En los últimos años el oro ha vuelto al centro de muchas conversaciones sobre ahorro e inversión. Las crisis financieras, la inflación y las tensiones geopolíticas han reavivado una pregunta que aparece de forma recurrente en momentos de incertidumbre: ¿existe realmente un refugio seguro para el dinero?

Durante décadas, los mercados han ofrecido múltiples instrumentos financieros para hacer crecer el patrimonio. Acciones, bonos, fondos o criptomonedas forman parte del vocabulario habitual de quienes se interesan por la economía. Pero todos estos activos dependen de instituciones, empresas o gobiernos que garantizan su valor.

Para el economista y asesor patrimonial independiente Ernesto Revello Sánchez, especialista en ciclos macroeconómicos, materias primas y activos alternativos, el oro ocupa un lugar muy particular dentro de este sistema. Según explica, su singularidad no está tanto en su precio como en su naturaleza.

El oro es el único dinero real que existe, todos los demás activos son un pasivo para alguien más. Esto quiere decir que el oro físico no puede quebrar, todo lo demás puede desaparecer”, explica.

Revello plantea que en el sistema financiero actual casi todos los activos funcionan como promesas de pago. El término “pasivo” hace referencia a una obligación económica que alguien debe cumplir en el futuro. Si la entidad que asume ese compromiso desaparece o no puede pagarlo, el activo pierde su valor.

Para ilustrarlo recurre a ejemplos muy conocidos. “Una moneda FIAT [el dinero emitido por los bancos centrales, como el euro o el dólar] es un activo para quien la tiene, pero es un compromiso de pago para el Estado. Las monedas FIAT desaparecen con el tiempo o se debilitan al punto de valer cero”, afirma.

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El mismo razonamiento se aplica a otros instrumentos financieros habituales. “Un bono soberano es un activo para el tenedor, pero para el Estado es una deuda por pagar. También el bono puede desaparecer”.

Revello amplía la explicación con el ejemplo de las empresas cotizadas. “Y finalmente, una acción de Apple es un activo para quien la tiene, pero para la empresa Apple es un compromiso de pago (un pasivo). Si la empresa quiebra, la acción no vale nada”.

Desde su punto de vista, el oro se sitúa fuera de esta lógica. No depende de la solvencia de ninguna institución concreta. Su valor proviene de su propia existencia física y de su aceptación histórica como forma de dinero.

“En la escala de la jerarquía de los activos financieros el oro físico se ubica en la cúspide de la pirámide y por tanto es la protección definitiva en casos de caos y desorden económico global”.

Esto no quiere decir que su precio suba para siempre, tiene fluctuaciones”, advierte, “pero ha demostrado ser la manera más antigua de preservar valor”.

Revello concluye que el atractivo del oro no se basa únicamente en la percepción psicológica de seguridad, sino en características físicas y económicas muy concretas. “El oro físico, al igual que la plata, son considerados dinero definitivo, sin riesgo de contraparte (riesgo de desaparecer) y mundialmente aceptados como dinero durante cualquier circunstancia, no importa lo extrema que sea. Por tanto, no es cuestión de sensaciones, sino de leyes físicas, químicas y económicas”, concluye.

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Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.