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Durante los últimos años, el skyr ha pasado de ser un desconocido producto islandés a ocupar un lugar fijo en supermercados y dietas orientadas al rendimiento y la pérdida de grasa. Se presenta como un lácteo alto en proteínas, bajo en grasa y aparentemente más saludable que el yogur tradicional. "Pero, como ocurre con cualquier alimento que se convierte en tendencia, conviene analizarlo con criterio y sentido común", afirma Sonia Lucena, psiconutricionista y técnico especialista en nutrición deportiva.
Qué es realmente el skyr y cuáles son sus beneficios y proteínas
El skyr es un lácteo fermentado originario de Islandia. Aunque muchos lo comparan con el yogur griego, técnicamente se elabora a partir de leche desnatada fermentada y posteriormente colada para eliminar gran parte del suero. Ese proceso de filtrado es el responsable de su textura espesa y de su alta concentración proteica.
Nutricionalmente, suele aportar entre 10 y 12 gramos de proteína por cada 100 gramos, con muy bajo contenido en grasa y una cantidad moderada de hidratos de carbono procedentes de la lactosa.
Beneficios reales del skyr a nivel fisiológico
Uno de los principales puntos fuertes del skyr es su densidad proteica. Para personas activas, deportistas o individuos que buscan mejorar su composición corporal, puede ser una forma práctica de aumentar el consumo de proteína sin añadir grandes cantidades de grasa.
La proteína contribuye al mantenimiento de la masa muscular, favorece la saciedad y ayuda a estabilizar la respuesta glucémica de las comidas. En contextos de pérdida de grasa, incluir alimentos ricos en proteína puede facilitar la adherencia al plan nutricional al reducir el hambre entre horas.
Además, al tratarse de un producto fermentado, el skyr contiene cultivos bacterianos que pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, siempre que no haya sido sometido a tratamientos que reduzcan esa actividad.
Otro aspecto interesante es su versatilidad. Puede utilizarse en desayunos, como base de salsas, en recetas saladas o como alternativa más ligera a otros lácteos más grasos.
No todo es tan simple con el skyr: lo que debes mirar en la etiqueta del producto
El problema no es el skyr en sí, sino cómo se comercializa. Muchas versiones industriales incluyen azúcares añadidos, edulcorantes en altas cantidades o aromas que transforman un alimento interesante en un postre disfrazado de saludable.
Un skyr natural sin azúcares añadidos puede ser una buena opción. Un skyr saborizado con alto contenido en azúcar pierde gran parte de su valor nutricional. La diferencia está en la etiqueta. Muchas personas eligen el saborizado porque no es dulce es un lácteo neutro y proteico y aquí aumentan los riesgos de que no sea tan sano, por eso recomiendo añadirle fruta fresca, frutos rojos, un poco de cacao puro o frutos secos. Así mantienes su perfil saludable y lo haces más apetecible.
¡Pero ojo! no por ser alto en proteína significa que debas consumirlo en exceso. Un exceso proteico mantenido en el tiempo no aporta beneficios adicionales si ya cubres tus requerimientos diarios.
Quién puede beneficiarse más de incluir skyr en su dieta
Puede ser especialmente útil en:
•Si tienes requerimientos proteicos elevados.
•Si eres deportista en fases de mantenimiento o ganancia muscular.
•Si te encuentras en proceso de pérdida de grasa para ayudarte a aumentar saciedad.
•O si buscas opciones prácticas y rápidas sin cocinar.
También puede ser interesante en adultos mayores, donde asegurar un adecuado aporte proteico es clave para preservar masa muscular. ¡Cuidado! No es adecuado para personas con alergia a la proteína de la leche. En individuos con intolerancia significativa a la lactosa, aunque el contenido suele ser más bajo que en la leche convencional, puede seguir generando síntomas. En personas con relación conflictiva con la comida o tendencia a clasificar alimentos como “buenos” y “malos”, el skyr no debería convertirse en un símbolo de perfección dietética. Ningún alimento por sí solo mejora la salud si el patrón global no está equilibrado.
Además, si existe patología renal diagnosticada, cualquier aumento significativo de proteína debe valorarse con un profesional sanitario.
El skyr no hace milagros
El skyr no es un superalimento. Es un lácteo con buena densidad proteica y perfil interesante dentro de una dieta equilibrada. Puede sumar, pero no sustituye a una alimentación variada rica en verduras, frutas, grasas saludables y fuentes diversas de proteína.
La clave no está en añadir productos “de moda”, sino en construir un patrón nutricional coherente y sostenible. Si el skyr encaja en tus necesidades y lo eliges en su versión más natural, puede ser una herramienta útil. Si lo utilizas como parche rápido dentro de una alimentación desordenada, no marcará ninguna diferencia real.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!










