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Hay experiencias que parecen contradecir lo que dicen los datos. Volar es una de ellas. Las estadísticas repiten desde hace décadas que el avión es el medio de transporte más seguro del mundo. Aun así, millones de personas sienten una inquietud difícil de controlar cada vez que se abrochan el cinturón en su asiento.
El contraste entre seguridad objetiva y miedo subjetivo revela una paradoja de la mente humana. En ese espacio entre lo que sabemos y lo que sentimos aparece el miedo a volar. El piloto Perico Durán lleva años observando este fenómeno desde dentro de la aviación y desde el contacto directo con personas que lo sufren y acaba de publicar ‘Volar sin miedo’, un libro dirigido a explicar realmente cómo funciona la aviación y ayudar a las personas que sufren volando. Su conclusión es clara. El problema no está en el vuelo. El problema está en cómo interpretamos el riesgo.
“Llevamos décadas siendo bombardeados con una imagen distorsionada de la aviación. En las películas, cuando aparece un avión, algo malo está a punto de pasar”, explica. “En las noticias, el accidente interrumpe la programación y ocupa portadas durante semanas. En las redes sociales, el vídeo de una turbulencia espectacular se hace viral en horas. Y mientras tanto, los cuarenta millones de vuelos que cada año llegan sin incidentes no le interesan a nadie. No generan contenido. No dan clics”.
Durán sostiene que esa exposición constante a imágenes de peligro construye una narrativa emocional muy poderosa. El cerebro termina almacenando esa información como si fuera representativa de la realidad. El resultado es una percepción del riesgo muy alejada de los datos.
“El resultado es que nuestro cerebro ha construido una imagen del avión que no se corresponde en absoluto con la realidad”, asegura el experto. “Esa no correlación entre el peligro percibido y el peligro real es el núcleo del miedo a volar. Sabemos, racionalmente, que es el transporte más seguro del mundo. Pero sentimos otra cosa. Y en ese conflicto entre lo que sabemos y lo que sentimos, casi siempre gana lo que sentimos”.
El miedo a volar tampoco aparece aislado. En muchos casos forma parte de un patrón emocional más amplio. “A esto se suma algo importante: el miedo a volar no es un problema aislado. Es, en gran medida, un problema de gestión de la ansiedad”, apunta. “Y la ansiedad es uno de los trastornos más extendidos de nuestra sociedad. Muchas personas que tienen miedo a volar también lo tienen a enfermar, a perder el control, a la incertidumbre. El avión no es más que el escenario donde esa ansiedad encuentra su expresión más intensa”.
Desde el punto de vista técnico, la aviación comercial es uno de los sistemas más controlados y redundantes que existen. Cada procedimiento, cada decisión en cabina y cada protocolo de mantenimiento está diseñado para minimizar el riesgo. Para Durán, comprender cómo funciona el avión y cómo se toman las decisiones en vuelo puede ayudar a reducir el miedo.
El piloto insiste en una idea que repite con frecuencia en sus charlas y encuentros con pasajeros. El miedo no es un rasgo fijo de la personalidad. Es un aprendizaje que puede revertirse.
“Nadie nace con miedo a volar. Es algo que se aprende, a través de la experiencia, de lo que vemos, de lo que escuchamos”, asegura. “Y lo que se aprende, se puede desaprender. El cerebro es mucho más moldeable de lo que creemos. Con la información correcta y las herramientas adecuadas, ese miedo puede transformarse. Lo he visto miles de veces”.
Cuando esa distancia entre realidad y percepción se acorta, el miedo empieza a perder fuerza. Y entonces volar vuelve a ser lo que siempre fue en esencia: una de las formas más extraordinarias de desplazarse por el mundo.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.
Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












