En la actualidad existe un intenso debate sobre cuál es el límite de la longevidad humana. Hay quienes aseguran que estamos llegando a nuestro techo y, de hecho, algunas investigaciones confirman que el aumento de la esperanza de vida se ha ralentizado en los últimos años. Pero también hay quien asegura que interviniendo biológicamente sobre los factores del envejecimiento podemos llegar a vivir 150 años. O incluso también hay quien defiende que podemos aspirar a ser inmortales si la tecnología, la inteligencia artificial, lo hace posible.

Todas son posturas respetables, pero lo que está claro es que sin la medicina, sin los fármacos y tratamientos actuales, y sin los avances en el diagnóstico de enfermedades es posible que no hubiéramos llegado al punto en el que nos encontramos, que sin lugar a dudas era algo inimaginable hace un siglo. Aunque se no es menos cierto que se ha producido una paradoja interesante.

Longevidad: ¿negocio o realidad?

Vivimos más que nunca, pero también más enfermos que nunca, que es algo importante de lo que no somos conscientes. Somos muy buenos en tratar la enfermedad cardiovascular y ese hecho hace que aumente la esperanza de los pacientes, pero que también proliferen otras enfermedades como el cáncer porque arrastramos unos malos hábitos”, asegura el doctor José Abellán en 'ConPdePodcast'.

“Ahora hay más enfermos de corazón que nunca, pero somos muy buenos en mantenerlos con vida. Hace 15 años el pronóstico era peor, pero ahora tenemos un arsenal terapéutico brutal para tratar a las personas. Antes había episodios cardiovasculares que eran una sentencia, ahora es mucho más frecuente ver que esos casos se curan, entre otras cosas porque los fármacos funcionan”, añade el cardiólogo.

En cualquier caso, también es cierto que las decisiones que tomamos, y no tanto la genética, desempeñan un papel fundamental a la hora de que seamos capaces de ser tan longevos. “Para la mayoría de personas el ambiente es lo que prevalece por encima de la genética en una proporción de 80-20. La genética es la base de todo pero luego la expresión de tus genes se modulan con el ambiente, que es lo que se conoce como epigenética. De hecho, hasta un mal material genético se modula por el ambiente. Por ejemplo, tener genética proclive al riesgo cardiovascular ni siquiera es determinante en las personas que la tienen. No se puede aplicar a todos los genes, pero es así”, indica el doctor Abellán.

No obstante, en el lo que se refiere al ese debate sobre la longevidad y la extender la vida más allá de lo que dicta la lógica, el especialista se muestra escéptico. “La vida tiene sentido porque existe la muerte. Desde un punto de vista humanista o filosófico creo que cobra sentido cuando es finita. En el punto en el que estamos creo que podemos vivir más optimizados y no atesorar una serie de hábitos que nos enferman y eso es evidente. ¿Cuál es el límite para alargar la vida? Tenemos casos de personas que han vivido 110 o 15 años y posiblemente podemos mejorar nuestra biología para vivir algunos años más”.

“Pero vivir eternamente me parece una utopía. Todos aquellos que dicen que vamos a sobrepasar el limite de la esperanza de vida y la longevidad creo que tienen que vender, creo que son afirmaciones que tienen mucho de negocio y de marketing más que de realidad”, concluye el cardiólogo.

Headshot of Álvaro Piqueras

Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

 Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

 De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

 Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

 Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.