Arnold Schwarzenegger (78 años) no solo es uno de los actores más queridos del mundo, sino que su carrera en el mundo del culturismo sigue siendo envidiable. Eso sí, además de estas dos facetas, el austriaco que enamoró a Hollywood también vivió una gran etapa como político cuando fue gobernador en California.

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De hecho, Schwarzenegger declaró hace algunos meses que habría sido un excelente presidente de Estados Unidos. Sí, el intérprete de 'Terminator' reveló su inquebrantable confianza en sus capacidades de liderazgo y dejó claro que siempre ha hecho todo lo que se pone por delante y que tiene una energía inagotable que no ha disminuido desde su época dorada en la industria del cine.

"Creo que habría sido un gran presidente", dijo en una entrevista con Howard Stern. "Creo que tengo la energía y la voluntad para unir a la gente", aseguró sobre sus habilidades únicas. "Creo que habrías ganado", añadió el presentador sobre la posibilidad de que Arnold hubiera llegado a la carrera por la presidencia.

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Y, aunque al final todo se quedó en un sueño, el actor de 'Un padre en apuros' recalcó que el hecho de que le impidieran optar a ese puesto político nunca le afectó emocionalmente. "En realidad, no fue porque sintiera que todo lo que he logrado en mi vida. Mi carrera como culturista, mi carrera cinematográfica, convertirme en gobernador, fundar mi Instituto Schwarzenegger, todo esto, los millones de dólares que gané y demás, se lo debo a Estados Unidos", relató, añadiendo que el país le dio la oportunidad siempre de crecer como persona y en cualquier ámbito de su vida.

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Para Arnold, el requisito constitucional de que los presidentes sean ciudadanos estadounidenses por nacimiento permanezca inalterado es algo que entiende a la perfección. Y por ello continúa su misión de unir a los estadounidenses en torno a valores compartidos. No solo ha escrito un libro para ayudarlos a desarrollarse y trabajar duro, también ha recibido varios premios por su compromiso y excelencia e impulsa la educación en políticas públicas y liderazgo a través del instituto que lleva su nombre.

Eso sí, la pregunta hipotética persiste en la cultura política estadounidense: ¿Habría cambiado el rumbo del país una presidencia de Schwarzenegger?. Sus partidarios destacan su atractivo bipartidista, su experiencia en negocios internacionales y su probada gestión ejecutiva de una importante economía estatal. ¿Os hubiera gustado verle en el Despacho Oval de la Casa Blanca?