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Si tú también te haces esta pregunta: "¿Por qué te estancas aunque entrenes y comas bien?". Tranquilo, suele pasar y es una de las situaciones más frustrantes para muchas personas y llega después de varios meses de entrenamiento. Haces ejercicio con regularidad, cuidas tu alimentación, intentas ser constante… y aun así no ves resultados. El peso no baja, la fuerza no mejora y el cuerpo parece haberse quedado exactamente igual. Cuando esto ocurre, la reacción habitual es pensar que hay que entrenar más o comer menos. Pero en muchos casos el problema no está en el esfuerzo, sino en cómo está estructurado el entrenamiento y cómo responde el cuerpo a ese estímulo con el tiempo. Lo explica mejor el entrenador personal José Ruiz, @malagaentrena en redes sociales
"El cuerpo se adapta a todo El cuerpo humano es extremadamente eficiente adaptándose. Cuando repites un mismo estímulo durante semanas o meses, el organismo aprende a gestionarlo cada vez con menos esfuerzo. Esto es positivo al principio, porque permite mejorar rápidamente la fuerza, la resistencia o la coordinación. Pero llega un momento en el que esa adaptación deja de generar cambios visibles. El entrenamiento que antes era exigente se convierte en algo que el cuerpo ya sabe manejar. Ese punto es lo que solemos llamar estancamiento".
La importancia de la progresión Uno de los principios básicos del entrenamiento es la sobrecarga progresiva. Para que el cuerpo continúe adaptándose, el estímulo debe cambiar de alguna forma: más carga, más dificultad técnica, mayor volumen o distinta intensidad.
Si durante meses entrenas con:
• Los mismos pesos.
• Las mismas repeticiones.
• Los mismos ejercicios.
• El mismo orden de trabajo.
Lo más probable es que el cuerpo deje de tener razones para seguir mejorando. Progresar no significa entrenar más duro cada día, sino introducir cambios estratégicos que obliguen al cuerpo a seguir adaptándose. Métodos de entrenamiento que rompen el estancamiento Cuando aparece un estancamiento, muchas veces la solución no es entrenar más, sino modificar el método de entrenamiento.
Algunas estrategias que suelen funcionar son:
1. Cambiar rangos de repeticiones. Pasar de un trabajo más orientado a hipertrofia a uno centrado en fuerza o viceversa puede generar nuevos estímulos.
2. Modificar la densidad del entrenamiento. Reducir descansos o reorganizar las series puede aumentar la intensidad sin necesidad de aumentar la carga.
3. Introducir ejercicios diferentes. Pequeñas variaciones en los movimientos pueden activar fibras musculares que estaban trabajando menos.
4. Planificar fases de entrenamiento. Alternar periodos de mayor volumen con otros de mayor intensidad ayuda a evitar que el cuerpo se adapte demasiado rápido. El papel del descanso y la recuperación Otro factor que suele pasarse por alto es el descanso. A veces el estancamiento no aparece por falta de estímulo, sino por exceso de fatiga acumulada.
Cuando el sistema nervioso está saturado y la recuperación es insuficiente:
• La fuerza disminuye.
• El rendimiento baja.
• La motivación se reduce.
En estas situaciones, introducir semanas de descarga o reducir temporalmente el volumen de entrenamiento puede ayudar a recuperar capacidad de adaptación. Cuando el progreso deja de ser lineal al principio del entrenamiento las mejoras suelen ser rápidas. Pero con el tiempo el progreso se vuelve más lento y menos evidente. Esto es completamente normal. El cuerpo no mejora en línea recta; lo hace a través de pequeñas adaptaciones acumuladas que a veces tardan semanas en hacerse visibles. Entender este proceso ayuda a evitar la sensación de frustración que lleva a muchas personas a abandonar justo cuando el trabajo empieza a consolidarse.
Recomendación de experto estancarse no significa que el entrenamiento o la alimentación estén mal. A menudo significa que el cuerpo ya se ha adaptado al estímulo actual. La clave está en introducir progresiones inteligentes, variar los métodos de entrenamiento y respetar los tiempos de recuperación. Cuando el estímulo vuelve a ser suficiente y el cuerpo tiene margen para adaptarse, el progreso reaparece. Porque en el entrenamiento, como en cualquier proceso biológico, la adaptación es la regla. Y entender cómo funciona es lo que permite seguir avanzando. Por eso es mejor recurrir a un experto en entrenamiento personal cuando no se progresa o sabe lo que se hace, para no perder el tiempo, reducir el riesgo de lesión y continuar con el progreso.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!












