- Mariel Silva, doctora experta en longevidad: “Nadie vive más de 100 años hoy en día si no tiene una buena genética, pero sí se puede vivir bien hasta los 90 trabajando en los hábitos”
- Louisa Nicola, neurocientífica: "Los superancianos tienen una zona del cerebro que se conoce como músculo de la fuerza de voluntad y se entrena"
- Eric Topol, cardiólogo y profesor de medicina molecular: “No entiendo la obsesión por la longevidad, la idea de vivir hasta los 120 años sin salud es una locura”
Seguro que muchos de vosotros os sentís identificados con esta sensación... "Durante mucho tiempo viví una vida diseñada por otros, pero que a mí me disgustaba de manera profunda. Ahora soy más feliz porque tengo mis ideas ordenadas. A veces fallo, pero no importa porque sé que forma parte del camino que me he propuesto seguir para encontrar mi propia voz", dice Magda Kinsley, apasionada del budismo y el crecimiento personal, que acaba de publicar su nuevo libro 'Minimalismo mental'. Un manual para huir del ruido mental y cultivar la serenidad en este mundo de locos. ¡Estoicismo en vena para nuestros lectores!
¿Cómo fue tu cambio de chip?
Yo me daba cuenta de que cuando llegaba el momento de solucionar un problema, no sabía por dónde tirar. Perfeccionismo, incertidumbres, miedos, soledad... todos esos problemas los tenía en mi vida y lo peor de todo es que a veces no era muy consciente. Por eso tardé un poco en dar el paso. Y, al final, el mundo me ayudó un poco. Yo trabajaba en un banco y hubo un ERE, lo hablé con mi marido y decidimos acogernos a él. Había estudiado dos carreras y pensaba que esa tenía que ser mi vida, pero no. Mi pareja me dijo: "Cógelo porque te va a dar algo (risas)". Entonces me atreví porque no era feliz y había algo que fallaba. Empecé a escribir mi primer libro y poco a poco fui encontrando mi camino, y siempre me ha gustado el desarrollo personal. Comencé a estudiar Psicología y me enamoré.
¿Cómo buscamos momentos de serenidad y silencio en un entorno tan sobreestimulado como el actual?
Soy muy fan de 10 minutos. 10 minutos para esto, 10 minutos para esto otro. Siempre digo que si no tienes 10 minutos para ti al día, pues es que es un problema y yo he tenido ese problema... Creo que no le damos el valor que tiene a lo de parar un poquito. Yo creo que está sobrevalorado lo de la productividad y tener que estar continuamente haciendo algo. Y si no hacemos algo, es como que somos inútiles, como vagos, como que no estamos a la altura. Y creo que no es así, al menos es mi opinión.
¿Cómo avisa el cuerpo y el cerebro de que algo no va bien?
Estrés, malestar estomacal... Hay que buscar esos 10 minutos al día y ponérselo como un propósito a la semana. Luego, los beneficios se notan un montón. Estar en silencio esos 10 minutos ayuda mucho. Hay bastantes cosas que nos pasan y que no las vemos. Y no las vemos porque estamos con otras cosas que tienen que ver con el mundo exterior. Yo, por ejemplo, pues cuando camino por la montaña, a mí me gusta muchísimo pasear con mi perro porque sé que ahí no voy a poder hacer nada, y entonces pasa tiempo conmigo misma. Me vienen ideas para libros, proyectos... Ese tiempo solo no es un acto egoísta, es algo necesario. Ahora, además de escribir libros y estudiar Psicología, soy correctora y administrativa a tiempo parcial.
¿Qué te hacía feliz antes y qué te hace feliz ahora?
Hace años mis momentos de felicidad eran las vacaciones, el fin de semana... muy triste la verdad (risas). Me da pena decirlo, pero es así. Y ahora mis momentos de felicidad son todos los días, y siempre mi familia, mi pareja y mis hijos, claro. Pero soy feliz en el día a día. Soy muy feliz porque todos los días estudio algo y aprendo, lee mucho y me dedico un poquito de tiempo a mí misma. Además, veo la vida de otra manera.
Dime un ejemplo de minimalismo práctico que podemos hacer al día.
Me gusta mucho el tema de escribir y durante 10 minutos al día pensar qué ha pasado hoy y qué me hubiera gustado que hubiese pasado. Es decir, cómo podría haber sido mejor y simplemente viendo lo que no me ha hecho feliz, para tratar de cambiarlo.
Como seguidora del Estoicismo, ¿qué es para ti una vida estoica?
Pues sería una vida primero de aceptación, que hay cosas que no podemos controlar de verdad, por mucho que queramos. Pensamos que somos capaces de controlarlo todo y no es así. Además, creemos que la única forma de conseguir este objetivo es esta y hay muchos caminos a veces. Los estoicos me gustan porque aceptan y a partir de ahí construyen siempre de manera proactiva y positiva. Como los budistas, me parecen psicólogos. Yo tengo un mantra y es una cita de Marco Aurelio que me repito todos los días cuando me levanto: "La felicidad de nuestras vidas depende de la calidad de nuestros pensamientos".
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!











