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Hay quien siente un leve cosquilleo al despegar y quien directamente evita subirse a un avión. El miedo a volar no siempre tiene que ver con una mala experiencia previa. En muchos casos nace de una percepción de falta de control, de una sucesión de pensamientos que se repiten y se refuerzan hasta ocupar todo el espacio. Lo curioso es que la solución que muchas personas encuentran para protegerse termina consolidando el problema.
Perico Durán lleva años observando este fenómeno desde la cabina y también desde el contacto directo con quienes lo sufren. Su libro ‘Volar sin miedo’ busca desmontar creencias y ofrecer herramientas prácticas. En esta conversación explica qué ocurre en el cerebro cuando evitamos volar y por qué enfrentarse al miedo de forma gradual resulta clave.
"Imagina que tienes miedo a los perros. Un día ves uno por la calle y cruzas a la otra acera”, explica. “En ese momento sientes alivio. Y ese alivio es el problema. Porque tu cerebro registra lo siguiente: ‘Huir del perro me hizo sentir mejor. Luego el perro era peligroso’. Y la próxima vez que veas uno, el miedo será un poco mayor. Así funciona la trampa de la evitación”.
“Con el miedo a volar ocurre exactamente lo mismo”, continúa. “Cada vez que cancelas un viaje, cada vez que buscas la alternativa en tren o en coche, sientes un alivio inmediato. Ese alivio es real y comprensible. Pero lo que estás haciendo, sin quererlo, es enviarle a tu cerebro el mensaje de que volar es algo de lo que había que escapar. Y el miedo se consolida un poco más."
La clave está en entender que el cerebro aprende por experiencia directa. Si esa experiencia nunca llega, la idea de peligro queda intacta. El miedo no se cuestiona, se instala. "La fobia crece en silencio, en ausencia. Cuando no vuelas, tu cerebro nunca tiene la oportunidad de comprobar que el vuelo no es peligroso. No aprende. No actualiza su mapa del mundo. Se queda atrapado en una creencia que no ha podido ser desmentida por la experiencia”, argumenta el piloto.
Frente a esa dinámica, Durán propone un enfoque progresivo. No se trata de obligarse a coger un vuelo de largo recorrido sin preparación. El proceso empieza mucho antes, en pequeños pasos que permiten familiarizarse con la situación.
"Por eso la exposición progresiva es una herramienta importante en el proceso de superación de una fobia intensa”, asegura. “No se trata de lanzarse al vacío, sino de acercarse al miedo de forma gradual y acompañada. Puede empezar por ver vídeos de vuelos, por entender cómo funciona un avión, por hacer un vuelo corto con alguien de confianza. Cada pequeño paso le demuestra a tu cerebro que puede sobrevivir a esa situación. Y con cada vuelo, el miedo pierde un poco de fuerza”.
El piloto insiste en que el objetivo no es eliminar el miedo de forma inmediata. La meta es reducir su impacto, quitarle espacio hasta que deje de condicionar decisiones. "Raquel, una de las personas de mi entorno, llevaba tiempo con miedo pero siguió volando, aunque cada vuelo era una batalla. Con el tiempo, gracias a la terapia y a seguir enfrentándose a ello, me escribió: ‘No hay un vuelo en el que no tenga algo de miedo, pero hay muchos en los que me doy cuenta de que puedo con él, y cada vez se hace más pequeño’. Eso es exactamente lo que busca la exposición progresiva: no eliminar el miedo de golpe, sino hacer que cada vez ocupe menos espacio”.
"Si tuviera que darte un único consejo, sería este: no dejes de volar. Puede sonar atrevido, pero es la clave. Mantenerte en movimiento, no dejar que el miedo te deje siempre en tierra, es lo que marcará la diferencia”, concluye.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.
Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.












