Cuando sentimos que no encajamos en un lugar o con determinadas personas, la vergüenza suele encontrar su refugio en el silencio. Lo que no dices y lo que no haces por la validación de los demás es un problema. Hay que aprender construir nuestra identidad y encontrar herramientas para gestionar mejor nuestra vergüenza y timidez. La experta en coaching y creativa neurodivergente Meritxell García nos da algunas claves.

¿Qué es la vergüenza?

En mi nuevo libro 'Sin vergüenza' yo cuento todas las mías. Es un libro muy vulnerable en la que hablo de todo: de no tener un cuerpo normativo, de cuando haces bromas y no se ríe nadie, no conectar bien con determinadas personas, sentirme apartada... O que te dé vergüenza ir a un sitio y te cueste aparcar bien, por ejemplo. Y también cómo cambia la vergüenza y cómo todos tenemos vergüenzas de diferentes tipos que a lo mejor no le hemos puesto nombre.

¿En este mundo tan sobre estimulado y sobre expuesto, todo se complica más?

Sí, pero estar más expuesto no significa ni ser auténtico ni ser vulnerable. Confundimos lo que vemos en las redes sociales, por ejemplo, con la realidad. No hay nada más envidiable que ser auténticos y ser uno mismo. Lo que pasa es que nos confrontábamos con el rechazo, con ser diferentes y eso es difícil de gestionar muchas veces. Y acabamos copiando a los demás para encajar, triunfar o ser aceptado. Es mejor hacer tu papel que hacer malamente el papel de otro. Y eso genera una frustración y decepción con uno mismo tremenda.

¿Qué herramientas tenemos en el día a día para gestionar mejor todo esto?

Primero, compartir en espacios seguros nuestros miedos. Sentarte con tu pareja a la hora de la cenar, por ejemplo, y contarles qué te ha dado miedo o vergüenza. Esas frases que empiezan por "el otro día me dio mucha vergüeza" o "el otro día me pasó esto...". Muchas veces hacemos la pelota muy gorda adentro porque no lo sacamos todo fuera; y otras veces sanamos a través de hablarlo con los demás. Y no se trata de contarle todo a todo el mundo o mostrarse vulnerable siempre, pero con quien nos quiere y nuestros entorno seguro, sí hacerlo. Es bueno y ayuda mucho.

¿La vergüenza y el miedo desaparecen con el tiempo o solo se transforman?

Sí, yo creo que no desaparece, y se transforma. Pero como se va camuflando de distintas cosas, al final nos cuesta distinguir si es vergüenza o es otra cosa, pero de alguna forma yo creo que lo sabemos porque el cuerpo habla.

"Al final nos cuesta distinguir si es vergüenza o es otra cosa, se acaba camuflando"

¿En tu caso hubo un click o fue algo más orgánico?

Conforme yo fui siendo más yo misma, tuve como un año de cataclismo total. Vivía en Estados Unidos y regresé a Barcelona; fue un año de muchos cambios. No hay nada peor que echarse uno de menos. Me di cuenta pues que había dejado de hacer mis bromas, y como que había cosas que formaban parte de mí que habían desaparecido. Ahí vienen los cambios, cuando eres consciente de que hay cosas que no encajan y decides tomar las riendas.

¿Cómo de importante es contar con un buen entorno?

De alguna forma atraemos aquello con lo que sintonizamos, y la vergüenza es una de las emociones que vibra más bajo. Inevitablemente vas con gente que está en tu misma vibración. Y cuando empiezas a estar en otro tipo de sentimientos internos también te acercas a otro tipo de gente. Llega un momento en el que estás en un entorno con una persona que a lo mejor te ha cuadrado toda tu vida y, de repente, eso te chirría y no ha cambiado nada en el otro. El otro es la misma persona, pero tú ya no. El problema es que el cambio siempre nos asusta. Yo en el libro siempre digo que "estoy en obras".

¿La gente miedosa, tímida o vergonzosa comparten ciertos rasgos?

Creo que no se puede generalizar. Tenemos mucha tendencia a poner las personas en cajitas. A lo mejor hay alguien tímido que está muy feliz no hablando con nadie en una fiesta. El tema es cuando eso es un problema para ti. El tema es cómo tú lo vives eso, si lo vives como un problema o una limitación. Si estás tranquilo, no hay problema.

¿Cuáles son los enemigos de la felicidad?

Creo que se persigue la felicidad como si fuera una película en plan "sigue a ese coche", y la felicidad no funciona así. La felicidad son momentos y de alguna forma quisiéramos que esa felicidad fuera lineal, para siempre. Hay que cambiar el concepto de la felicidad, pues a veces solo son segundos. A veces la felicidad es una palabra, una sonrisa, un abrazo... Hay que bajar un poco el listón, ya que la felicidad también puede ser permitirse estar triste un rato.

Headshot of Roberto Cabezas

Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!