Es posible que muchas veces hayas tenido la sensación de que la comida en general, sobre todo en lo que se refiere a frutas, verduras y hortalizas, ya no sabe como antaño. Y lo cierto es que no es una simple percepción. Pero ya no es sólo que ya no nos sepa tanto a gloria es que también ha mermado la densidad nutricional de muchos alimentos.

La genética, el método de cultivo, la propia calidad del terreno, el tiempo de maduración o el momento de recolección, todo ello excesivamente orientado a la producción y a la rentabilidad económica, ha desembocado en piezas de un aspecto muy apetitoso que lucen perfectas en Instagram, pero de una calidad muy inferior, tanto en lo que se refiere a su propiedades organolépticas como a sus nutrientes. Y no es algo nuevo.

La realidad de la fruta que comemos

“Es como los perros. Todas las razas de perros actuales, desde los chihuahuas hasta los golden retrievers, descienden de los lobos. Los seres humanos han cruzado lobos para crear estas diferentes razas de perros. Todos ellos tienen como antepasado al lobo gris, pero los seres humanos somos muy buenos criando seres vivos para que sirvan a nuestros propósitos. Y con la fruta ocurre lo mismo”, asegura Jessie Inchauspé en The Diary Of a CEO.

Si comparas un plátano ancestral o una manzana ancestral con uno moderno, son completamente diferentes. Por ejemplo, el plátano ancestral es pequeño, lleno de fibra, lleno de semillas y no muy dulce. Y luego el plátano moderno está lleno de azúcar, bajo en fibra, muy fácil de comer. Eso lo debe saber la gente. La fruta no es natural. La fruta es producto de la ingeniería humana”, añade la bioquímica.

“Sin embargo -prosigue- una pieza de fruta entera también contiene fibra y agua. Por lo tanto, aunque haya sido cultivada para tener mucho azúcar, la fibra y el agua reducen la rapidez con la que el azúcar llega a nuestro torrente sanguíneo, lo que la hace más o menos aceptable para nosotros”.

No obstante, el verdadero problema según la experta viene cuando “desnaturalizamos” esa pieza de fruta, es decir, cuando eliminamos la fibra. “Si tomamos una naranja y hacemos zumo de naranja, ¿de qué estamos hablando realmente? Las naranjas ni siquiera son una fruta natural. Fueron inventadas hace miles de años mediante el cruce de otras especies de frutas”, comparte Inchasupé.

“Para hacer zumo de naranja, se desecha parte de la naranja, se desecha la parte sólida, que es la fibra. Así que te quedas con el azúcar de una fruta muy azucarada, agua y nada de fibra. Como resultado, estás ingiriendo una cantidad muy poco natural de azúcar en tu torrente sanguíneo sin fibra que te proteja contra el pico de glucosa. Es decir, un pico de glucosa muy, muy grande”, añade.

“Y la gente -subraya- suele decir: «Bueno, la fruta tiene vitaminas, por lo que el zumo de naranja debe ser mejor para la salud que la Coca-Cola». En realidad, eso es un mito total. Si comparas un vaso de zumo de naranja con un vaso de Coca-Cola, tienen la misma cantidad de azúcar, unos 25 gramos. Y el azúcar de la lata de Coca-Cola y el azúcar del vaso de zumo de naranja son exactamente iguales. Son moléculas de glucosa y fructosa. Y tu cuerpo las absorbe exactamente de la misma manera. Tu cuerpo no distingue entre el azúcar de una naranja y el azúcar de la remolacha azucarera que ahora se encuentra en una lata de Coca-Cola”.

Por ese motivo, la bioquímica, espera que el zumo de naranja “desaparezca de los almuerzos escolares y de las comidas de los hospitales”. “La Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo máximo de 25 gramos de azúcar al día. Por lo tanto, con solo un vaso de zumo de naranja por la mañana, que exprimes en casa y que crees que es bueno para ti, ya estás alcanzando el límite máximo de azúcar recomendado. Y la mayoría de la gente bebe este vaso de zumo de naranja pensando que es bueno para su salud. La mayoría de las personas con diabetes beben este vaso de zumo de naranja pensando que les ayuda con su enfermedad. Por eso, me gustaría ayudar a las personas a comprender lo que realmente necesitan hacer para sentirse mejor, de modo que no sean víctimas del marketing”, concluye.

Headshot of Álvaro Piqueras

Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

 Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

 De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

 Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

 Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.