Headshot of Lisa Mulcahy
Lisa Mulcahy
Escritor colaborador
Lisa es una escritora de salud reconocida internacionalmente cuyos créditos incluyen Good Housekeeping, Prevention, Men's Health, Oprah Daily, Woman's Day, Elle, Cosmopolitan, Harper's Bazaar, Esquire, Glamour, The Washington Post, WebMD, Medscape, The Los Angeles Times, Parade, Health, Self, Family Circle y Seventeen. Es autora de ocho libros superventas, entre ellos The Essentials of Theater.