A veces Jaime Monge no está en su estudio dibujando unas siluetas que ya son harto reconocibles, y con las que está recorriendo el mundo entero, casa de Jeff Bezos incluida. Puede que esté haciendo deporte, lo que más le ayuda antes de enfrentarse al lienzo en blanco, o explorando para salir de su zona de confort, como hace cada vez que se junta con Opel. "Fue como un encuentro muy fortuito. Tiene unos valores que comparto, arquitectónicos, elegantes, sencillos, familiares... muy humanos. Y sus líneas y geometría las cuidan igual que yo en mis obras, así que...", nos cuenta antes de customizar un Opel Frontera, sobre su papel como embajador. "Y el primer coche con el que aprendí a conducir fue un Opel", hace constar entre risas.

En el evento también se pudo ver 'Twister', una pieza exclusiva que se va a subastar en en la gala filantrópica de la Global Gift Foundation, que se celebra en el marco del Festival de Cine de Cannes, "para ayudar a los niños y a sus familias". Un compromiso que también tiene consigo mismo: sacar su lado más emocional (próximamente a través de la escultura) para seguir siendo igual de feliz, como mínimo.

"Tengo mucho más fijado en mi rutina mi momento de deporte que mi momento de sentarme a pintar"

¿Qué es para ti el movimiento?

Es la vida. Al final, por mucho que yo plasme las cosas como si fuesen instantáneas de un momento, no dejan de ser cosas que van y vienen, que representan mi vida artística y personal, y que siempre van hacia algún lugar. Es importante porque nos da una dirección y un lenguaje. Toda mi obra está en movimiento independientemente de que sean fijas, evocan un cambio y evolución constantes. Si las miras un segundo, dejas de hacerlo y vuelves a ella, deberían estar ya en otro lado.

¿Hay algún momento de tu vida en que pintar se haya convertido en tu terapia?

Sí. He pintado toda mi vida, mucho antes de dedicarme profesionalmente a ello. Era una actividad que me servía para disociar todo lo que estaba sucediendo y me dejaba ser libre. Al final yo vengo de la arquitectura, de algo más controlado, de los números y la física, y de repente el arte te dejaba salir de ese lugar e ir a las emociones, me dejaba llevar sin necesidad de pensar en si algo se iba a vender... que en verdad eso nunca ha sido un condicionante para mí. Pintas para ti, no tienes ni idea de cómo va a salir, simplemente quieres contar cosas.

jaime monge y opel
Jaime Monge - Opel

Tus obras (y tú) también son muy deportistas y saludables.

A ver, no soy un gran deportista, pero sí represento ese lenguaje en el que conecto el deporte con la felicidad y la salud. Quiero que mi obra transmita eso: paz, felicidad, incluso euforia. Yo hago deporte a diario, intento mantener esa rutina, porque para mí va más allá de lo físico. Y oye, luego me ayuda mucho para crear, cuando termino de hacer deporte, como que me quito ese "peso" de encima, luego me pongo a pintar y siento una liberación máxima. Es crucial. Y tengo mucho más fijado en mi rutina mi momento de deporte que mi momento de sentarme a pintar, que es mucho más anárquico.

jaime monge y opel
Jaime Monge - Opel

¿Por qué tu obra 'Twister' es tan especial?

Es parte de un movimiento más grande en el que invito a la gente a conectar con su niño otra vez. Esta acción nos lleva a la infancia, a los juegos, y sirve para poner el centro de atención en los niños y en el futuro que les dejamos. Tenemos que pensar en ellos, y este tipo de obras conectan con esa parte emocional de las personas. Todos tenemos un pasado, un recuerdo feliz, todos hemos sido pequeños... Y jugado al Twister, ¿no? Este tiene unas texturas un poco más adultas, más vida e historia, pero que quede claro que siempre habrá un niño dentro de nosotros.

Háblame del Jaime escultor, ¿qué se cuenta?

Uf. Yo es que las obras las pienso años antes de hacerlas. Vengo de la arquitectura y para mí el arte es espacial, digamos que no está integrado en un lugar. Y esto es una herramienta interesante porque de alguna manera la gente es parte de la obra. La escultura no deja de ser un lienzo que se rompe, tengo muchas ideas, hacer piezas más volumétricas, conectar con las dos y tres dimensiones, para mí la escultura es más arquitectura, por así decirlo.

jaime monge y opel
Jaime Monge - Opel
jaime monge y opel
Jaime Monge - Opel

A ver si eres capaz de hacer este ejercicio: cuánto vértigo te entra echando la vista atrás teniendo en cuenta cómo has crecido, y dónde te ves dentro de 10 años.

Uy, claro. Lo hago muy a diario, me mantiene los pies en la tierra. El hecho de haber crecido tan rápido hace que tengas que tener muy claro cuáles son tus objetivos. Vértigo siempre hay, esto es un camino y no sabes si va a ser del todo recto. Puede que haya pequeños saltos que impliquen tomar decisiones que pueden cambiar tu carrera de forma trascendental. Y oye, independientemente de que yo haya recorrido mucho en poco tiempo, no deja de ser un camino muy largo, aunque estoy bastante seguro de lo que he hecho. Y ahora quiero sentar las bases de lo que va a ser el resto de mi carrera, que mi objetivo es seguir aquí hasta hasta que me echen (risas). En 10 años me gustaría verme trascendiendo del lienzo, trabajar esos conceptos... Y entrar en los grandes museos, más que gente que tenga mi obra, me gustaría tener la oportunidad de enseñarla en todos los lugares del mundo. Que mi lenguaje llegue todo lo lejos que se pueda.

Headshot of Joaquín Gasca Calatayud

Joaquín Gasca es experto en deportes de competición, tecnología y motor. Hace un tiempo que colgó las botas de tacos para centrarse en el pádel y el running… cosas de la edad, se queja. Pero también se apunta a cualquier bombardeo que tenga que ver con poner su cuerpo al límite, sea al volante de un Aston Martin o yendo a la oficina en patinete.    

Es muy del Atlético de Madrid, así que cuando futbolistas como Marcos Llorente o Álvaro Morata han protagonizado la portada de Men’s Health, allí estaba él para escribirlas. Acaba de correr su primer maratón para Runner’s World, y como pasa en este universo, ya está buscando el siguiente para bajar de las 3 horas. Si hay que testear cualquier tipo de pala de pádel, vehículo o reloj, no pone problema. Incluso zapatillas. Lo que haga falta en equipación deportiva.    

Joaquín se graduó en periodismo por la USP-CEU en 2013, pero desde 2009, cuando entró en el periódico de la Universidad, ya comenzó a ejercer de “periodista” 360 en digital y papel. Los siguientes pasos de sus casi 15 años de carrera los dio haciendo cultura y deporte en la revista Shangay, hasta que entró en Hearst una semana antes del inicio de la pandemia en 2020. También es profesor de redes sociales y nuevas tecnologías en la Universitas Senioribvs CEU y forma parte del Innovation HUB de Hearst para investigar sobre nuevas tendencias.