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Las guerras parecen lejanas cuando se observan desde Europa. Los combates se desarrollan a miles de kilómetros, los titulares se concentran en la geopolítica y el análisis militar ocupa gran parte del debate. Aun así, muchos conflictos terminan dejando su huella en algo mucho más cercano: el bolsillo de los ciudadanos.
Eso es precisamente lo que ha advertido en X el economista Santiago Niño Becerra. El catedrático de Estructura Económica sostiene que la escalada de tensión en torno a Irán puede desencadenar una cadena de efectos que acabaría reflejándose en la economía doméstica. La energía ocupa el centro de su análisis. El petróleo y el gas se encuentran en el corazón de la economía global y cualquier perturbación en su suministro tiene capacidad para propagarse con rapidez.
Niño Becerra recuerda que los conflictos armados han tenido históricamente un fuerte trasfondo económico. En el caso actual, su explicación apunta a los recursos energéticos. Irán figura entre los grandes productores mundiales de hidrocarburos, con un peso notable tanto en el petróleo como en el gas. Esa posición convierte al país en un actor clave dentro del tablero energético internacional.
Un conflicto que gira en torno a la energía
El economista subraya que Irán ocupa el noveno puesto entre los productores mundiales de petróleo y el tercero en gas. Esa realidad sitúa al país en una posición estratégica dentro de los mercados energéticos. La situación adquiere todavía más relevancia si se observa el mapa global del suministro.
China, por ejemplo, depende en gran medida del petróleo procedente de países como Venezuela, Rusia e Irán. Un conflicto que altere esa red de abastecimiento puede generar tensiones en los mercados energéticos y afectar al equilibrio económico internacional.
Europa también mira con atención esta zona del mundo. Una parte importante del petróleo y del gas que llega al continente atraviesa el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave en el comercio energético global. Cerca del 18% del petróleo y el 15% del gas que consume Europa pasan por esa ruta. En el caso de España, el flujo representa entre el 5% y el 8% del petróleo y alrededor del 6% del gas.
El bloqueo o la interrupción del tráfico en este punto tendría efectos inmediatos en la oferta energética mundial. Los precios reaccionarían con rapidez y el impacto se trasladaría a numerosos sectores económicos.
El escenario que inquieta a los mercados
Niño Becerra advierte de que un cierre del estrecho de Ormuz podría provocar una fuerte subida de los precios de la energía. El economista cita estimaciones que sitúan el aumento del gas en Europa en torno al 130% si la interrupción del tráfico se prolongara durante dos meses.
Ese incremento tendría consecuencias directas en la factura energética. En España, la electricidad podría encarecerse alrededor de un 35%, según esas proyecciones.
El impacto no se limitaría a la luz. El petróleo y sus derivados intervienen en prácticamente todos los procesos productivos. Transporte, logística, industria o agricultura dependen de esta materia prima. Una subida del crudo termina trasladándose a los precios de numerosos bienes y servicios.
El resultado se percibiría en la gasolina, en los costes de transporte y en muchos productos cotidianos. El encarecimiento de la energía también presionaría al alza la inflación, influiría en los mercados financieros y afectaría a la inversión productiva.
Para Niño Becerra, la conclusión resulta clara. Tras el ruido político y militar, la economía sigue siendo el verdadero eje de muchos conflictos internacionales. Y cuando la energía entra en juego, la factura final suele terminar en el mismo lugar: el bolsillo de los ciudadanos.
Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad.
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Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar.
Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.
Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.











