Lamine Thior ha vivido mucho. Hasta el punto en el que, reflexionando sobre todo lo que ha alcanzado a sus 36, el cómico y actor nos jura que "si me muriera, me moriría muy tranquilo". Mientras uno esté vivo debe amar lo que más pueda, decía el cineasta Jacobo Morales, frase ahora recuperada por Bad Bunny. Y la forma de amar de Lamine es "dejar el mundo un poco mejor de cuando yo vine".

Y es que estamos hablando de uno de los activistas más importantes de nuestro país. Nacido en Senegal, a los 2 años emigró a Algeciras, de donde ha sacado el acento andaluz que luce orgullosamente en 'Olivia', serie ya disponible en Disney+, y una de sus muchas luchas que materializa mediante el humor y la reflexión tanto en redes sociales como en su conocido podcast 'No hay negros en el Tíbet'. Sobre todo ello, así como sobre su prometedora carrera en el baloncesto truncada por una lesión y su rutina lifestyle, hemos charlado con Lamine Thior en Men's Health.

¿Qué tiene 'Olivia' de especial entre tanta oferta de contenido en plataformas como Disney+?

Lo primero es el elenco, que es absolutamente increíble. Pablo Chiapella, Kira Miró, Fernando Tejero, Nancho Novo, Lalachus... Hay un montón de gente ahí que son cracks de la comedia, y el espectador lo va a notar desde el minuto 1. Después, es una serie que da muy buen rollo, y en tiempos tan tensos en los que vivimos, ver algo con lo que te quedas bien cuando termina es muy positivo. Y lo tercero y más importante es que es una serie que habla del perdón, de todos los problemas que se podrían solucionar si nos sentáramos a escucharnos.

lamine thior en 'olivia'
Disney+

¿Tú sabes perdonar?

Yo soy muy rencoroso, las cosas como son. Pero como soy consciente de ello, lo que hago es que tardo mucho en enfadarme. Hasta que yo llegue al punto de enfadarme ya te he avisado mucho, te he tratado de entender mucho. E incluso hago una cosa, y es que cuando ya sé que me voy a enfadar, pero todavía queda margen, finjo estar más enfadado de lo que estoy para que a ver si con ese toque de atención no hace falta enfadarme de verdad. Pero a veces ni con esas. Me ha pasado con un par de personas a las que tenía en un pedestal. Mira, la ira es una emoción activa, siempre te va a activar y siempre te va a consumir energía. Además se retroalimenta con lo que se llama espiral de la ira. Por eso siempre digo que es muy importante no echarle gasolina a eso, porque toda esa energía que estás destinando a enfadarte, a odiar o a tener ira, te la estás quitando de la alegría. A la larga eso te consume.

A menudo has criticado el reduccionismo que existe en las series con las personas negras. En 'Olivia' jugáis con eso: la protagonista te conoce trabajando en el campo y te pregunta si trabajas para su abuelo, cuando en realidad trabajas para él. No la culpamos, todavía es un pensamiento recurrente hoy en día...

Totalmente. Es más, a la mayoría de las personas que yo les contaba sobre 'Olivia' y sobre de qué iba, me decían: "Y tú qué haces, ¿de temporero?". Y yo les decía: "¿Por qué?". Y balbuceaban: "Ah, bueno, no sé. Eh... Porque...". Ser temporero es un trabajo muy digno, como todos los trabajos que hay, pero pensar que voy a ser temporero solo por mi color de piel... Lo tenemos muy integrado. Hay trabajos cualificados que ni siquiera se te plantean directamente por ser negro, incluso en una ficción, ya no os hablo de la vida real. Yo creo que ese es uno de los puntos que la serie trata y que para mí es muy necesario. Otro es el acento del personaje. Porque yo, en los años que llevo currando, he tenido muy buenos proyectos, pero siempre termina sobrevolando una petición: "Hazlo con acento africano". Como si el acento africano fuera un concepto. Entonces está genial poder hacer un personaje que es negro y que habla con su acento andaluz, sin explicar en ningún momento por qué habla con acento andaluz.

Como decías, tu personaje no es temporero, sino oleólogo, un experto en el aceite de oliva. El aceite de oliva es clave en la idiosincrasia andaluza y en la dieta española. ¿Qué has aprendido sobre ello durante el rodaje?

