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En el mundo de los wearables, Whoop ha sido una gran revolución. Pero tiene un problema y es que necesita que sí o sí paguemos una cuota mensual por ella. Muy buena idea como hardware, con una importante barrera de entrada en su software, por suerte ya tenemos algunas alternativas en el mercado, como la Amazfit Helio Strap o la nueva Fitbit Air de la que te queremos hablar hoy.
La tecnología invisible cada vez se está haciendo más popular especialmente porque nos permite aprovechar sus ventajas sin robar nuestra atención. En un momento de la historia en la que el algoritmo de las apps y las redes sociales pugnan por hacernos pasar la mayor parte del tiempo enganchados a ellas, el objetivo de la Fitbit Air es muy simple: registrar nuestros datos sin que nos distraigamos con las pantallas.
Obviamente esto tiene su cara y su cruz: es mucho menos invasiva que otros modelos, pero también renunciamos a ciertas funciones, como las que tenemos en el Huawei Watch Fit5 Pro y que a día de hoy es mi favorito.
Pero después de conocer la Fitbit Air me queda claro que la tecnología tiene tantas aristas como tipos de usuarios existen y que cada uno de nosotros podemos encontrar el mejor producto según nuestros gustos y necesidades.
Diseño de la Fitbit Air
A simple vista, parece más una pulsera normal que un reloj inteligente. Aquí el protagonista es la correa, que podemos encontrarla en diferentes estilos, colores y materiales.
Estamos ante una "pastilla" que queda oculta en la banda o correa, pero bien pegada a nuestra piel para que podamos aprovechar sus capacidades y sus sensores. El tamaño de esta pildorita es de apenas 3,5 x 1,7 x 0,8 cm y el peso es tan solo de 5,2 gramos, aunque hay que sumarle tanto el peso como las dimensiones de la correa que le pongamos.
Es ultracómoda, tanto para llevarla en el día a día como para dormir con ella y que registre también nuestro sueño. Esto es sin duda su mayor ventaja respecto a otro tipo de dispositivos.
Además, es resistente al agua, aunque te recomiendo lavarla con agua dulce después de usarla si se ha mojado por ejemplo con el agua del mar o de la piscina, y secarla bien, para que dure lo máximo posible.
Funciones de la Fitbit Air
¿Qué podemos hacer con ella? Pues, como decíamos, la clave está en esa "pildorita" o mejor dicho en sus sensores. Puede realizar un seguimiento 24/7 de nuestra salud y actividad física, con datos como frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno en sangre o temperatura.
Una ventaja respecto a la Whoop es que cuenta con una excelente integración con Gemini. A fin de cuentas, hace años Google compró Fitbit y eso se nota ahora en estos productos. ¿Y para qué nos puede servir? Tenemos un Coach de Google Health, planes que se adaptan a nuestra recuperación, información proactiva sobre nuestra salud, entre otras.
Todo esto, en total silencio y sin que nada nos distraiga, que al final es la gracia de este tipo de pulseras sin pantalla.
La suscripción de pago
Hemos comentado que es la Fitbit Air una excelente alternativa a la Whoop y aquí hay algo que aclarar. La Whoop está más enfocada a deportistas de alto rendimiento, mientras que la Fitbit Air la recomendaría a usuarios mucho menos exigentes.
En principio, se puede usar sin ningún tipo de suscripción, aunque también tenemos la opción de contratar un plan premium para acceder a funciones extendidas, como planes de actividad física adaptables, bibliotecas de entrenamiento, incluso sesiones de mindfulness, entre otros.
Batería de la Fitbit Air
En cuanto a la batería, como habrás imaginado al no tener pantalla es mucho más generosa que la de otros modelos, como el Apple Watch. En este caso, la autonomía nos promete una duración de hasta siete días, por lo que te recomiendo que te pongas una rutina para cargarla cada cinco días por ejemplo para no quedarte nunca sin ella.
El tiempo de carga total es de unos 90 minutos, aunque si alguna vez te pilla el toro podrás disfrutar de un día de autonomía con solo 5 minutos de carga.
Precio y opiniones de la Fitbit Air
Me gustaría ser clara en este aspecto y es que considero que no es un producto para cualquier tipo de usuario. Aquí lo que prima es la medición silenciosa, un wearable que nos acompaña en nuestro día a día sin que tengamos que interactuar con él ni nos dé un beneficio directo en cada momento. Esto es más una herramienta analítica y es así como debemos considerarla.
La ventaja de que pueda funcionar sin suscripciones es un valor añadido respecto a otros modelos, como la Whoop, por lo que, aunque tengamos que pagar por el hardware (en este caso 99,99 euros habitualmente, excepto si encontramos alguna oferta) a la larga sale más barato.
Si tienes claro lo que puedes esperar de ella, la Fitbit Air es un producto muy interesante, suficientemente diferente para conquistarnos y con muy buen rendimiento y posibilidades para llevarnos de la mano hacia un mayor conocimiento de nuestra salud y nuestro desempeño físico.
Noelia Hontoria es experta en tecnología y turismo. Lleva más de 15 años probando y escribiendo todo tipo de dispositivos como smartphones, relojes inteligentes, auriculares, periféricos y hasta gadgets para el hogar conectado. Recuerda con nostalgia el lanzamiento del iPhone original o de los primeros Samsung Galaxy, el auge de Huawei o las primeras pistas que anticiparon la llegada de la inteligencia artificial, mucho antes de que las masas empezaran a oír hablar de IA.
Cuando llega el fin de semana, su alter ego foodie toma el mando y se dedica a visitar los nuevos restaurantes de su ciudad. Y siempre tiene una escapada planeada… o varias. Ya ha visitado más de 25 países diferentes y cada vez que tacha uno de la lista de pendientes suma dos más.
Y como no puede dejar de crear y darle a la tecla, también es escritora de ficción y tiene varias novelas publicadas, entre ellas, ‘El hilo rojo de Berlín’ o ‘Tres días de enero’. Comenzó apostando por la autopublicación, pero pronto llamaron a su puerta grandes editoriales, como Penguin Random House o Ediciones Versátil.
Diplomada en Turismo por la UNED, Máster en Responsabilidad Social Corporativa por la Universitat Jaume I y Posgrado en Periodismo Digital por la Universidad Rey Juan Carlos, antes de recalar en Hearst ha pasado por muchos y muy variados medios de comunicación españoles como redactora freelance, como ABC, Xataka Móvil, Gizlogic, Time Out o Crónica Global, entre otros.













