En los últimos años ha quedado especialmente claro que el impacto del sueño en la longevidad es evidente. Tal es la certeza que hasta hace relativamente no demasiado se asociaba un buen o mal descanso exclusivamente a la cantidad de horas que le dedicábamos y a la calidad. Pero las últimas últimas investigaciones van más allá y ahora también se consideran de suma importancia tanto la regularidad del sueño como su estructura.

    No en vano, una investigación publicada en la revista Sleep concluye que la coherencia diaria del ritmo sueño-vigilia, puede ser un factor predictivo de enfermedad y mortalidad más importante que la duración, mientras que otro trabajo publicado en Journal of Clinial Sleep Medicine sugiere que las personas que se acuestan alrededor de las 11 de la noche y se despiertan entre las 6 y las 7 de la mañana tienen un menor riesgo de mortalidad.

    Un círculo vicioso: dormir mal, comer peor

    Y todo ello está, es decir, duración, calidad, regularidad y estructura, se ve influenciado por numerosos factores como puede ser la nutrición. Y lo que comemos y cuándo lo comemos puede interferir en el descanso y hacernos entrar en una dinámica muy peligrosa que, entre otras cuestiones, puede llevarnos a un aumento de peso.

    “Es un círculo vicioso. Sabemos que una mala noche dormida supone hasta 24 horas después una mala regulación de la glucosa. Pero no sólo eso porque cuando dormimos mal se desregulan hormonas como la leptina y la grelina por lo que la sensación de hambre y saciedad cambia”, asegura la doctora Diana Díaz-Rizzolo en el podcast ‘Buenas migas’.

    “Una mala noche de sueño supone durante 24 horas después más hambre. Hambre real, hambre hormonal, hambre medible. Y también disminuye la sensación de saciedad y además, como nos encontramos mal, porque anímicamente estamos destrozados después de una mala noche, buscamos recompensas, buscamos dopamina”, añade la investigadora en la Universidad de Columbia y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya.

    “Es lo normal -remarca- porque el sistema de recompensas se activa para sentir placer. ¿Qué es lo que más placer se ha descrito que procura en cuanto a alimentación? Todo lo que lleve azúcar y sobre todo azúcar con grasa”.

    De ahí que la científica asegure que al final lo que hacemos no es sino entrar en un círculo vicioso del que es sumamente complicado salir. “He pasado una mala noche, me afecta al hambre por lo que voy a comer más, y como el sistema de recompensa me pide que coma mal, comer más y mal hará que la noche siguiente vuelva a dormir mal”, concluye.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.