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Cuando José Manuel Poga comenzó en el mundo de la actuación como cómico, probablemente no se imaginaba que terminaría interpretando años después a varios de los personajes más siniestros de la televisión: de Gandía en 'La casa de papel' a Prieto en '33 días', su nueva serie para Atresplayer donde recrea la huida real de un asesino de una prisión española. ¿Qué desgaste supone adentrarse en tantas personajes retorcidos? ¿Cuál es su entrenamiento para mantenerse en forma a los 46 años y aguantar el ritmo de su profesión? ¿Qué le pide al futuro? José Manuel Poga responde a todo en Men's Health.
'33 días' está basada en una historia real increíble que sucedió en España...
Sí, es increíble el vínculo que se crea entre Prieto y Calatrava, que en la vida real eran Brito y Picatoste. Es una locura cómo crean esa relación siendo dos personas tan diferentes y con condenas tan diferentes. Unas veces parecen un alumno y un tutor, y otras parecen dos hermanos o incluso un matrimonio. Es muy fuerte.
¿Cómo te preparaste un personaje tan complicado como el de Prieto?
Físicamente requería un cambio, y después teníamos bastante documentación sobre él, sobre todo sus grabaciones de audio en el juicio. Intenté a través de su voz a construir un patrón, un perfil de su psicología, de su timbre, de lo grave o lo agudo que lo tenía, de si le temblaba la voz en algunos aspectos, de si mostraba arrepentimiento en lo que decía... También con sus fotos trabajé en la mirada que tenía. Te vas fijando en varios componentes y vas construyendo el personaje. Por último, claro, te apoyas en el guion y en los diálogos que están escritos.
¿Es más difícil interpretar a un personaje real o a uno ficticio?
A mí uno ficticio me da más libertad porque puedo jugar con él. Interpretar a una persona real, que existe y puede verme cómo hago de él con mi cara me da más pudor, siento que me entrometo en su privacidad, su psicología y sus decisiones, por eso intento no juzgarlo y simplemente convertirme en esa persona durante unos meses.
La serie tiene una alta carga reflexiva. ¿Qué has aprendido de ella?
Estos sucesos ocurren en el 2001, y la vida de Prieto transcurriría entre los 80 y 90. Me sorprende cómo no se diferencia mucho de lo que pasa hoy día en el 2026. Vivimos en un mundo en el que hace tiempo que cambiamos el sentir empatía por la dominación y la humillación.
Cuando te adentras en personajes tan oscuros como este, ¿tu estado de ánimo se ve alterado? ¿Llegas a casa de otra forma?
Sí, sí, llegas con residuos. Además durante el rodaje tampoco puedes desconectar, llegas a casa y repasas lo del día siguiente, por lo que no lo sueltas. Si son muchos días de rodaje y eres el protagonista, como me pasó en '33 días', terminas con el cuerpo contracturado de la tensión y con ganas de protagonizar una comedia romántica, algo más ligerito (ríe).
Tú empezaste siendo cómico, pero has terminado haciendo a muchos personajes dramáticos...
Ya estoy acostumbrado, pero sí que es duro a veces. De todos modos lo que a mí me gusta es un buena historia. No quiero hacer comedia por hacer y que luego no valga la pena, porque la comedia es muy delicada. Lo importante es que la historia, ya sea de drama o de comedia, esté bien enfocada y pensada.
Vivimos un periodo convulso social y político, y los actores y directores españoles se están mojando más que ningún otro. Tú también lo has hecho. ¿Por qué crees que es importante que un actor se posicione?
Los actores, al igual que por ejemplo los deportistas, al final son referentes de opinión, tienes visibilidad y chavales que te admiran y te copian tu discurso. Y por eso hay que ser responsable con tus comportamientos y con lo que dices. Y ante situaciones como las que estamos viviendo yo creo que es inevitable posicionarse. En el mundo pasan cosas, en nuestro barrio, en nuestra comunidad... Tienes que colocarte en el sitio del bien, de la empatía, donde no prime la dominación. En España hay que trabajar mucho la empatía hacia los demás.
¿Tú has notado el paso del tiempo? ¿Te da miedo?
El paso del tiempo es lo mejor del mundo, porque es lo que te avisa de que sigues viviendo. En este oficio también el paso del tiempo es una maravilla porque vamos siendo mejores actores y tenemos posibilidad de conectar mucho más con nuestras emociones cuantas más experiencias vivamos. Yo me veo hace 10 años y no conectaba con mis emociones tanto cómo puedo conectar ahora, porque tengo más experiencia que antes. Lo que sucede en el planeta o las muertes cercanas te va abofeteando y haciéndote madurar, y lo que ayer te parecía un mundo se queda en nada.
Tu personaje en la serie está constantemente en el gimnasio. ¿Te has tenido que preparar físicamente?
Sí, la persona en la que se basa practicaba artes marciales, estaba en forma y visitaba mucho el gimnasio de la cárcel. Tú ves su foto en el juicio y era enorme. Entonces necesitaba coger esa musculatura y esa condición física.
Los cambios físicos de los actores suelen estar muy ligados a los personajes que interpretáis. ¿No os cansa tener que cambiar en función del papel?
Sí, a veces sí. Además es que a veces el cambio tiene que ser en poco tiempo. Yo en 'El cautivo' de Amenábar tenía que estar muy delgado, nos tomábamos la 'cautidieta', que era ensalada, pollo y proteína. Y justo para el siguiente proyecto tenía que coger mucha muscular y me puse a comer, y en el siguiente tuve que estar otra vez más delgado. Pero ya uno se conoce un poco su cuerpo y la verdad es que en este aspecto tengo suerte de ganar peso y soltarlo, por lo que no me resulta tanto trabajo.
Si tu profesión te lo permite, ¿cuál es tu rutina de entrenamiento? ¿Practicas algún deporte?
Sí, me gusta correr mis 20-30 minutitos todos los días y levantar hierro. Ya depende del peso para lo que tú quieras transformarte. Pero sí, sí hago algo deporte, yo ya le he dado la vuelta al jamón (ríe). Si no hago deporte ahora no voy a tener una vejez muy saludable.
¿Tienes algún propósito por cumplir?
Quizás viajar más, porque tengo algunos países que me gustaría visitar y se me están estancando. Por los demás estoy divino. A nivel profesional sigo mi camino, abrazando la incertidumbre, como llevo haciendo desde que empecé, pero muy bien. En general estoy muy contento.
Guille Galindo es un periodista especializado en cine, series y entretenimiento, con una amplia experiencia en el sector audiovisual. A lo largo de los años ha llevado a cabo entrevistas a artistas, actores y directores nacionales e internacionales y ha analizado las últimas tendencias de la industria.
Graduado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Guille comenzó su andadura profesional en varios medios de fútbol y baloncesto, dos de sus grandes aficiones. Más tarde dio el primer gran giro de su carrera al cambiar el periodismo deportivo por el periodismo lifestyle enfocado en audiencias jóvenes. Fue ahí donde adquirió sus habilidades para detectar tendencias y de paso mejorar sus conocimientos en otros ámbitos como el fitness y la tecnología.
Apasionado del cine, su salto a eCartelera le permitió cumplir uno de sus grandes sueños, convertirse en periodista cultural. Un sueño que continúa ahora en Men's Health, donde ejerce de redactor digital de entretenimiento dentro de la Healthy Unit de Hearst Magazines. La polivalencia adquirida a lo largo de su carrera profesional le capacita para informar sobre los hábitos de los actores que copan cada día la portada de Men's Health sin perder de vista la actualidad del cine y las series que protagonizan.
