Tuvimos un curso de aprendizaje en el que descubrimos muchas cosas. Lo primero, para enterrar leyendas urbanas como que con aceite de oliva no se fríe. Siempre se ha hecho, y cuando llegó el aceite de girasol, como echaba menos humo y olía menos, se entendió que era más limpio para freír. Pero está comprobadísimo que es peor que el aceite de oliva. También he aprendido que el aceite de oliva normal tiene una parte de aceite de oliva virgen extra y otra parte que se llama aceite lampante, que es lo que usaban los romanos para encender las lámparas, de ahí su nombre. La mujer del curso explicaba que el aceite de oliva es bueno en cualquier grado o formato, por lo que las empresas lo usan para más cosas que simplemente para comer. Otra cosa que me sorprendió es que, como se suele asociar el verde con la concentración, con la pureza del aceite de oliva, hay muchas marcas que le echan clorofila al aceite para que esté verde, y si lo pones en un recipiente transparente al sol, vas a ver cómo poco a poco la clorofila va bajando y se va yendo al fondo, y el resto se ve amarillo. Aprendí muchísimas cosas.

Destacabas antes el nivel de los actores de la serie. ¿Qué has aprendido de ellos?

Aparte de ser unos profesionales absolutamente increíbles, son gente muy dada a compartir. Yo llevo un par de años en esto, y en este tiempo me he encontrado a gente con la que haces alguna escena y estás pensando mientras: "Madre mía, estoy solo, esta persona no tiene ningún interés en dar más y está remando por su cuenta". Y en esta producción ha sido como un campamento de verano en el que te ríes y aprendes mucho. Nancho me daba consejos de forma muy respetuosa, sin querer meterse en mi trabajo. Y yo pensando: "Eres Nancho Novo, métete directamente en mi cabeza si quieres". También con Fernando Tejero, con Kira Miró, con María Barranco... Por no hablar de Pablo Chiapella, del que me he hecho muy amigo. Son gente que ya admiraba antes de conocerla, y me daba miedo eso que se dice de "nunca conozcas a tus ídolos". Pero en este caso son personas maravillosas.

Llevas un par de años trabajando en ella, ¿pero qué has aprendido de esta industria en este tiempo? ¿Te la esperabas así?

No, para nada. La lección principal que he aprendido es: sé buena gente. Tienes dos opciones para ser buena gente: o eres buena gente porque te nace, cosa que sería lo idóneo, o eres buena gente al menos por estrategia. Si eres un cabrón, al menos sé buena gente por estrategia, porque en esta industria todo cambia muy rápido, porque en nada puedes pasar de ser un extra al protagonista de un nuevo proyecto, y vas a encontrarte con gente a la que en su momento trataste mal. Hay que respetar el trabajo de todas las personas que componen una producción entera. Si lo haces y eres buena persona, creo que puedes tener una carrera larga dentro de esto. Entonces, lo que a mí más me ha sorprendido es que haya gente que no lo haga. Me parece lanzar piedras a tu tejado, aunque tu tejado esté muy alto, porque en algún momento ese tejado se puede venir abajo.

lamine thior
Michael Arhin

Hablando de actores, Javier Bardem dijo hace unos meses que el activismo cierra puertas. ¿A ti te cierra puertas tu activismo?

Hombre, claro. Hay una realidad, y es que el dinero y la ética son cosas que a veces chocan. Yo entiendo que si tú eres una marca o una productora prefieras un perfil neutro, que no se pronuncie en nada, que parezca que no tenga ideología de ningún tipo, porque es verdad que en esa ambigüedad y en ese gris pierdes menos público. También entiendo que haya actores y actrices que no se pronuncien nunca. Allá cada uno con su conciencia y con sus necesidades. Lo que pasa es que, en mi caso, soy una persona negra que se ha criado en España, que ha vivido una serie de situaciones que le han hecho reflexionar. Y al ver que son patrones que se repiten en otras personas, vi que era importante hablar de ello. Obviamente claro que eso te cierra puertas, pero la razón por la que yo hago todo lo que hago es porque quiero dejar el mundo un poco mejor de cuando yo vine. Eso hace que necesariamente, cuando se me plantea algún proyecto, para mí tenga que estar alineado con eso, porque si no yo después no duermo tranquilo.

Jugabas al baloncesto profesionalmente pero una lesión te lo impidió. Si hubieras continuado tu carrera, ¿crees que habrías sido activista?

