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'Los vigilantes de la playa' fue una de las series de principios de los 90 que más triunfó entre la audiencia de todo el mundo. Y con el nuevo remake a punto de estrenarse (además de la película que se hizo en 2017 con Zac Efron), muchos se preguntan qué fue de algunos de sus protagonistas.
Si hace unos días os hablábamos del deterioro de su protagonista, David Hasselhoff, ahora nos hemos quedado totalmente boquiabiertos con la transformación de Jeremy Jackson (45 años), el actor que interpretó a Hobie Buchannan, hijo de Mitch, 35 años después del estreno de la ficción. Un cambio de vida brutal que le hace estar irreconocible.
En el documental 'After Baywatch: Moment in the Sun', Jackson contó que su paso por la serie le hizo vivir momentos muy duros, entre ellos un gran enfrentamiento con David, quien se había preocupado por su estado de salud. "Gané entre dos y tres millones de dólares con 'Los vigilantes de la playa'. Así que tenía mucho dinero y mucha gente a mi alrededor que en realidad no eran mis amigos. Me dejé arrastrar por completo, fumaba marihuana todos los días y consumía cocaína hasta que dejó de hacerme efecto", admitió en 'Confidential'.
"Recuerdo que David me dijo: '¿Estás fumando marihuana o algo así?. Cuando no has dormido durante cinco días y has estado fumando metanfetamina, que alguien te pregunte si estás bien es lo peor que te puede pasar", recordó. "Me estaba hundiendo en una espiral, sin duda. Mi vida se me escapaba de las manos como arena", añadió también sobre el apuñalamiento que le llevó a prisión.
Jackson también fue expulsado de 'Gran Hermano VIP' por su "comportamiento inapropiado" al abrirle la bata a una compañera y confesó hace años que tuvo adicción a los esteroides. "Quería ser el próximo Sylvester Stallone y ponerme en muy buena forma. Empezó de forma bastante inocente: gimnasio, entrenadores, clases de actuación, pero con esa mentalidad de adicto... para alguien como yo, no era lo suficientemente rápido. Quería resultados ya mismo", aseguró.
Por suerte y después de mucho trabajo duro, Jackson pudo salir de ese agujero y centrarse en su empresa de fitness, con la que echa una mano a personas con problemas de dismorfia corporal, ansiedad y depresión, siendo su entrenador personal. "Me he puesto en muy buena forma, pero me di cuenta de que cuando ese aspecto espiritual no está intacto, tiendo a derrumbarme", relató.













