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En tiempos de incertidumbre económica, el oro suele reaparecer como refugio. Cada vez que los mercados se agitan o la inflación preocupa, muchos inversores miran hacia el metal precioso como una forma de proteger su dinero. La pregunta surge enseguida: ¿cuánto oro conviene tener realmente?
No se trata solo de comprar algunas monedas o invertir en un fondo ligado al metal. La clave está en el peso que este activo debe tener dentro del conjunto del patrimonio. Demasiado poco puede hacer que su efecto protector sea irrelevante. Demasiado puede limitar la rentabilidad del conjunto de las inversiones.
Para el economista y asesor patrimonial certificado Ernesto Revello, especialista en ciclos macroeconómicos y materias primas, la respuesta no es única para todos los casos. Aun así, los estudios financieros ofrecen una orientación bastante clara sobre cuál es el rango razonable.
Según explica, la diversificación sigue siendo el principio fundamental de cualquier estrategia de inversión. “La gran mayoría de los estudios estadísticos sobre estos temas indican que todo patrimonio, sin importar cual sea, debería tener entre un 5 y un 20% entre oro físico y de papel”, apunta. La idea es que el metal actúe como un elemento de equilibrio dentro del conjunto de activos.
Revello insiste en que el verdadero riesgo no está tanto en elegir un activo concreto, sino en apostar demasiado por uno solo. Las carteras concentradas quedan mucho más expuestas a cambios bruscos del mercado. “Toda decisión de inversión deja de ser prudente cuando se concentra mucho en un solo tipo de activo, ya sea inmuebles, oro, bonos, acciones o Bitcoin”.
Este principio se aplica a cualquier clase de inversión. Muchos patrimonios en España se concentran en vivienda. Otros inversores se inclinan casi por completo hacia la bolsa o hacia activos más volátiles. El problema aparece cuando una sola apuesta domina la cartera.
El porcentaje que suele recomendarse
Dentro de ese rango amplio que sugieren los estudios, Revello apunta a una cifra que suele funcionar como referencia para muchos inversores. “Como norma general, un porcentaje prudente puede ser tener un 10% del patrimonio total en oro o por lo menos un 10% de su portfolio de inversión”.
Ese nivel permite que el metal actúe como elemento estabilizador en momentos de tensión económica sin reducir demasiado el potencial de crecimiento del resto de la cartera. El oro tiende a comportarse de manera diferente a las acciones o los bonos, lo que ayuda a equilibrar el conjunto.
Aun así, el economista advierte que incluso los activos considerados refugio pueden convertirse en una fuente de riesgo si su peso se dispara dentro del patrimonio. “Por ejemplo, no es saludable concentrar más del 50% del patrimonio en ningún activo, ya que estaríamos concentrando el riesgo de sufrir caídas fuertes, al menos que la persona tenga un perfil de riesgo muy arriesgado y esté dispuesto a esperar muchos años para recuperarse de las caídas”.
Cuándo puede ser demasiado oro
El metal precioso suele percibirse como una inversión segura. Esa percepción puede llevar a algunos inversores a aumentar su exposición más allá de lo recomendable. Según Revello, existe un punto a partir del cual el oro deja de aportar beneficios claros a la cartera. “Superar el 20%-25% en oro podría suponer una merma en la rentabilidad total de un portfolio que contenga bonos, acciones y otro tipo de activos. Y tampoco aportaría menor volatilidad”.
En otras palabras, aumentar demasiado la presencia del metal no garantiza una mayor estabilidad y puede reducir el crecimiento potencial del patrimonio.
Aun así, el economista recuerda que no existe una cifra universal válida para todo el mundo. Cada cartera tiene características distintas, desde el tipo de activos que contiene hasta el perfil de riesgo de su propietario.
El oro puede ser un buen aliado dentro de una estrategia de inversión equilibrada. La clave, como en casi todo en finanzas personales, está en la proporción.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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