Han pasado 5 años desde que un imberbe Alberto Ginés, con apenas 18 años, se alzase con el oro en Tokio 2020(1), cuando la escala se convertía en disciplina olímpica por primera vez. Tímido, interovertido, y no muy fan de hacer entrevistas, desde entonces ha recorrido un camino entre las sombras, con resultados también brillantes (fue séptimo en París 2024, y en 2025 ganó la general de la Copa del Mundo gracias a una regularidad extraordinaria con varias platas y bronces), pero lejos de las expectativas, las ajenas, y las autoexigidas.
Hace un mes se mudó a Eslovenia, para comenzar a entrenar con Roman Krajnik, dejando Barcelona después de 8 años. Un cambio que necesitaba, y que coincide con su primera medalla de oro en Copa del Mundo, en Chamonix. Después, escribió en redes, "ya hay silencio, se han acabado las dudas", señal de que algo había cambiado para siempre, al tiempo que enterraba algún que otro fantasma. El extremeño nos cuenta desde su nueva vida, que sigue sin incluir el gimnasio, que está "bastante bien. Sobre todo desde que he hecho el cambio que me pedía el cuerpo, sentía que lo necesitaba, estoy bastante feliz. Y también con mi vida en general". Y así, ya puede mirar de reojo tranquilo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028.
¿Sientes que te has quitado un peso de encima con tu oro en Chamonix?
Bueno. Lo había tenido muy cerca muchas veces, sobre todo en 2025, durante siete años que llevo compitiendo en la Copa del Mundo, y era como joder, por qué sirvo para ganar el clasificatorio y la semifinales, pero nunca la final, era como una especie como de lucha interna que tenía, pero al final llegó el día.
Ahora ya te crees que seas (y merezcas ser) campeón olímpico.
Tokio ya me queda muy atrás, no sé, creo que eso ya pasó un poco. Pero sí que es verdad que quitando los Juegos, nunca había sido capaz de ganar desde que compito con los mayores. Era como una espipinta que tenía clavada desde que era pequeño, me cuestionaba que era bueno para ser segundo o tercero, pero no sabía si era suficientemente bueno para ser el primero. Me preguntaba el porqué, pensaba si estaba hecho para esto... Esta victoria tampoco es todo lo que necesitaba, pero sí que me acerca un poco a tener un poco más confianza. Eso, al menos, sí.
¿Pesa mucho y para mal un oro olímpico con 18 años?
El oro me trajo muchas más cosas positivas que negativas, más que eso, lo que me costó fue realmente disfrutarlo. Pero gracias a eso me puedo dedicar 100% a ser deportista y vivir muy bien de ser escalador, algo más positivo que eso es difícil de tener. También tuve el reconocimiento en España, y fuera. Lo difícil fue gestionar todo lo que me vino, no estaba preparado, era muy pequeño, y no estaba acostumbrado a tanta exposición. Tropecé, me costó un poco asimilarlo, también tuve que encajar algunas críticas que creo que no me merecía... Pero bueno, ya está.
¿Y recurriste a la ayuda psicológia?
Pero más que para gestionar el oro y la exposición, busqué ayuda para volver a la competición. Esa presión que me ponía, la autoexigencia de haber ganado una competición, y ya por eso pensar que tenía que ganarlo todo siempre. Había la ganado la más importante, pero eso de alguna manera me obligaba a ganar todo lo demás, y no había ganado ninguna otra vez. Fui al psicólogo para que me ayudase a recuperar la motivación después de conseguir algo tan grande, lo que se suponía que era mi gran objetivo en la vida. He ido a los Juegos, he ganado el oro, ¿y ahora qué? Fue un gran vacío durante muchos meses, y me ayudó.
Te has mudado a Eslovenia, ¿estás bien allí?
Bien, muy bien. Llevo menos de un mes, tampoco he estado mucho aquí porque entre competiciones y viajes apenas he pasado dos semanas. Pero estoy muy cómodo, tengo mi piso, estoy entrenando y creando mi nueva rutina. Me mudé a Barcelona cuando tenía 15 años, dejé toda mi familia en Cáceres y después de tantos años sentía que Barcelona ya no era mi sitio. Es como que me pesaba, no sé, ya no disfrutaba del todo estando allí. Necesitaba un cambio y el único sitio en el que me imaginaba era Eslovenia. Tomar la decisión y terminar de dar el paso me ha costado un poco, pero desde julio ya estoy definitivamente aquí.
Cómo es tu día en clave Men's Health.
Bueno, todavía no tengo la rutina del todo hecha. Me levanto sin despertador alrededor de las 8, intento dormir mínimo 8 horas, más no soy capaz por lo general, entre las 11 y las 12 me acuesto, desayuno tranquilamente lo que me apetezca ese día, avena o tortilla o un poco de pan con pavo... No sé. Y aquí estamos entrenando bastante tarde, a mediodía, hago un poco lo que me pide el cuerpo, después a comer, fisio por la tarde cuanto toca... Es bastante simple todo. Y con la nutrición igual, comer sano, un poco de todo, intento no obsesionarme demasiado con eso.
No me has dicho nada del gimnasio.
El gimnasio la verdad es que ni lo piso. Aparte de que no me gusta, me aburre, no es una cosa que disfrute, tengo la suerte de que no lo necesito y todo el trabajo que hacemos es en el rocódromo.
¿Piensas mucho en Los Ángeles?
Sí, bueno, es el objetivo. Al día siguiente estaré pensando en Brisbane (2032), pero antes de eso también me tengo que clasificar. Primero estoy pensando un poco más en Turquía el año que viene, que es la primera posibilidad de clasificarme, y luego si eso pasa, ya podemos entrar un poco más en Los Ángeles.
Te beneficia que se hayan separado las disciplinas y puedas centrarte en dificultad.
Es que como en Tokio, lo de las las tres disciplinas juntas, con la velocidad, realmente no tenía sentido porque la mayoría ni nos acercábamos a eso, y era cómo bueno... ok. Separadas como en Los Ángeles, que es como debería ser, como siempre competimos, cada uno se especializa en lo que le apetezca y así me puedo centrar en la dificultad que es mi disciplina, lo que me gusta... y lo que se me da bien.
Joaquín Gasca es experto en deportes de competición, tecnología y motor. Hace un tiempo que colgó las botas de tacos para centrarse en el pádel y el running… cosas de la edad, se queja. Pero también se apunta a cualquier bombardeo que tenga que ver con poner su cuerpo al límite, sea al volante de un Aston Martin o yendo a la oficina en patinete.
Es muy del Atlético de Madrid, así que cuando futbolistas como Marcos Llorente o Álvaro Morata han protagonizado la portada de Men’s Health, allí estaba él para escribirlas. Acaba de correr su primer maratón para Runner’s World, y como pasa en este universo, ya está buscando el siguiente para bajar de las 3 horas. Si hay que testear cualquier tipo de pala de pádel, vehículo o reloj, no pone problema. Incluso zapatillas. Lo que haga falta en equipación deportiva.
Joaquín se graduó en periodismo por la USP-CEU en 2013, pero desde 2009, cuando entró en el periódico de la Universidad, ya comenzó a ejercer de “periodista” 360 en digital y papel. Los siguientes pasos de sus casi 15 años de carrera los dio haciendo cultura y deporte en la revista Shangay, hasta que entró en Hearst una semana antes del inicio de la pandemia en 2020. También es profesor de redes sociales y nuevas tecnologías en la Universitas Senioribvs CEU y forma parte del Innovation HUB de Hearst para investigar sobre nuevas tendencias.

















