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Ginés García Millán es, a sus 61 años, uno de los actores más reconocidos de la industria española. Tras más de tres décadas de trayectoria en el teatro, el cine y la televisión, regresa a la gran pantalla con 'Cada día nace un listo', la nueva película de Arantxa Echevarria tras el éxito de 'La infiltrada' donde la directora regresa a la comedia.
En un momento dulce en lo profesional y lo personal, charlamos con Ginés García Millán sobre su pasado, presente y futuro, y sobre cómo es su vida y su rutina tras superar la barrera de los 60.
¿Por qué crees que 'Cada día nace en un listo', tu nueva película, puede gustar al espectador?
Porque tiene mucho sentido del humor. Es una comedia canalla, gamberra, en la que Arantxa Echevarria ha trabajado sin ningún miedo. Además, es una película que nos hace reflexionar. Es un buen reflejo de la sociedad, nos hace reírnos de nosotros mismos, de lo miserables que podemos llegar a ser. Creo que el público se lo va a pasar bien y a la vez va a sentir algo de incomodidad, que me parece genial.
Tu personaje es un empresario sin muchos escrúpulos. ¿Has necesitado muchas directrices o estás familiarizado con este tipo de personajes por lo que vemos en el día a día?
Tenemos tantos ejemplos diarios de este tipo de personajes en las noticias, los periódicos, en programas de televisión... Yo creo que los vemos y unas veces nos reímos y otras reflejan el esperpento que somos.
¿Te sientes más cómodo en la comedia o en el drama?
Yo me siento cómodo trabajando con gente talentosa que te haga fácil las cosas. Una vez eso me da igual el drama que la comedia.
Tras varias décadas dedicado al mundo de la interpretación, ¿la llama sigue intacta?
Hay que intentar mantenerla y vivir con ilusión cada nuevo proyecto. Primero porque estamos vivos, y después por lo difícil que es mantenerse en este oficio. Que te llamen para trabajar en tu oficio, y que además lo haga gente que conoces desde hace años, es una suerte. Yo creo que para cualquier actor no hay nada más satisfactorio que un director o productor con el que ya has trabajado te vuelva a llamar.
Naciste y creciste en el hotel que regentaban tus padres. ¿Todavía guardas recuerdos de esa época?
Sí, lo tengo muy presente. Siempre lo he tenido, pero ahora que uno tiene una edad esos recuerdos vuelven más vívidos. Para mí el hotel de mi pueblo era una ventana abierta al mundo. Ver cómo vestían y cómo hablaban comerciantes o artistas que pasaban por allí me cambió la percepción del mundo. Me crié con ello y por eso soy actor, porque quería ser y hacer muchas cosas diferentes.
Antes de ser actor, fuiste portero de fútbol. ¿Crees que si no te hubiera picado el gusanillo de la actuación, podrías haber llegado lejos?
Sí, tenía las condiciones, pero ay, me picó ese veneno del teatro y el cine.
¿Cómo se tomaron tus padres que dejaras el fútbol por la interpretación?
Fue duro al principio, porque yo estaba en las categorías inferiores del Real Valladolid y de la Selección Española. Tenía una carrera prometedora y podría haberme ganado la vida con el fútbol. Cuando dejas eso para ir a Madrid a hacer arte dramático, no es fácil de entender y es duro. Pero luego han sido los que más me han apoyado siempre y están muy orgullosos de que su hijo viva de esto.
¿Cómo ha cambiado Madrid en todos estos años desde que aterrizaste por primera vez?
Ya no tengo esa edad y seguramente mi mirada esté influenciada por ello, pero Madrid era muy divertida. Madrid y el país en general estaban en pleno descubrimiento de muchas cosas: de libertad, de democracia, de sentir que podías cambiar cosas. Había mucha ilusión. Yo creo que eso se ha perdido. Madrid era una ciudad más fácil, con todos los problemas que tenía. Pero es que Madrid a finales de los 80, principios de los 90, era estupenda.
