A lo largo de su amplia carrera como actor y guionista, Mickey Rourke (73 años) nunca ha dejado de sorprendernos. Definido por 'Los Angeles Times' como "un joven león de Hollywood, un actor con la intensidad melancólica de Marlon Brando y la energía de James Dean", el intérprete lo tenía todo para mantenerse en la cima, pero su actitud ante la vida truncó muchos de sus proyectos.
"He tenido momentos increíbles en algunas películas, papeles que la mayoría de los actores no podrían interpretar en toda su vida. Pero también he cometido errores. No culpo a nadie. Solo espero poder aprender de ellos", dijo en el citado medio. Totalmente desconocido por la cirugía estética que se hizo en el rostro hace unos años, los compañeros del actor siempre han asegurado que era una persona demasiado imprevisible. Es más, algunos decían que era una "pesadilla".
Amante del boxeo, los titulares sobre sus operaciones empezaron a ser más importantes que sus películas y su carrera fue cuesta abajo y sin frenos: "Me rompí la nariz dos veces. Me operaron cinco veces de la nariz y una vez del pómulo. La mayoría de las operaciones fueron para arreglar el desastre que tenía en la cara por culpa del boxeo, pero elegí a un tipo malo para que me las hiciera", aseguró.
Tras pequeños papeles en filmes y muchas malas decisiones, el director Darren Aronofsky recondujo su carrera en 2008 con 'El Luchador', película con la que consiguió no solo un BAFTA, un Globo de Oro y una nominación al Óscar, sino un inesperado renacimiento. Sin duda, desde entonces Mickey ha retomado su carrera y sigue trabajando muy duro, por lo que muchos creen que ha reconducido su vida.
Para el papel que le devolvió la credibilidad y seriedad en la industria con el mismo director de 'El cisne negro', Rourke contó que fue un proceso de seis meses para subir de peso. "Tenía que ganar músculo y no grasa, y nunca lo había hecho antes. Tuve que coger kilos en 12 semanas y me pareció una tortura. Así que pensé: '¡Genial, por fin puedo comer!'. Pero no puedes comer cualquier cosa o vas a engordar. De todas formas, vas a engordar, porque comes seis o siete veces al día", contó Rourke.
"Tienes que asegurarte de hacer pesas y cardio, así que para mí es como estar en el gimnasio sin parar. Tengo que admitir que, desde que hice la película, no he pisado un gimnasio. Solo he hecho pesas en casa. Simplemente no puedo ir a un gimnasio todavía, porque fue un infierno...", relató el actor, que por suerte ya ha podido regresar a hacer deporte. Es más, hace unos días ha subido una foto en la que se le ve con una forma física brutal tras una sesión de ejercicio. "Siempre feliz en un gimnasio", dice.












