Aceptar una herencia suele asociarse a la idea de recibir algo valioso, un patrimonio que pasa de una generación a otra. En la práctica, ese momento puede convertirse en un punto de inflexión económico si no se analiza con cuidado. No todas las herencias suman. Algunas arrastran deudas, cargas y obligaciones que el heredero asume sin ser plenamente consciente de ello.

Cada vez más profesionales del derecho alertan del fenómeno. Personas que aceptan una herencia sin investigar y que, tiempo después, descubren que han heredado problemas en lugar de soluciones. En ese contexto, entender qué se hereda exactamente se vuelve imprescindible. También lo es conocer las herramientas legales disponibles para proteger el patrimonio personal y evitar decisiones precipitadas.

David Jiménez, abogado experto en herencias, economista y empresario, insiste en la importancia de informarse antes de aceptar. Su experiencia revela que el desconocimiento sigue siendo uno de los principales riesgos en este tipo de procesos.

Lo primero es, dentro de tus posibilidades, investigar. ¿Cómo? Acudiendo a registros públicos: solicitar notas simples en el Registro de la Propiedad, certificados de deudas en Hacienda y Seguridad Social, solicitar en entidades financieras certificados de posiciones, analizar extractos bancarios a ver si hay algún embargo… Todo esto antes de aceptar”, apunta.

El análisis previo permite tener una fotografía aproximada del patrimonio heredado. La clave está en reconstruir tanto los activos como las posibles deudas. Aun así, el propio experto advierte de que no existe una herramienta definitiva que lo muestre todo.

No es infalible, lamentablemente no existe un registro para consultar todas las deudas de una persona”, explica. “Imagina una en un contrato privado, como tampoco es sencillo localizar activos de cuentas en el extranjero”.

Esta falta de visibilidad total convierte la decisión en un ejercicio de prudencia. La organización previa del patrimonio por parte del fallecido puede facilitar mucho las cosas, algo que todavía no es habitual.

“Es conveniente disponer de algún tipo de documento (puede ser un Excel) con un resumen de tu patrimonio con el fin de facilitar todo esto a los herederos. Al menos, que sepan dónde acudir para pedir información”, sostiene el experto.

Protegerse antes de aceptar

Uno de los conceptos clave en este ámbito es la aceptación “a beneficio de inventario”. Se trata de una figura legal que permite limitar los riesgos y evitar que las deudas heredadas afecten al patrimonio propio.

La aceptación a beneficio de inventario es un mecanismo por el que una persona al recibir una herencia limita su responsabilidad al aceptarla para que no afecte a su patrimonio personal”, señala Jiménez.

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La diferencia con la aceptación pura es determinante. En muchos casos, los herederos desconocen que, si no indican lo contrario, están asumiendo todas las consecuencias jurídicas del fallecido. “Cuando aceptas una herencia, si no dices lo contrario, se entiende que aceptas pura y simplemente la misma. Es decir, que si el fallecido tenía más deudas que bienes, asumes tú su posición jurídica y puedes acabar respondiendo con todo tu patrimonio personal por sus impagos y obligaciones”.

El beneficio de inventario introduce un margen de seguridad. Permite evaluar el balance real de la herencia sin comprometer los bienes propios.

“Por eso, es conveniente analizar el patrimonio antes de heredar y, si hay dudas, plantearse aceptarla a beneficio de inventario. Esto hace que, si hay más deudas que bienes, tu responsabilidad solo quede limitada a lo que heredas, nunca afecta a tu patrimonio personal, que queda protegido”.

Decir “no” también es una opción

Renunciar a una herencia sigue siendo una decisión poco frecuente desde el punto de vista emocional. En términos financieros, puede ser la alternativa más lógica en determinados escenarios.

“Tiene sentido cuando hay más deudas que bienes. En ese caso, no hay ningún interés económico, en general, en aceptar la herencia porque vas a salir perjudicado”, sostiene.

La renuncia tiene consecuencias jurídicas que afectan a la línea sucesoria, algo que conviene analizar con detalle antes de dar el paso.“Antes de hacerlo, hay que analizar varias cosas. Veamos un ejemplo: Mi padre tiene muchas deudas, por lo tanto yo renuncio a su herencia. Pero según cómo esté redactado el testamento de mi padre, esa herencia puede caer a mi hijo (el nieto del fallecido). Obviamente, si yo no quiero la herencia para mí, tampoco la quiero para mi hijo. Si es menor de edad, para renunciar a la herencia hay que solicitar autorización judicial. Por eso, antes de hacerlo, hay que analizar el impacto de esa decisión”, concluye el experto.

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Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.