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"Me gusta pensar que la carrera de un actor empieza a los 50 y yo estoy a punto de llegar ahí". Unax Ugalde encara una fecha tan simbólica con "calma", una calma que echó de menos en sus inicios y que ahora en una etapa más madura de su vida ha aprendido a valorar. No es lo único: el actor se está cuidando física y mentalmente como nunca antes para mantener su cuerpo y mente estables en su doble faceta como padre y como actor.
Aprovechando el estreno de 'La ventana abierta', donde interpreta a Rubén, un hombre que tiene una relación a distancia y descubrirá que nada es lo que parece al darle una sorpresa a su pareja, hemos charlado largo y tendido con Unax Ugalde, que tiene una petición para nosotros: "Ahora mi objetivo es ganar masa muscular, para lo cual invito a Men's Health a que me acompañe en este proceso". Prometemos estar muy atentos.
Una cosa que se aprende de 'La ventana abierta' es lo fácil que es idealizar a una persona y lo fácil que es también que se te caiga por completo...
Sí, sobre todo hoy en día con los medios que tenemos. Quizás antes no nos pasaba tanto porque estábamos acostumbrados a conocer a las personas de otra manera, pero hoy se nos ha abierto una nueva ventana, Internet. Una ventana peligrosa por la cual se puede colar lo bueno y lo malo. De alguna manera estamos más expuestos a las sorpresas de la vida.
Siempre se habla de lo complicado que es hacer reír en una película, pero qué difícil es también intrigar al espectador y mantenerle en ese estado durante hora y media...
Sí, desde luego. La comedia tiene otros tiempos, otras maneras, y el mundo del suspense o del thriller lo que encierra al final es la información, el cómo vas soltando la información al espectador para mantenerle intrigado. La complejidad de esta película es que nosotros teníamos que acompañar de principio a fin al espectador dándole la información concreta o concisa para que no se equivoque, pero que en un segundo visionado entienda completamente la película. Porque hay películas que son de segundo visionado, y esta en concreto lo es. Fue un trabajo muy milimétrico junto con la directora y junto con la niña, Adriana Camarena, para llegar a a ese punto.
Adriana interpreta a Vera, un personaje con muchas aristas. Sin entrar en spoilers, una de las claves de 'La ventana abierta' es la relación de Vera con la tecnología. Como padre de dos hijos pequeños, ¿cómo les vas a educar tecnológicamente? ¿Les vas a prohibir las pantallas o vas a educarles con ellas?
Es una decisión compleja, porque muchos padres optamos por diferentes vías. Lo más difícil son aquellos padres que toman la decisión de darle una pantalla o un móvil al niño desde muy pequeño, ya que los demás padres nos quedamos un poco expuestos porque ya entran las comparativas. Yo siempre como padre intento que estén expuestos a los peligros de la vida. No creo que vaya a ser un padre que vaya a prohibir la exposición a las pantallas o a las redes sociales, porque creo que el miedo al fuego solo se tiene cuando te quemas. La prohibición no es la solución, lo es la educación. Que los niños vayan conociendo los medios creo que es la manera correcta de que algún día no se quemen o de que algún día no les venga una gran sorpresa, porque Internet y la tecnología no van a desaparecer, han llegado para quedarse. Y luego ya no te quiero contar lo que va a cambiar el mundo la inteligencia artificial... La verdad es que me da mucha pena el mundo que se les está quedando a mis hijos, porque de alguna manera nosotros llamábamos a los telefonillos, nosotros quedábamos en la plaza para hablar, pasábamos días sin ver a nuestro mejor amigo... Todo eso se ha perdido y ahora los niños están expuestos a un nuevo mundo del cual creo que la mejor manera de protegerles es que ellos conozcan desde jovencitos a qué se exponen.
¿Tu propia relación con las redes sociales cuál es?
Yo fui bastante reacio a Internet y a las redes sociales al principio. Entré por obligación, más que nada porque, por desgracia, las redes sociales se utilizan también para promocionar nuestros trabajos y para darnos a conocer, y ciertas producciones exigen que los actores o las actrices que están dentro de un proyecto tengan su Instagram. Una noche en una cena, a traición, mi representante cogió mi móvil y me abrió las redes sociales. Realmente me manejo con ellas, me parece que tienen una funcionalidad muy clara, pero también esconden muchos peligros, a los cuales intentaré que mis hijos no se vean expuestos.
Has comentado en varias entrevistas que con la paternidad decidiste cerrar las puertas al ámbito internacional, ya que en los 2000 hiciste muchas películas fuera de nuestras fronteras. ¿Qué recuerdos tienes de esta etapa?
