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En el ámbito de la salud no todo está escrito en piedra. No podemos dar por sentadas algunas afirmaciones que hace un año o décadas se asumían como verdaderas porque la ciencia avanza y cada día se producen nuevos hallazgos. Pero es complicado cambiar algunas percepciones porque acaban por instalarse en la memoria colectiva y resulta difícil combatir determinados preceptos incluso si ya existen evidencias de lo contrario.
“Los gobiernos se ven obligados a establecer directrices, y estas suelen ser muy tajantes, sin dejar realmente margen para los matices. Y esto lleva a una mentalidad de que tenemos que seguir las directrices y de que estas deben ser correctas, porque, de lo contrario, todos nuestros cimientos se derrumbarán. Y por eso nos ha llevado tanto tiempo llegar al punto de darnos cuenta de que muchas de las directrices eran erróneas y de que, en realidad, la ciencia ha cambiado”, asegura Tim Spector en el podcast de ZOE.
"Por ejemplo, en el ámbito de la nutrición, me educaron para pensar que la grasa era muy mala para la salud. Cuando era médico en prácticas, les decía a mis pacientes: «Eviten las grasas, consuman alimentos ricos en almidón, como el arroz, la pasta o las patatas. Esos son los alimentos que realmente les hacen bien». Y, por supuesto, eso figuraba en las directrices; nadie lo cuestionaba, simplemente se seguía repitiendo. Y no se realizaba ninguna investigación que demostrara lo contrario. Y tardó mucho tiempo en revertirse esta situación”, añade el epidemiólogo y profesor en el King’s College de Londres.
“Ahora subraya- la mayoría de los países han cambiado el concepto de que la grasa es mala por el de que, en realidad, muchas grasas son buenas para la salud. Así que ese es probablemente el caso clásico en el que dimos un giro de 180 grados en solo unos años, aunque parece que ha tardado mucho más de lo que debería. Un buen científico debe estar dispuesto a cambiar de opinión, ya que siempre debe buscar motivos para refutar su teoría actual”.
El caso de la vitamina D
Siguiendo con la nutrición, el doctor Spector también relata el caso de la Vitamina D como ejemplo de cómo la ciencia ha cambiado y evolucionado. “Los primeros estudios sobre esta vitamina demostraron que era eficaz, que tenía efectos realmente importantes sobre los huesos, el recambio óseo y los biomarcadores óseos, y que todas las personas preocupadas por la osteoporosis que intentaran prevenirla deberían tomar suplementos de vitamina D”, relata el científico.
“No fue hasta que empezaron a realizar estudios a gran escala con buenos grupos de placebo, con un seguimiento prolongado, cuando descubrieron que las tasas de fracturas en los dos grupos no diferían en absoluto, ya que en el pasado se habían utilizado muestras pequeñas y marcadores sustitutivos. Estos son como sustancias químicas que producen los huesos para indicar que están más sanos o algo así, lo que llamamos biomarcadores intermedios”, añade.
“Pero cuando se llegó -remarca- a los grandes estudios sobre fracturas, en realidad no había ninguna diferencia. La gente no creyó el primer estudio negativo. Tampoco creyeron el segundo, pero cuando llegaron al tercero o al décimo, sí lo creyeron, y por eso ahora los expertos en osteoporosis saben que la vitamina D no es útil para la gran mayoría de las personas a la hora de prevenir fracturas. Me dejé engañar por la vitamina D y en su día fui un gran defensor de la vitamina D para la osteoporosis, y todavía se sigue utilizando porque la mayoría de los médicos no han cambiado su práctica”.
¿Significa eso que la vitamina D es innecesaria? Ni mucho menos, pero es un ejemplo de cómo debemos adaptarnos y seguir investigando. “Es un compuesto realmente interesante, que aún no entendemos completamente, y resulta que se ha demostrado que es útil para cosas para las que no teníamos ni idea de que lo fuera, y para las cosas para las que pensábamos que sería bueno, no tiene absolutamente ningún efecto y, de hecho, puede ser perjudicial. Yo no soy un gran fan de los suplementos de Vitamina D, pero si tu médico te ha recomendado tomarlo hazle caso”, comparte.
Eso sí, Spector asegura que las directrices sobre los niveles óptimos han cambiado "sin mucha justificación por lo que él no se obsesiona. "Me hice una analítica y estaba en el límite de la insuficiencia, pero tras un viaje a Australia me la repetí y tenía el doble. Eso demuestra lo flexibles que somos y que no deberíamos depender de una sola prueba", explica.
“En cualquier caso si puedo mantener unos buenos niveles exponiéndome a la luz solar, sin duda lo prefiero. Creo que probablemente esa forma natural de obtener vitamina D va a ser más saludable que un un suplemento. O incluso comiendo pescado azul como las anchoas, el salmón, la caballa, el arenque... Y también setas y champiñones. Curiosamente, también pueden producir vitamina D por sí mismos. Puedes dejarlos al sol en el alféizar de la ventana durante un par de días”, concluye.
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.









