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“Hoy el magnesio se vende para todo. Para dormir mejor, para tener más energía, para bajar el estrés, para incluso evitar calambres y hasta para mejorar la presión arterial. Y cuando un suplemento parece servir para tantas cosas al mismo tiempo, normalmente pasa una de dos. O estamos frente a algo realmente importante para el cuerpo, o internet simplificó demasiado la historia y exageró los resultados. Y con el magnesio pasa algo curioso, porque las dos cosas tienen algo de verdad”.
Estas palabras del doctor Sebastián La Rosa resumen muy bien lo que hoy en día sucede en muchos ámbitos de la salud. Solemos sofisticar demasiado su cuidado apostando por los remedios milagrosos y las píldoras mágicas, pero dejamos de un lado lo verdaderamente importante. Lo sencillo. Y, como decía el experto en longevidad y profesor en la Universidad del Salvador (Argentina), con el magnesio hay demasiado ruido.
El caso del magnesio
“Para entender por qué todo el mundo habla de magnesio, hay que arrancar con un dato que es central, que es que el magnesio participa en más de 300 reacciones enzimáticas del cuerpo. Eso significa que va a afectar a muchas áreas. Pero que el magnesio participe en todo esto no significa que tomar un suplemento de magnesio vaya a mejorar automáticamente todas estas características”, asegura.
“Que algo sea importante no significa que suplementarlo sirve siempre. Y cuando queremos identificar el déficit es donde aparece la primera trampa relacionada con magnesio porque medirlo no es algo simple. Y esto también explica por qué tanta gente cree que tiene déficit de magnesio solamente porque vio una lista de síntomas en redes sociales que suelen incluir fatiga, estrés, calambres, insomnio e incluso irritabilidad”, añade el doctor La Rosa.
“Pero el problema obvio -señala- es que cada uno de estos síntomas puede tener cientos de causas que no tienen nada que ver con magnesio necesariamente. Y además tampoco se consume el recomendado a través de la dieta y, aunque no consumir la cantidad suficiente no es bueno, tampoco es automáticamente lo mismo que tener un déficit clínico importante que da síntomas y me hace sentir mal”.
Así pues, según el doctor La Rosa, la pregunta no es si el magnesio sirve o no, la pregunta útil sería para qué lo quieres usar porque de ahí depende completamente su efectividad. Según el experto hay cuatro áreas grandes donde el magnesio realmente importa: la energía, el sistema nervioso, la función muscular y la función celular. Con todas sus derivadas en cada uno de los casos.
¿En qué aspectos concretos podemos hablar de que la suplementación con magnesio realmente puede aportar algo? “El efecto en la migraña es real, no es mágico pero es real. En lo que se refiere a la reducción la presión arterial el magnesio tiene bastante evidencia pero el problema es que el efecto es muy modesto. Y el tercer escenario donde parece bastante efectivo tiene que ver con el estreñimiento, pero no es una solución que deberías usar de manera crónica: a largo plazo es mucho más inteligente reparar tu microbiota o mejorar tu alimentación”, sugiere el doctor La Rosa.
El experto parece tener menos confianza en el uso de magnesio a la hora de mejorar el sueño o reducir los calambres musculares, aunque señala que algunas personas podrían plantearse su ingesta. “Las personas que tienen problemas gastrointestinales o mala absorción, las personas que tienen diabetes tipo 2, las personas que tienen alto consumo de alcohol porque te impide la absorción de magnesio, adultos mayores obviamente porque nuestra capacidad de absorción de nutrientes va cayendo con la edad y personas que usan medicamentos durante mucho tiempo como diuréticos o los bloqueantes de la bomba de protones como el omeprazol porque te impiden la absorción o aumentan la pérdida por riñón”, comparte.
“Y además están los escenarios que tienen que ver con la alimentación donde las dietas muy procesadas pierden el magnesio de los cereales integrales al refinarlos o donde las personas que están bajando de peso apenas llegan al requerimiento o las personas que excluyen de su dieta sistemáticamente frutos secos, semillas, legumbres, hojas verdes e incluso cereales integrales porque son las fuentes grandes de magnesio”, añade.
“Si estás en alguno de estos grupos -remarca- la parte positiva es que todo eso es mejorable y es posible de alcanzar tu cuota diaria de magnesio sin necesidad de suplementarte. Por eso antes de salir a comprar un suplemento de magnesio yo me preguntaría es si estoy consumiendo suficiente magnesio y si pertenezco a algún grupo de riesgo”.
En cualquier caso, siempre es recomendable contar con el respaldo de un profesional y tener claras algunas cuestiones. “No todos los magnesios son iguales, las formas más solubles se suelen absorber mejor que otras y las sales de magnesio como el citrato, el gluconato o el lactato o el trionato se absorben mejor que el sulfato que el óxido de magnesio. Las dosis altas te pueden dar diarrea, náuseas, molestias digestivas, y el contexto que tengas importa porque el magnesio puede interactuar con tratamientos que estás haciendo sobre todo si tomas bifofonato, si tienes enfermedad renal o si tomas diuréticos”, asegura.
“Piensa -concluye- que el cuerpo en total tiene 25 gramos de magnesio, tampoco es que sea tanto, con lo cual mejorar tu alimentación hasta el punto de no necesitar suplementos no es tan difícil. La idea es simple: mejora tu alimentación”
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.










