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A los 50 años, Alain Hernández vive un punto de inflexión personal: "Últimamente echo mucho la mirada atrás y pienso en lo rápido que va todo", nos comenta. El actor ha compartido con Men's Health sus pensamientos, esperanzas e inseguridades por el estreno de su nueva película, 'Una pistola, una bala y un oso panda', que también ahonda en varias reflexiones vitales que afronta su personaje, un director de cine frustrado. Precisamente sobre las dificultades del mundo de la interpretación, así como del paso del tiempo, su rutina de entrenamiento y mucho más hemos hablado con Alain Hernández.
¿Cómo definirías 'Una pistola, una bala y un oso panda'?
El adjetivo que se me viene a la cabeza es sorprendente. Al principio puedes pensar que es extraña, surrealista, pero luego tiene mucho más sentido y habla de temas universales como la necesidad que todos tenemos en algún momento de la vida de cambiar el chip, evolucionar y dejar ir. La forma de tratarlo es sorprendente, pero es lo que tiene que el director sea un gran fan de ese Woody Allen de sus inicios.
En la película interpretas a Saúl, un director de cine en crisis que simboliza lo difícil que es triunfar en esta industria. ¿Cómo lo ves tú?
Sí, es difícil. La industria del cine primero tiene un ascenso complicado, donde ahí interviene el talento, pero también es necesaria esa dosis de suerte para poder acceder a películas o series importantes que son las que te abren el escaparate. Y luego sí, una cosa es llegar y otra mantenerse. Esta es una de las pocas profesiones en las que, aunque hayas demostrado no sé cuántas veces que haces las cosas bien, que eres profesional, que cumples, que eres buen compañero... da igual. No sabes por qué, pero aun así dejan de llamarte durante un tiempo y dices: 'pero bueno, ¿qué pasa ahora? ¿A quién le he hecho yo algo para que no me llamen?'. Al final dependes de otras personas que deciden y tú no puedes hacer nada, no está en tu mano. A los jóvenes actores que me preguntan les recomiendo sobre todo tener los pies en el suelo y ahorrar. Cuando trabajéis ahorrad y guardad dinero, porque luego vienen las malas rachas y la angustia.
¿Por qué dejaste el marketing para dedicarte a la actuación?
Yo estudié Marketing y Relaciones Públicas para seguir el negocio familiar. Mi familia tenía un negocio y yo pensé que eso aportaría a la empresa, por eso lo estudié, sin pensar ni por asomo que iba a terminar siendo actor. Eso vino tiempo después, cuando me interesé en hacer algo paralelo al negocio familiar como hobby. Ahí descubrí el teatro, descubrí que me gustaba y que no se me daba mal. Al final decidí dejar la empresa y ser actor, pero fueron años difíciles, en ese camino también perdí cosas importantes y no fue fácil la decisión, pero al final salió bien.
¿Has notado algún cambio al cumplir los 50? ¿Te preocupa el paso el tiempo?
Me gusta que me hagas esa pregunta. No sé si es porque justo uno hace 50 y tu cabeza piensa de otra manera, pero sí está siendo más recurrente esa mirada atrás, el pensar en lo rápido que va todo, sobre todo cuando estoy con mis hijos. También pienso en cuántos años tendré yo cuando ellos sean adolescentes y en cómo me verán ellos. Es que estos últimos 20 años se me han pasado rapidísimo. El mundo de la interpretación tiene esto, porque vas haciendo proyectos de 2-3 meses y se pasan muy rápido. En esta profesión las jornadas pasan lentísimo pero las semanas pasan volando. Las jornadas son largas entre el maquillaje, las tomas, el texto... Pero cuando te quieres dar cuenta es viernes otra vez o te están dando un ramo de flores porque ha terminado. Si pienso ahora en que los próximos 20 años van a pasar igual de rápido me da un poco de vértigo.
¿A nivel físico has notado también ese cambio?
Siempre he pensado que tengo una buena genética por mi padre. Él tuvo Alzheimer y el deterioro fue bastante visible, pero mientras estuvo bien, mi padre era muy atlético, y yo creo que he salido bastante a él. Y por mi trabajo he tenido que trabajar mucho mi cuerpo. Recuerdo que para la película 'Plan de fuga' me tuve que poner muy fuerte, hice un trabajo muy bestia. El cuerpo tiene mucha memoria muscular y entonces a la mínima que me pongo en serio a hacer algo de deporte y a cuidarme un poco, lo noto bastante rápido. Para 'Una pistola, una bala y un oso panda' me he dejado llevar para reflejar a un tío que no se cuida y que está en casa comiendo pizzas, así que ahí engordé, pero he vuelto a entrenar y ahora me encuentro bastante bien, volviendo a mi prime.
¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?
Procuro ir 3-4 días a la semana al gimnasio y estar unas 2 horas, pero no a tope de intensidad. Primero hago media hora de cardio, ya sea sea en la cinta, en la bici o en la elíptica. Luego hago media hora de trabajo con peso corporal: abdominales, planchas, sentadillas... Termino con una hora de máquina alternando entre pierna, hombro, espalda, pecho. Siempre hago de todo, no dedico cada día a un grupo muscular.
¿Y tu rutina de alimentación y descanso?
Con mis hijos hay momentos inevitables de pizza o hamburguesa en los que te das el regalo. Pero entre semana procuro cuidarme más y tomo ensalada, algo a la plancha, arroz, pasta... Por la noche ceno bastante poco, muchas veces me vale con una tortilla y un yogur. En cuanto al descanso, la verdad es que no soy muy dormilón. No acostumbro a dormir mucho, entre 6 y 7 horas como mucho. Y cuando puedo intento echarme una siesta de media hora.
En general es una buena rutina para algún día ser portada de Men's Health...
Uf, todavía me tendría que poner mucho más fuerte para eso. Por lo que me han contado, el camino para llegar ahí no es fácil. Pero sería un honor, claro, uno ve el resultado y mola. Lo que pasa es que a los 50 años cuesta más quitarte los michelines (ríe).
¿Qué propósitos sientes que te quedan por cumplir?
Muchos. A nivel profesional me encantaría trabajar con directores como Sorogoyen, Oriol Paulo o Alberto Rodríguez. También con compañeros que admiro como Ricardo Darín. Son sueños que tengo y que ojalá pueda cumplir.
Guille Galindo es un periodista especializado en cine, series y entretenimiento, con una amplia experiencia en el sector audiovisual. A lo largo de los años ha llevado a cabo entrevistas a artistas, actores y directores nacionales e internacionales y ha analizado las últimas tendencias de la industria.
Graduado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Guille comenzó su andadura profesional en varios medios de fútbol y baloncesto, dos de sus grandes aficiones. Más tarde dio el primer gran giro de su carrera al cambiar el periodismo deportivo por el periodismo lifestyle enfocado en audiencias jóvenes. Fue ahí donde adquirió sus habilidades para detectar tendencias y de paso mejorar sus conocimientos en otros ámbitos como el fitness y la tecnología.
Apasionado del cine, su salto a eCartelera le permitió cumplir uno de sus grandes sueños, convertirse en periodista cultural. Un sueño que continúa ahora en Men's Health, donde ejerce de redactor digital de entretenimiento dentro de la Healthy Unit de Hearst Magazines. La polivalencia adquirida a lo largo de su carrera profesional le capacita para informar sobre los hábitos de los actores que copan cada día la portada de Men's Health sin perder de vista la actualidad del cine y las series que protagonizan.















