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Entras al probador “un momento” porque solo necesitas una camisa para una reunión importante. Coges tu talla de siempre. Te la pruebas. No te queda bien. Se te marca barriga. Te miras al espejo, sacas pecho para disimular, metes barriga cogiendo aire y lo sabes: te toca subir de talla. El vendedor te suelta un “esta te queda más cómoda” para no hacerte sentir mal. Tú sonríes, haces el comentario fácil y pagas. Por dentro piensas otra cosa: “No puede ser que cada año necesite una talla más.”
"Si tienes más de 35 años, te va bien en el trabajo y sigues con barriga, no es estética. Es una señal de algo más serio: has normalizado vivir cansado, hinchado y con esa grasa rebelde. Aunque no lo digas en voz alta, eso te da vergüenza", señala el entrenador y especialista en perder grasa Paul Lucín.
No es culpa del metabolismo, es culpa tuya
Sé lo que te dices:
● “Con el estrés que llevo, bastante hago”
● “Es normal a mi edad”
● “Son las cenas, los viajes, los clientes…”
● “Mientras esté sano, me vale”
● “Tampoco estoy tan mal”
Suena razonable, pero muchas veces es una mentira elegante. En tu empresa y en tu negocio no toleras la mediocridad. No toleras retrasos, descontrol, improvisación o resultados pobres durante años. Y, sin embargo, eso mismo sí lo toleras en tu cuerpo. Estás permitiendo en tu barriga cosas que nunca permitirías en tu negocio o trabajando
Hombre serio, agenda llena, cuerpo abandonado
Esto no va para un chaval de 22 años que vive por y para el gimnasio. Va para el empresario, hombre ya maduro o directivo que:
● pasa muchas horas sentado,
● llega a casa muy cansado y estresado,
● duerme poco y peor de lo que debería,
● come por ansiedad,
● y lleva años diciéndose que “cuando baje el ritmo” se pondrá en serio.
El momento perfecto nunca llega. No eres el único. El burnout en perfiles de alta responsabilidad está siendo cada vez más frecuente en España; por la combinación de sobrecarga, estrés constante y falta de descanso. Además, la grasa abdominal no es un detalle estético cualquiera: el sobrepeso se relaciona con enfermedades del corazón, cáncer y diabetes.
Más allá de la ciencia, vamos a hablar claro: tu barriga no te preocupa por salud. Te preocupa porque sientes que ya no estás a la altura.
“Te estás poniendo fondón”
Yo también he estado ahí. Antes de entrenar a empresarios y directivos, trabajé en hoteles de lujo en Barcelona. Llegaba tarde, cenaba tarde viendo cualquier serie, dormía tarde, comía a deshoras por estrés y ansiedad, y me levantaba cada mañana hinchado y cansado. La camisa y el pantalón me delataban. No me cerraban bien. No me gustaba cómo me quedaba la ropa. Me incomodaba tanto la idea de comprar ropa nueva que prefería no mirarme demasiado. Me anestesiaba con comida. Y evitaba el espejo.
Hasta que un día, en una cena, un amigo me tocó la barriga y soltó, entre risas: “Te estás poniendo fondón, ¿eh?”. Yo me reí, pero por dentro me hundí. Me sentó como un puñal. A la mañana siguiente me miré al espejo y pensé algo que todavía recuerdo: “Me doy vergüenza”. No era solo que estuviera más gordo. No me reconocía. No podía estar tan mal y seguir fingiendo que no pasaba nada.
Lo que realmente te está engordando
No son “los 35”. No es “la genética”. No es que no sepas que una ensalada es mejor que una pizza. Son estos 4 errores.
1. Has normalizado el cansancio
Vives cansado, comes cansado, decides cansado. Cuando tu cuerpo está bajo mínimos, no pide disciplina. Pide azúcar, alcohol, sofá y “ya mañana”.
2. Comes por inercia, no por hambre
Desayunas porque toca, comes porque toca, cenas porque toca. Sin sistema. Solo inercia.
Cuando llevas horas de reuniones, estrés y poca energía, eliges lo fácil, no lo que te ayuda a quemar esa grasa rebelde.
3. Vida sedentaria
Despacho. Coche. Reunión. Pantallas. Ascensor. Silla. Luego 30 minutos de cinta “para compensar” y sentirte mejor contigo mismo.
No funciona.
4. Te cuentas mentiras elegantes
“Es la edad.” “Con este estrés es normal.” “Tampoco estoy tan mal.”
La más peligrosa no es la barriga. Es la excusa que la protege.
Goyo: cuando te ahogas subiendo escaleras
Goyo podría ser tú. +50 años, sector financiero, casado, con hija, muchas horas sentado, comidas fuera, más grasa en la barriga. Lo que más le dolía no era solo verse peor. Era ahogarse y sentirse mayor. Una frase suya se me quedó grabada: “No es normal que me ahogue subiendo escaleras". Ese fue el punto de inflexión.
También me dijo otra que explica muy bien lo que pasa por dentro cuando un hombre se empieza a recuperar: “Me puse un pantalón que hacía años no me entraba y me cambió el día.”
En 91 días:
● perdió +9 kilos,
● bajó barriga,
● ganó seguridad,
● dejó de sentirse viejo antes de tiempo.
No lo hizo con heroicidades. Lo hizo dejando de actuar como un hombre resignado y empezando a actuar como un hombre con criterio.
Mini plan express de 7 días para cortar el bucle
No esperes al lunes. Haz esto durante 7 días seguidos y vas a notar algo rápido: menos hinchazón, más energía y más sensación de control.
Día 1 al 7:
1. 3 entrenos con pesas en el gimnasio No cardio eterno. 3 sesiones de 45–55 minutos de pesas:
● un día tren superior,
● un día tren inferior,
● un día cuerpo completo.
2. 9.000–10.000 pasos al día Después de comer, andando. Llamadas, andando. Escaleras, siempre que puedas.
3. Plato visual CEO en comida y cena
● ½ plato de verduras
● ¼ proteína
● ¼ hidratos normales
● agua y fruta siempre
4. Cero alcohol entre semana Bebe agua para tener más claridad mental, mejor descanso y menos barriga.
5. Siete horas de sueño como mínimo No son perfectas. Pero sí suficientes para que tu cuerpo deje de vivir en modo guerra.
Esto no te va a transformar en una semana. Pero sí puede hacer algo más importante: hacer que vuelvas a sentir que mandas tú.
Lo que pasa cuando cambias
Si aplicas esto en serio, empezarás a bajar barriga. Además de recuperar:
● respeto por ti mismo,
● dominio propio,
● capacidad de sostener presión sin destruirte,
● presencia,
● y mejor energía para tu familia.
Esto no va solo de verte bien con una camisa. Va de dejar de vivir como un hombre que se está abandonando en silencio.
La verdad incómoda
Después de los 35 no te falla el metabolismo. Te falla haber aceptado durante demasiado tiempo una versión tuya que no te representa. Tu barriga no es solamente estética. Es una señal seria de salud. Y también una señal de que te estás dejando. No necesitas excusas elegantes. Necesitas volver a estar a la altura del hombre que eres.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!











