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Todos hemos escuchado en más de una ocasión que el desayuno es la comida más importante del día, pero la realidad es que no deja de ser una ingesta más. Y desde luego no puede considerarse la más relevante si al final está compuesta de alimentos que distan mucho de ser saludables, como bollería o zumos industriales
Y tampoco puede ser considerada la comida más importante del día cuando para muchas personas es opcional, bien porque ayunan o porque simplemente no tienen hambre. Pero hace décadas que esa idea se instaló en la memoria colectiva y es complicado desterrarla sin más.
Mitos sobre el desayuno
“No pretendo menospreciar a ninguna empresa, pero se trataba de un eslogan que se les ocurrió para los Corn Flakes de Kellogg’s, allá por los años 70. Necesitaban un eslogan que animara a la gente a comer Corn Flakes por la mañana. Así que se les ocurrió: «El desayuno es la comida más importante del día». Y eso ha perdurado hasta hoy”, asegura la doctora Mindy Pelz en The Diary of a CEO.
“No encuentro ningún estudio al respecto, y muchos otros expertos en ayuno, muchos otros expertos en azúcar en sangre, te dirán lo mismo. Simplemente no hay ningún estudio que demuestre que el desayuno sea la comida más importante del día. Así que eso se convirtió en un mito que tenemos que desmontar”, añade la experta en nutrición y salud funcional.
“El segundo mito -subraya- que nos han enseñado es que puedes acelerar tu metabolismo cuanto más comas, con seis comidas al día. No hay pruebas de que cuanto más comas, más rápido sea tu metabolismo. Si quieres un metabolismo más rápido, tienes que saber cómo cambiar el modo metabólico. Tienes que saber cómo pasar de quemar azúcares a quemar grasas, y ahí es donde empiezas a perder peso. Pero eso se consigue con el ayuno”.
Y el tercer aspecto relacionado con el desayuno, y con las comidas en general, tiene un componente muy educacional en el seno familiar. “Es algo que hacemos los padres mucho y es soltar ciertas frases a nuestros hijos. Por ejemplo: «Ya está lista la cena. La cocina cierra dentro de una hora. Tienes que comer. Tienes que desayunar». Es como si estuviéramos programados para comer según el reloj, no según nuestro propio sentido interno. Así que a los niños se les educa para que coman según el reloj, no según cuándo quieren comer. No les preguntamos si tienen hambre”, zanja la doctora Pelz.
Y eso es algo que en el fondo va en contra de nuestra propia evolución ya que nuestros ancestros no se guiaban por esas cuestiones. “No tenían nevera. No tenían despensa. Tenían que salir a buscar comida. A veces conseguían cazar con mucha facilidad y se lo llevaban a casa, y entonces se daban un festín. Otras veces no era tan fácil, y tenían que ir muy lejos para encontrar un animal que cazar”, asegura.
“Y no les pasaba nada porque cuando tenían que estar mucho tiempo sin comer, el cuerpo se ponía en modo supervivencia para asegurarse de poder seguir con vida en ausencia de comida y ese modo les permitía concentrarse y estar mentalmente despejados para lograr su objetivo más pronto que tarde. Entonces volvían a casa y se daban un festín. No es que lo racionaran necesariamente. Comían y luego lo repartían entre la tribu, y después volvían a salir”, añade
“Se llama -concluye- ciclo de abundancia y escasez. Así es como los seres humanos estamos destinados a vivir. El reto al que nos enfrentamos es que tenemos acceso a la comida en todo momento. Deberíamos ser como nuestros ancestros, y aprender a entrar y salir de este ciclo de abundancia y escasez utilizando el ayuno como herramienta para el rendimiento y la curación. De este modo consumiríamos los alimentos de forma adecuada y los alimentos correctos para que nuestro cerebro funcionara bien”.
Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú.
Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística.
De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World.
Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.









