Las carreras híbridas como HYROX están en pleno auge. Cada vez más personas se suman a este tipo de desafíos que combinan fuerza y resistencia. Pero con esa motivación también aparece un error muy común: pensar que cuanto más cansado entrenas, mejor estás trabajando.

La realidad es otra. Entrenar en fatiga constante suele ser el camino más corto hacia el estancamiento… o la lesión.

Cuando te cansas, te mueves peor

Es fácil de entender con un ejemplo: piensa en tu técnica de carrera al empezar un entrenamiento. Vas estable, coordinado, eficiente. Ahora compárala con los últimos minutos de una sesión muy exigente. Zancada más pesada, menos control, peor postura. Eso no es casualidad. La fatiga hace que pierdas calidad de movimiento. Y cuando la técnica cae, el cuerpo empieza a compensar.

Ahí es donde aparecen sobrecargas, molestias y lesiones. Una articulación inflamada no rinde (y tampoco protege). Otro punto clave es la inflamación. Si entrenas duro todos los días sin recuperar, el cuerpo no tiene tiempo de “apagar” ese proceso. Imagina una rodilla que nunca termina de recuperarse del todo: no está rota, pero tampoco está bien.

Entrenar sobre esa base es asumir riesgo constante. Porque una articulación inflamada tolera peor la carga y responde peor ante imprevistos.

Sin descanso, no mejoras tu rendimiento

Este es uno de los conceptos más importantes: no mejoras mientras entrenas, mejoras cuando te recuperas. Si encadenas sesiones exigentes sin descanso suficiente, el cuerpo no se adapta. Solo acumula fatiga. Es como intentar construir músculo sin dejar que el tejido se repare. Simplemente no funciona.

Señales de que estás entrenando demasiado en fatiga:

•Te cuesta mantener la técnica en sesiones que antes controlabas

•Notas molestias que no desaparecen

•Tu rendimiento no mejora (o incluso empeora)

•Te sientes constantemente cansado, incluso antes de entrenar

¿Qué hacer para evitarlo?

Planifica, no improvises

No se trata de entrenar menos, sino de entrenar mejor. Ajustar cargas, alternar intensidades de manera personaliza y respetar los tiempos de recuperación marca la diferencia.

No todo es alta intensidad

El entrenador Horacio Anselmi lo explica muy bien: "Si está archicomprobado que el VO2max mejora muy poquito porque viene definido por genética. Donde más puedes mejorar para correr es en el geminado. Tu fuerza, tu técnica, tu tiempo en el suelo. Todo eso te hace más eficiente y ahorrar VO2max". Llevado a la práctica: no necesitas “reventarte” en cada sesión para mejorar.

Mucho del progreso viene de trabajar a intensidades más bajas, donde puedes moverte bien, mejorar tu técnica y desarrollar fuerza.

Por ejemplo:

Si mejoras tu tecnica, mejoraras la eficiencia mecanica. Si mejoras tu fuerza, mejoras tu fase de despegue de cada y haras que cada paso sea mas eficente. Es efiencia hara que hagas más con menos, osea que puedas avanzar más, más rápido y con menos gasto de energía.

Prioriza moverte bien

Antes que hacer más repeticiones o más metros, asegúrate de hacerlos con calidad. Entrenar bien es repetir patrones eficientes, no sobrevivir a la fatiga.

Descansar también es entrenar

Dormir bien, bajar la intensidad algunos días o incluir semanas de descarga, con días de ejercicios auxiliares y compensatorios no es perder el tiempo. Es lo que permite que todo lo demás funcione.

Conclusión

En un entorno donde parece que todo es “más duro, más rápido, más intenso”, saber gestionar la fatiga es una ventaja enorme. Y es clave para no lesionarte en el camino. Porque al final, no gana quien más se agota entrenando… sino quien llega mejor preparado el día de la competición.

un hombre cansado descansa en el suelo del gimnasio
svetikd//Getty Images


Headshot of Roberto Cabezas

Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!