Puede nos hayamos acostumbrado a la jungla de asfalto, a sus comodidades, a sus opciones, y a las oportunidades que nos brinda. Pero también a su implacable impersonalidad, a su ritmo frenético y a la deshumanización que en muchos casos provoca. Nos hemos vuelto cada vez más urbanitas y eso nos ha alejado de nuestro entorno, de la naturaleza que tanto nos ha dado y a la que es recomendable volver lo más a menudo posible.

      Voltaire decía que el papel de la medicina era entretener al paciente mientras la naturaleza curaba la enfermedad. Y en los tiempos de Voltaire esto era esencialmente verdad. La medicina de entonces ofrecía pocas curas reales para la mayoría de las enfermedades. Por suerte, la medicina moderna es mucho más efectiva, pero quizá esto nos ha hecho olvidar el gran papel curativo que sigue teniendo la naturaleza”, asegura Marcos Vázquez.

      La importancia de pasar tiempo en la naturaleza

      “Desde los años 80 tenemos estudios que demuestran que los pacientes en habitaciones de hospital que tienen vistas a espacios verdes se recuperan antes, sufren menos ansiedad y requieren menos medicación. Y las personas que ven espacios naturales desde sus casas sufren menos ansiedad y duermen mejor. O quienes viven cerca de parques o zonas verdes tienen mejor salud física, mejor salud mental y sufren menos mortalidad.”, añade el creador de Fitness Revolucionario.

      Y las causas de estas asociaciones tan positivas son según el divulgador “múltiples”. “Por un lado preferimos caminar o hacer ejercicio en zonas verdes, por lo que si tenemos un parque cerca probablemente caminaremos más y eso mejorará nuestra salud. Las zonas verdes mejoran también la calidad del aire y reducen la contaminación acústica, que dañan también tanto la salud física como la mental”, asegura.

      Y, para sorpresa de nadie, el motivo de que nos sintamos tan bien cuando estamos en un entorno natural no es otro que evolutivo ya que “nos atraen los entornos ricos en recursos y en comida y preferimos también espacios con vistas, porque permitían a nuestros ancestros vigilar desde más lejos”. “En resumen, nuestro cerebro evolucionó en la naturaleza y experimenta cambios positivos cuando vuelve a ella, porque la reconoce como su verdadero hogar”, asegura Vázquez.

      Por eso, nuestro cerebro reacciona con menores niveles de estrés y ansiedad, y un mejor bienestar emocional. “Y otra vía fascinante a través de la cual la naturaleza nos cura es mejorando el sistema inmunitario. Por ejemplo, los árboles liberan unos compuestos volátiles llamados fitoncidas, que estimulan nuestra producción de linfocitos NK, o células asesinas naturales, que nos defienden tanto de virus como de células cancerígenas. Además, el efecto se mantiene durante varios días después de estar unas horas en un entorno natural”, destaca.

      Pero el problema, como decíamos, es que cada vez estamos más desconectados de esa naturaleza y, salvo quienes tienen la suerte vivir rodeada de ella en pequeños núcleos poblacionales o en lugares inclusos más aislados, el resto sufrimos el llamado “trastorno por déficit de naturaleza”.

      Y para curar los problemas que esto genera podemos usar las llamadas píldoras de naturaleza, que son exposiciones breves de entre 20 y 30 minutos a espacios verdes como parques, o también a los llamados espacios azules como lagos, ríos o el propio mar. Se ha visto que tan solo dos o tres píldoras de naturaleza a la semana aportan ya beneficios claros en la reducción del estrés y mejora del bienestar, aunque lo ideal sería llegar a acumular dos horas semanales, que ya nos permitiría aprovechar la mayor parte de sus beneficios”, reflexiona Marcos Vázquez.

      Y además de estas píldoras breves de naturaleza, intenta pasar más tiempo en entornos naturales el fin de semana e idealmente hacer alguna escapada más larga a algún parque natural. “Y tampoco subestimes el poder de traer pequeños trozos de naturaleza a tu casa o oficina. Las personas que viven o trabajan en espacios con más plantas muestran una presión arterial ligeramente menor, menos estrés y mejor rendimiento cognitivo. En resumen nos hemos desconectado tanto del hábitat que nuestros genes esperan que incluso pequeñas píldoras de naturaleza como estas pueden ayudar”, concluye.

      Headshot of Álvaro Piqueras

      Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

       Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

       De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

       Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

       Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.