Es una muy buena pregunta. Creo que sí, pero hubiera tardado más. Siempre me he hecho muchas preguntas y he querido saber el porqué de las cosas. Cuando jugaba al basket, mi mundo era más reducido, estaba más enfocado al deporte. Pero el haberme lesionado y cambiar de vida me hizo darme cuenta de lo grande que es el mundo y me hizo temblar muchos cimientos. Me di cuenta de que había demasiadas cosas que no sabía. De seguir en el basket habría continuado mucho más tiempo metido en esa burbuja, pero creo que al final sí hubiera empezado a conectar cosas que me habrían llevado al activismo. O eso espero, al menos. Yo estoy rodeado de amigos que vienen de situaciones precarias, nosotros mismos vinimos de Senegal... Por eso me cuesta creer que ese Lamine jugador de baloncesto se hubiese abstraído por completo de la realidad que tenía a su alrededor y solo le hubiera importado el deporte.

lamine thior
Michael Arhin

¿Aquella lesión te hizo perder interés en el baloncesto? ¿Cuál es tu relación con el basket hoy en día?

No, yo sigo sigo jugando al baloncesto, y tengo equipo de la liga municipal en Madrid con mis amigos. Es más, al 90% de amigos míos los conozco del baloncesto. Es una constante que que está en mi vida, y a todos los sitios a los que he ido siempre he buscado una cancha de baloncesto cerca, porque me parece la mejor forma de conocer a gente de mi estilo, porque la cultura del baloncesto, en general, es una cultura muy bonita y de muy buen rollo. Te encuentras gente de todo tipo, desde alguien que trabaje de mozo de almacén a un directivo del BBVA. Eso mola muchísimo. Sí, a veces pienso en la lesión, pero si te soy sincero, me alegro que me hubiera pasado, de verdad. Creo que soy más feliz ahora que con la vida que podía haber tenido. Esa vida me hubiera encantado, por supuesto, pero las formas de expresarme que tengo y las experiencias que puedo vivir y he vivido, no creo que me las hubiera dado el baloncesto, la verdad.

"Creo que soy más feliz ahora que con la vida que podía haber tenido como jugador de baloncesto"

El basket está muy presente en tu vida, pero el fútbol no. Aun así, no sé si sabes que España y Senegal podrían enfrentarse en unos hipotéticos cuartos de final del Mundial. ¿Con quién irías?

Sería impresionante, muy bonito. Iría con los dos, pero quizás me gustaría un poco más que ganara Senegal, pero porque cuando veo fútbol, que es poco, siempre voy con el equipo débil o el que va perdiendo. Pero vamos, estaría bastante contento con cualquier resultado.

Al margen de esto, ¿tienes presente en tu día tus raíces senegalesas?

Sí. Una de las cosas más chulas que puede tener una persona es tener varias culturas dentro. Ojalá todo el mundo pudiera vivirlo, porque verdaderamente te cambia la forma de ver todo. Tú cuando tienes tu cultura, lógicamente entiendes tu cultura como tuya y ves al resto de culturas como otras. Pero cuando tienes dos, ya no ves tanto el resto de culturas como otras ajenas, sino como otras posibilidades. Por ejemplo, en Senegal los hombres que son amigos o familia van de la mano por la calle. Eso tú lo miras desde el prisma español y te choca, pero cuando llevas intrínsecas estas cosas, de repente empiezas a comprender muchísimas cosas: de dónde vienen los problemas culturales, los conflictos, los puntos de unión entre culturas... Claro que tengo presente mi cultura senegalesa porque está fusionada a la española, aunque esta última predomine al llevar la mayor parte de mi vida aquí.

Aparte de actor y deportista eres podcaster, y tu podcast 'No hay negros en el Tíbet' lleva ya 7 temporadas. ¿Sientes el desgaste?

Lo que notas es que tienes que ir informándote más según pasan los episodios para que la cosa no se vuelva repetitiva, profundizar más en según qué temas. En nuestro caso, como la mayoría de veces vienen invitados y cada uno cuenta una historia diferente, evitamos precisamente ser repetitivos. Para mí lo más interesante de 'No hay negros en el Tíbet' es cómo alternamos la reflexión con el humor. Y además, siempre tenemos un episodio en cada temporada en el que no llevamos a nadie y nos dedicamos a hablar de lo que nos inquieta a nosotros. En el último hablé sobre que no sé hasta qué punto me sentía legitimado para seguir hablando sobre realidades de personas migrantes que estaban jodidas cuando yo cada vez ostento una posición de mayor privilegio. Es un espacio muy guay porque podemos plantear esas dudas. Es el mejor podcast del mundo, yo lo digo siempre.

