La retórica, desde la Grecia Clásica, fue el arte de replantear cualquier situación negativa y transformarla en una oportunidad para mejorar o avanzar. Y el gran maestro de la retórica fue, sin duda, el filósofo Aristóteles. En su nuevo libro 'Guía de Aristóteles para la autopersuasión', Jay Heinrichs nos enseña cómo utilizar esta retórica de los clásicos para convencernos a nosotros mismos.

¿Cuáles eran los principios básicos de Aristóteles en su retórica?

Las tres grandes herramientas de Aristóteles —ethos, pathos y logos— tienen que ver con la reputación del orador, el estado de ánimo y los deseos del público, y la lógica. Todas ellas se centran en la audiencia, ya sea una sola persona o todo un mercado. La retórica gira en torno a la confianza que el público deposita en ti, su disposición a escucharte y sus creencias y expectativas.

¿En qué basaba Aristóteles la persuasión?

En su profundo conocimiento de la naturaleza humana, que en 2.500 años apenas ha cambiado. Además, había realizado estudios brillantes sobre lógica, ética, narrativa y la naturaleza de lo que él consideraba el alma humana. La retórica fue la culminación de todo ello.

¿Qué figura histórica ha persuadido con mayor eficacia?

Yo propondría a Pablo de Tarso, conocido por los cristianos como san Pablo. Este antiguo recaudador de impuestos del Imperio romano tomó un oscuro movimiento reformista judío y lo convirtió en lo que acabaría siendo una de las religiones más poderosas de la historia. (Los creyentes atribuirán ese resultado a la mano de Dios y a la sabiduría inspiradora de Jesús, pero fue Pablo, en la práctica, quien creó el cristianismo tal como lo conocemos). Pablo tenía una sólida formación en retórica clásica y utilizó sus principios con brillantez. Su ethos —la confianza que los primeros cristianos depositaban en él— era extraordinario. Sus cartas muestran que sabía organizar a sus seguidores y lograr que transmitieran un mensaje religioso coherente. Lo consideraban una persona desinteresada, otro elemento fundamental para generar confianza, y además compartía sus valores más profundos. También era un escritor de primera categoría y sabía apelar a las emociones cuando lo consideraba necesario.

"La retórica, el arte de persuadir, tiene que ver con alcanzar un consenso"

¿Qué piensa del auge del estoicismo moderno, especialmente en las redes sociales?

A los estoicos parece gustarles mucho mi último libro, 'Guía de Aristóteles para la autopersuasión'. Sin embargo, yo me siento más cercano al epicureísmo. Mientras que los estoicos defendían vivir una vida virtuosa, los epicúreos ponían la felicidad en primer lugar. Me gusta pensar que Aristóteles se inclinaba más hacia el epicureísmo.

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¿Convencer es lo mismo que ganar, o no necesariamente?

Depende de qué trate el acuerdo. La retórica, el arte de persuadir, tiene que ver con alcanzar un consenso. Si tu audiencia está satisfecha con ese acuerdo, ese es el mayor triunfo posible. Limitarse a ganar una discusión por puntos rara vez conduce a algo más que a un breve impulso para el ego.

¿Cómo era Churchill como orador?

Churchill estaba profundamente impregnado de los clásicos; conocía bien la retórica y la utilizó tanto antes como durante la Segunda Guerra Mundial en libros y discursos. Era un maestro en el uso de figuras retóricas —elecciones o patrones inusuales de palabras— y de tropos, que sirven para reinterpretar la realidad. Un tropo, por ejemplo, es la metáfora. Su famosa descripción de Rusia como “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma” convirtió un imperio en una especie de muñeca rusa. Una figura retórica consiste en repetir una palabra clave para reforzar una idea: “Victoria a cualquier precio, victoria a pesar de todo el terror, victoria por largo y duro que sea el camino; porque sin victoria no hay supervivencia”. ¡Imagínate escuchar esas palabras cuando pronunció ese discurso al comienzo de la guerra! Con sus palabras, aquel hombre consiguió movilizar a toda una nación y preparar el terreno para una futura alianza.

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Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!