He tenido la suerte de convivir entre producciones españolas e internacionales en los primeros años de mi carrera, y realmente lo que te aporta ese tipo de experiencias es trabajar en otro nivel. De lo que más nos quejamos en el cine, y es cierto, es del tiempo que tienes para ejecutar una escena. Entonces, el hecho de haber trabajado en grandes producciones en los cuales te enfrentabas a una escena muy pequeña con una sola frase al día... Ahí realmente entiendes la magnitud de esos proyectos y del dinero que encierran detrás. Ahora los niños son más mayores, así que he recuperado mi carrera internacional, algo que me pone muy contento.
Más allá del auge de las plataformas, ¿cuánto ha cambiado la industria del cine y las series desde que empezaste a actuar hasta ahora?
Pues mucho. Imagínate, yo empecé en celuloide en cine, y en la televisión solo existía Televisión Española [ríe]. O sea, llevo un rato currando. Ha cambiado muchísimo la manera de contar las historias, aunque el mayor cambio que ha habido es el exceso de oferta. Hay tantos tantos canales y tantas opciones que todo se ha convertido en efímero. Antes tú tenías una gran preocupación porque decías: "Buah, lo que haga va a quedar para siempre en la pantalla". Hoy en día, de un día para otro al espectador se le olvida porque tiene mucha información, estamos acostumbrados al scrolling continuo en el móvil. Vivimos con tal exceso de oferta que se complica el hacerse hueco. Con mis primeras películas era muy fácil llegar al espectador porque la oferta no era tan amplia. Hoy en día la gente cree que tiene el cine en casa, pero no lo tiene. Y mientras, cines históricos están a punto de desaparecer. Lo que era Gran Vía ya no existe, se ha convertido en otro tipo de lugar. Creo que historias como la que vemos en 'La ventana abierta' todavía nos comunican con aquel cine de los años 2000 que yo hice en mis inicios. Películas grandes como 'La odisea' tienen grandes medios pero carecen de alma. 'La ventana abierta' es justo lo contrario, es una película sin los medios que nos habría gustado tener pero con mucha alma.
Los comienzos de un actor suelen ser difíciles, pero, ¿hay un momento en el que un actor tiene asegurada la carrera o siempre existe el miedo a que no suene el teléfono?
En este país, que yo sepa, nadie tiene asegurado el trabajo como actor. Y los que lo tienen se van fuera. La incertidumbre sigue ahí, nunca sabes muy bien por dónde va a seguir tu carrera, nunca sabes si es la última película que vas a hacer. Con las plataformas es cierto que tenemos más salida, pero la industria está viviendo un momento extraño. En España tenemos grandes directores y sobre todo directoras que están empezando con sus primeras películas o que ya tienen una trayectoria marcada por premios en festivales importantes. Tenemos una industria muy potente, pero todavía hay que afianzarla más, y sobre todo necesitamos creérnoslo. Aún nos falta darle forma a nuestra industria, que tiene mucho potencial.
A la hora de elegir un papel, ¿te ha preocupado alguna vez el qué dirán?
Yo durante mi trayectoria he tenido una cosa clara: que mi último trabajo era mi carta de presentación para el trabajo siguiente. Yo no vengo de ninguna estirpe, mi apellido no se conoce por ningún otro intérprete, no pertenezco a ninguna familia y es un mundo complejo y difícil. Entonces, yo tenía claro que mi último trabajo era lo más importante, me he tomado siempre cada trabajo como si fuera el último, y en las mismas seguimos. Pero sé que es una carrera de fondo para muchos años, me gusta pensar que la carrera de un actor empieza a los 50 y yo estoy a punto de llegar ahí [ríe]. Sigo aprendiendo cada día y estoy preparado para afrontar esa etapa.
Como tú mismo dices, no vienes de ninguna estirpe de actores. ¿Haber nacido en una familia obrera cambia mucho la forma de ver las cosas?
Sinceramente creo que, para un actor, la experiencia y lo vivido es muy importante para saber luego de lo que hablas. Hay veces que veo a actores hablando de cosas que ni siquiera han conocido o ni siquiera han vivido. El lugar donde naces, creces o te desarrollas te va dando ciertas vivencias y experiencias reales que son lo que nutren a un intérprete. Mi lugar de nacimiento y crecimiento, y toda mi experiencia, me acercan a unos conocimientos que me dan alguna potestad para hablar de ellos.
Hablabas también de acercarte a los 50. ¿Te abruma el paso del tiempo? ¿Te da miedo envejecer?
