Hay personas que entran en una habitación y captan la atención de inmediato. No hace falta que hablen demasiado ni que hagan nada extraordinario. Su presencia transmite una especie de energía difícil de definir. A veces se interpreta como magnetismo, otras como confianza o liderazgo. En muchos casos se resume en una palabra que parece explicarlo todo: carisma.

El psicólogo Víctor Amat lleva tiempo reflexionando sobre este tipo de dinámicas. En su trabajo explora cómo la percepción que una persona tiene de sí misma influye en la manera en que se relaciona con los demás. En su libro ‘Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible’ propone una mirada directa sobre la atracción social y la forma en que ciertas actitudes influyen en nuestra capacidad de conectar con otros.

La seguridad personal ocupa un lugar central en ese proceso. No se trata solo de autoestima en sentido abstracto. Tiene que ver con la comodidad con la propia identidad, con la forma en que alguien se sitúa en el mundo y con la imagen que proyecta en los demás.

Amat explica que esa sensación de bienestar con uno mismo aparece con frecuencia en las personas que resultan carismáticas. “Es que un personaje carismático tiene un punto de narcisista, ¿no? Tiene un punto de de estar contento con quién es”, afirma. “Cuando alguien se siente bien en su piel tiene más posibilidades de ser carismático que uno que no. Eso no significa que alguien que esté descontento de sí mismo no pueda tener carisma, ¿eh? Pero pero es menos. Estadísticamente es mucho menos habitual”.

El narcisismo suele asociarse con rasgos negativos. En la conversación cotidiana se utiliza para describir a alguien excesivamente centrado en sí mismo. Amat plantea una lectura distinta. En ciertos grados, la satisfacción con la propia identidad puede funcionar como motor de seguridad personal.

Vergara. Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible: Todo lo que debes saber para lograrlo casi todo

Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible: Todo lo que debes saber para lograrlo casi todo

Esa seguridad se percibe desde fuera. Influye en cómo se interpreta la actitud de una persona, en la manera en que comunica y en la facilidad con la que ocupa el espacio social. La confianza actúa como una señal que otros interpretan rápidamente. Esa señal genera interés, respeto o curiosidad.

El carisma aparece entonces como una mezcla de actitud, percepción y contexto. No es una cualidad mágica ni un talento reservado a unas pocas personas. Surge de una combinación de rasgos psicológicos y comportamientos que los demás leen de forma intuitiva.

En ese punto surge una duda frecuente. Muchas personas perciben una frontera difusa entre el carisma y el narcisismo. Ambos rasgos comparten una apariencia similar en la superficie. En los dos casos existe seguridad, visibilidad y una fuerte presencia social.

Amat introduce una distinción clara para entender esa diferencia. “La diferencia entre un personaje carismático y un narcisista puro está siempre en las intenciones”, explica, “el narcisista solo piensa en él y en cambio un personaje carismático teóricamente piensa por el bien de aquello que está intentando hacer funcionar, ¿no?”

Una persona carismática puede disfrutar de la atención, puede sentirse cómoda en el centro de la escena y puede proyectar una fuerte seguridad personal. En ese escenario su energía se orienta hacia un proyecto, un grupo o una idea que quiere sacar adelante.

El narcisismo puro sigue otra lógica. La atención se dirige exclusivamente hacia la propia imagen y hacia el beneficio personal. La interacción social gira alrededor del ego y de la necesidad constante de reconocimiento.

La distinción no siempre resulta evidente en el día a día. En muchos contextos las conductas se parecen. El liderazgo, la visibilidad y la confianza pueden interpretarse de formas distintas según quién las observe.

Amat propone observar el propósito que hay detrás de esas conductas. Ese propósito revela la naturaleza del vínculo que alguien establece con los demás. Allí se encuentra la verdadera diferencia entre el magnetismo social y el egocentrismo.

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Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.