Antonio Banderas (66 años) estuvo a punto de morir en 2017. El actor, que hace unas semanas contó que había pasado una juventud llena de penurias, sufrió un inesperado infarto después de años de trabajar sin parar. "Llevaba muchos años maltratando la patata, con estrés y malos hábitos y eso pasa mucha factura. Estaba seguro de que iba a morir, pues me faltaba el aire y tenía sudor frío", relató sobre aquella experiencia.

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Pero lejos de haber sido un momento que recuerde que fuera traumático, Banderas ha confesado que ha sido lo mejor que le ha pasado en toda su vida porque ha aprendido a apreciar cada pequeño momento. Eso sí, después de su hospitalización, cambió sus hábitos, dejó de fumar y volvió a Málaga para tener una rutina tan llena de ansiedad.

"Siempre tienes presente que vas a morir. Pero cuando lo tienes tan cerca, es un recordatorio increíblemente claro de lo estúpido que eres al perder el tiempo en cosas que no merecen estar en tu vida. El infarto que sufrí fue lo mejor que me ha pasado en la vida. Fue como si me hubieran puesto unas gafas para que pudiera ver la realidad que antes no veía", ha dicho a 'People'.

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Pero no solo eso. Antonio ha recordado también en el citado medio que, al final, todo tiene también que ver con la educación que le dio su familia y ha asegurado que es la persona que es gracias a ellos. "Mi padre fue mi mentor. Era compasivo. Es una forma de entender la vida. Con mis hijos, es simplemente amor. Los veo florecer y convertirse en buenas personas, y estoy muy orgulloso de ellos. Los tres —mi hijo biológico y los otros dos— están muy bien. Debo decir que Melanie fue una madre increíble", ha dicho.