Miedo no. Un intérprete se tiene que ir adaptando a las nuevas etapas y a los nuevos personajes que vienen, y realmente estoy agradecido, porque ahora mismo estoy saliendo de una etapa compleja, sobre todo para las mujeres, donde no terminan de ser ni hija ni madre. Esta es una edad en la cual no hay muchos personajes definidos. En mi caso, no sé si gracias a que la gente ve que tengo dos hijos reales, ya me están llegando personajes más complejos, más elaborados, que llevaba tiempo esperando. Estoy notando un reinicio de carrera muy interesante ahora mismo.
A nivel físico, ¿has sentido algún cambio al acercarte a los 50? ¿Sigues alguna rutina de entrenamiento para mantenerte en forma?
Físicamente lo que he notado es que tenía algo pendiente con mi cuerpo. Yo siempre me he mantenido muchísimo con diferentes deportes que he ido realizando, pero nunca he tenido una rutina real de gimnasio. Me lo propuse hace 10 meses, junto a sacar el alcohol de mi vida. No bebo ni una gota de alcohol desde hace 10 meses. Y entre una cosa y otra, mi cuerpo ha cambiado de una manera imprevisible. He perdido muchísimos kilos, y ahora mi objetivo es ganar masa muscular, para lo cual invito a Men's Health a que me acompañe en este proceso [ríe]. El hecho de tener dos hijos también me exige estar en forma porque tengo que estar persiguiéndolos por todos los campos de fútbol de España, pero estoy abriendo una nueva etapa en mi vida más cercana al cuidado de mi salud, al cuidado de mi día a día. Estoy muy contento, ojalá lo hubiera hecho antes, la verdad.
¿Dejar el alcohol cuesta?
No, sobre todo cuando empiezas a ver todos los aspectos positivos que tiene. Al final el alcohol es una droga muy normalizada dentro de nuestra sociedad, y si miramos los estudios, es una de las que provoca mayor índice de muertes y de dramas familiares. No te digo que sea algo definitivo, pero en estos momentos al dejar el alcohol mi cuerpo ha despertado, me estoy acercando a una versión de mí mismo que hace tiempo soñaba. Este es el camino.
Imagino que la nutrición también es importante para ti...
Sí. Yo siempre he sido de comer muy sano, y estoy educando a mis hijos a comer sano, que es algo fundamental. Estoy con una nutricionista que me va marcando las pautas. Mi objetivo principal era bajar grasa y subir índice de masa corporal, y lo estoy cumpliendo.
¿Cuál es tu relación con el descanso?
Durante muchos años ha sido una relación penosa, porque he dormido muy poco los últimos 20 años. El sueño sigue siendo un tema pendiente, porque después de acostar a los niños también paseo a los animales, pero últimamente he establecido levantarme muy pronto, a las 5:30 o 6 de la mañana, para hacer todas mis rutinas, y estoy cayendo rendido. Estoy recuperando horas de sueño del pasado.
¿Qué le dirías al Unax Ugarte que intentaba hacerse un hueco en la industria en los 90?
Que tenga calma.. Los primeros años de tu carrera lo que más impera es la ansiedad, el no saber hacia dónde depara tu día siguiente. En el mundo de los actores, nuestro mayor miedo es desaparecer o que dejen de contar contigo, pero las cosas han ido viniendo poco a poco. Si pudiera hablar con mi yo de los 20 años le diría: "Calma, que todo se va a ir colocando poco a poco".
Guille Galindo es un periodista especializado en cine, series y entretenimiento, con una amplia experiencia en el sector audiovisual. A lo largo de los años ha llevado a cabo entrevistas a artistas, actores y directores nacionales e internacionales y ha analizado las últimas tendencias de la industria.
Graduado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Guille comenzó su andadura profesional en varios medios de fútbol y baloncesto, dos de sus grandes aficiones. Más tarde dio el primer gran giro de su carrera al cambiar el periodismo deportivo por el periodismo lifestyle enfocado en audiencias jóvenes. Fue ahí donde adquirió sus habilidades para detectar tendencias y de paso mejorar sus conocimientos en otros ámbitos como el fitness y la tecnología.
Apasionado del cine, su salto a eCartelera le permitió cumplir uno de sus grandes sueños, convertirse en periodista cultural. Un sueño que continúa ahora en Men's Health, donde ejerce de redactor digital de entretenimiento dentro de la Healthy Unit de Hearst Magazines. La polivalencia adquirida a lo largo de su carrera profesional le capacita para informar sobre los hábitos de los actores que copan cada día la portada de Men's Health sin perder de vista la actualidad del cine y las series que protagonizan.


