No sé hasta qué punto eres consciente de que lleváis ya 7 temporadas y del paso del tiempo en sí

El paso del tiempo se nota mucho. Primero, porque uno se va calmando más. Todo lo vas tomando desde otro lugar, del decir: "¿Voy a estar aquí cabreado por esto? Si en algún momento nos vamos a morir". Tengo 36 años y noto un cambio, pero la verdad es que me encuentro bien. Siempre he hecho mucho deporte, me acabo de apuntar a pole dance [ríe]. También me río todos los días de mi vida, y me parece fundamental que haya una alegría perenne que haga que la juventud no se llegue a ir del todo. Además, he hecho más cosas de las que me hubiera imaginado nunca. He tenido muchas vidas, desde trabajar en Endesa a dar charlas sobre productividad, pasando por jugar al baloncesto, ser cómico, escribir guiones, protagonizar obras de teatro o compartir serie con Luis Tosar. Ojalá no pase hasta dentro de mucho, pero te juro que si me muriera, me moriría muy tranquilo. Me gustaría formar una familia y tener una casa, pero eso ahora parece complicado [ríe].

Has mencionado el deporte. ¿Cuál es tu rutina para mantenerte en forma?

A mí nunca me ha gustado ponerme fuerte, ganar musculatura. Nunca me gustaron las flexiones, por ejemplo, y siempre que podía escaquearme lo hacía. Pero a su vez soy una persona muy disciplinada, y si me lo propongo cambio el chip y me convierto en un gymbro. Ahora estoy apuntado a CrossFit y juego al básquet, pero lo mínimo que hago al día son 100 flexiones y 10 minutos de abdominales. Uno ya tiene 36 años y debe empezar a elegir el cuerpo que quiere [ríe].

A nivel de nutrición, ¿tienes algún secreto?

Algo tan sencillo como comer cuando tengo hambre, y que la comida sea muy variada, con frutas y verduras. Pero aquí voy a deciros algo: os recomiendo muchísimo la comida senegalesa. Es una locura. Cuando estuve en Senegal jugando veía que todos estaban muy fuertes. Y es verdad que en la cultura de allí es muy importante la salud física. Ves a la gente llenando la playa para hacer deporte. Sin embargo, mi familia de allí me decía que el secreto de su forma física era la comida senegalesa. Ahí lo dejo.

El descanso es fundamental en un actor. ¿Cuál es tu relación con el sueño?

Sí, es fundamental. Dormir es importantísimo. He tenido épocas de dormir 5 horas de media y te acostumbras, pero que te acostumbres no significa que estés bien, para nada. Porque en el momento en el que duermes de verdad y te despiertas, dices: "Guau, espérate un momento, que resulta que siempre he estado cansado". Siempre tendemos a sacrificar el dormir en cuanto estamos ocupados, sin darnos cuenta de que necesitamos descansar para que las neuronas vuelvan a funcionar bien y que nuestros músculos se recuperen. Pero una de las asignaturas pendientes que tengo es alcanzar una rutina de dormir más.

Hemos hablado de tu pasado, de tu presente, e incluso de universos paralelos. ¿Qué le pides al futuro, tanto a nivel personal como profesional?

Me encantaría poder seguir haciendo las cosas que hago. Entrar todavía más al mundo de la ficción sería súper chulo, hacer alguna peli, por ejemplo, y todavía mejor si no fuera de humor. A nivel teatral le pido que ojalá vayan saliendo más cosas. En general, lo que me gustaría es poder seguir haciendo lo que hago y poder seguir siendo coherente con mis principios en la medida que sea posible, y que la gente lo siga valorando. Todo lo que venga a partir de eso, bienvenido sea.

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Guille Galindo es un periodista especializado en cine, series y entretenimiento, con una amplia experiencia en el sector audiovisual. A lo largo de los años ha llevado a cabo entrevistas a artistas, actores y directores nacionales e internacionales y ha analizado las últimas tendencias de la industria.  


Graduado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Guille comenzó su andadura profesional en varios medios de fútbol y baloncesto, dos de sus grandes aficiones. Más tarde dio el primer gran giro de su carrera al cambiar el periodismo deportivo por el periodismo lifestyle enfocado en audiencias jóvenes. Fue ahí donde adquirió sus habilidades para detectar tendencias y de paso mejorar sus conocimientos en otros ámbitos como el fitness y la tecnología.  


Apasionado del cine, su salto a eCartelera le permitió cumplir uno de sus grandes sueños, convertirse en periodista cultural. Un sueño que continúa ahora en Men's Health, donde ejerce de redactor digital de entretenimiento dentro de la Healthy Unit de Hearst Magazines. La polivalencia adquirida a lo largo de su carrera profesional le capacita para informar sobre los hábitos de los actores que copan cada día la portada de Men's Health sin perder de vista la actualidad del cine y las series que protagonizan.