Partamos de una premisa: las decisiones que tomamos en el día a día son decisivas. Si configuramos nuestro estilo de vida y nuestro entorno priorizando el fomento de hábitos saludables, estaremos en disposición en líneas generales de envejecer mejor y vivir más años. Y particularmente tendremos un menor riesgo de desarrollar demencias y enfermedades como el alzhéimer.

Si analizamos y echamos un vistazo a todas las personas que actualmente padecen la enfermedad de Alzheimer, el 95 % de los casos se podrían haber evitado, ya que no se trata de una enfermedad genética, sino de una enfermedad relacionada con el estilo de vida”, asegura Louisa Nicola en The Diary of a CEO.

Y además es una enfermedad de la mediana edad. Comienza en la treintena, pero los primeros síntomas se manifiestan a partir de los 60, 70 años o más. Es decir, nuestro cerebro se desarrolla completamente alrededor de los 25 años, entre los 25 y los 30. Y después de eso, si no lo cuidamos, comenzamos a experimentar un deterioro de sus funciones”, añade la neurofisióloga y neurocirujana australiana.

La importancia de nutrir bien al cerebro

Evidentemente la experta le confiere una gran importancia a aspectos como el ejercicio físico, el descanso y el manejo del estrés, pero también a nuestros hábitos alimentarios y a aquellos nutrientes que son esenciales para un buen rendimiento cognitivo.

Los ácidos grasos omega-3 son, con diferencia, uno de los estímulos más potentes que pueden existir para el cerebro ya que contribuyen a la fluidez de las membranas celulares. Así, en los puntos de unión entre las neuronas, se crea lo que se conoce como sinapsis. Y para que esto ocurra, se produce una afluencia masiva de neurotransmisores que ayudan a que nuestras células cerebrales se comuniquen”, explica.

"Y este nutriente nos permite asegurarnos de que esas membranas, las membranas celulares, sean fluidas y se deslicen para facilitar esa transmisión sináptica. Y además también tienen efectos antiinflamatorios muy potentes”, añade la neurocientífica.

“El 60 % de nuestro cerebro -remarca- está compuesto por grasa. El 70 % de esa grasa está compuesto por DHA, y el DHA proviene de los ácidos grasos omega-3. Entonces, ¿por qué no querría nutrir mi cerebro, o la grasa de mi cerebro, con aquello de lo que está hecho? Y eso es precisamente lo que se consigue con los ácidos grasos omega-3”.

De hecho, la doctora Nicola asegura que se han realizado varios ensayos que demuestran que los ácidos grasos omega-3 “son muy beneficiosos y eficaces” para los pacientes con deterioro cognitivo leve y para personas que tienen el gen APOE4 y personas que padecen la enfermedad de Alzheimer.

Así pues, consumir alimentos como pescados azules, semillas de chía o lino, nueces, aguacate o aceite de oliva siempre es una buena opción. Como también puede serlo, con el respaldo médico pertinente, apostar por la suplementación aunque hay que ser especialmente cuidadosos.

De todos los suplementos, el omega-3 es probablemente el único en el que hay que fijarse bien en la etiqueta para evitar una excesiva oxidación. Básicamente, las cápsulas, al ser ácidos grasos omega-3 que proceden del aceite de pescado, pueden volverse rancias y oxidarse, y esto suele ocurrir cuando se encuentran en un entorno caluroso. Hay que buscar un fabricante que sea muy fiable y que esté certificado, y conservar el suplemento en el frigorífico”, concluye la experta.

Headshot of Álvaro Piqueras

Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

 Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

 De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

 Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

 Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.