¿Ha cambiado mucho también la industria del cine?
Sí. Echo mucho de menos el irte a tomar unas cañas con el director cuando te llamaban para un nuevo proyecto. Creo que a los actores se les conoce mucho mejor en un bar o en un restaurante que haciendo audiciones para un papel. Un director puede ver ahí si un actor sabe escuchar, si hay afinidad, si hay maneras similares de hacer cine o teatro...
¿Te da miedo el paso del tiempo?
Hay que asumirlo, es inevitable. Contra el tiempo nada puede. Y además está bien que así sea. El tiempo te da muchas herramientas para defenderte de muchas cosas, aunque la vulnerabilidad y la fragilidad siempre vayan a estar ahí. Te da mucha sabiduría, empiezas a saber dónde utilizar la energía y la fuerza en cada trabajo.
A nivel físico, ¿has notado algún cambio a partir de los 60?
Claro que sí, los cuerpos cambian. Lo que está bien es intentar que cambien de la mejor manera posible, cuidarse un poco, hacer un poco de deporte sin obsesionarse. Pero hay que ser conscientes de que el cuerpo va cambiando y que te exige cosas nuevas.
¿Haces deporte?
Semanalmente, sí. Salgo a caminar bastante, corro como puedo, hago un poquito de fuerza... Me obligo un poco a todo. A veces por rodajes o por tiempo no puedo, pero el deporte está presente en mi vida.
¿Duermes bien?
Cada vez me cuesta dormir más, quizás sea una cosa de no tener la conciencia muy tranquila (risas). Pero bueno, intento recuperar con la siesta. Muchas veces en los rodajes hago una comida rápida para tener media hora para cerrar los ojos y tener un poco de silencio, que es importante también.
¿Sigues una rutina de alimentación?
Sigo el sentido común. Como de todo sin privarme de nada, pero con sentido común.
Jesús Vázquez se convirtió en la persona más mayor en protagonizar una portada de Men's Health. Si quieres superarle tienes nuestras puertas abiertas...
Él se cuida mucho, yo no me cuido tanto (risas).
¿Sientes que te queda algo por hacer, algún propósito por cumplir?
Yo creo que sí. Siempre hay que tener ilusión por cosas nuevas. Mi gran amigo Miguel Rellán es un ejemplo de ello, manteniendo la ilusión intacta por hacer cosas diferentes. Me gustaría seguir cumpliendo años y mantener esa lucidez y no perder ese entusiasmo. El entusiasmo, en mi trabajo y en la vida en general, es maravilloso. Siempre se pueden hacer las cosas mejor y siempre se pueden cambiar las cosas a mejor.
Guille Galindo es un periodista especializado en cine, series y entretenimiento, con una amplia experiencia en el sector audiovisual. A lo largo de los años ha llevado a cabo entrevistas a artistas, actores y directores nacionales e internacionales y ha analizado las últimas tendencias de la industria.
Graduado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Guille comenzó su andadura profesional en varios medios de fútbol y baloncesto, dos de sus grandes aficiones. Más tarde dio el primer gran giro de su carrera al cambiar el periodismo deportivo por el periodismo lifestyle enfocado en audiencias jóvenes. Fue ahí donde adquirió sus habilidades para detectar tendencias y de paso mejorar sus conocimientos en otros ámbitos como el fitness y la tecnología.
Apasionado del cine, su salto a eCartelera le permitió cumplir uno de sus grandes sueños, convertirse en periodista cultural. Un sueño que continúa ahora en Men's Health, donde ejerce de redactor digital de entretenimiento dentro de la Healthy Unit de Hearst Magazines. La polivalencia adquirida a lo largo de su carrera profesional le capacita para informar sobre los hábitos de los actores que copan cada día la portada de Men's Health sin perder de vista la actualidad del cine y las series que protagonizan.













