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Cuando alguien piensa en un Ironman, piensa en el día de la carrera. En los casi cuatro kilómetros nadando, los 180 kilómetros en bicicleta y el maratón final. Piensa en el sufrimiento físico. Pero cuanto más tiempo pasas dentro de este deporte, más entiendes algo curioso: el día de la carrera no suele ser lo más difícil. "Lo verdaderamente duro es todo lo demás", asegura el estudiante de medicina y atleta Miguel Añó..
Lo digo después de haber completado un medio Ironman y mientras preparo mi primer Ironman completo compaginándolo con estudiar Medicina. Para ponerlo en contexto, el medio Ironman —o 70.3— consiste en 1,9 kilómetros nadando, 90 en bici y 21 corriendo. Que ya parece una absoluta locura… hasta que conoces a su hermano mayor. Porque entrenar larga distancia no ocupa solo tiempo; ocupa espacio mental. Siempre tienes un entrenamiento pendiente. Siempre hay cansancio acumulado.
Y muchas veces te preguntas si deberías estar descansando más, estudiando más o viendo más a tu gente. Preparar una prueba así obliga constantemente a negociar contigo mismo y con tu tiempo. Y quizá esa sea la parte menos visible del triatlón de larga distancia: durante meses normalizas una rutina que, vista desde fuera, parece casi sobrehumana. Despertarte antes de las seis para entrenar, estudiar o trabajar todo el día y volver a entrenar cuando ya no te queda energía mental. Comer, dormir y organizar cada semana alrededor de sesiones que suman muchas más horas de las que la mayoría imaginaría.
Consejos para preparar y superar un Ironman
Desde fuera solo se ve la foto cruzando meta; lo que no se ve es el nivel de compromiso sostenido que hace falta para llegar hasta allí. El desgaste no está solo en las piernas; está en vivir constantemente con fatiga acumulada y aun así seguir funcionando. Hay una broma muy repetida entre triatletas: “Hacer un Ironman es aceptar que no vas a tener vida durante unos meses”. Y aunque es broma… es uno de esos: “es broma pero no mentira.” Por eso el componente psicológico termina siendo incluso más importante que el físico.
Durante la carrera, cada atleta desarrolla su forma de gestionar el cansancio. Hay quien, al bajarse de la bici, intenta olvidar los kilómetros anteriores para afrontar el maratón “desde cero”. Yo funciono justo al revés. Cuando empiezo a correr, pienso en todo lo que ya he hecho. En los kilómetros nadando, en las horas de bici, en los meses entrenando mientras estudiaba exámenes o cuadraba horarios imposibles. Y sobre todo, pienso en los meses recuperándome del accidente que tuve el año pasado. Los meses en los que tuve que reaprender a andar antes de volver a correr. Y lejos de hundirme, eso me motiva.
Porque llega un punto en el que entiendes algo muy simple: después de todo lo que te ha costado llegar hasta ahí, no has venido para parar ahora. Y quizá ahí está lo que engancha de este deporte. Que la verdadera fortaleza mental no se construye el día de la carrera, sino en todos esos días normales en los que nadie te ve entrenar.
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!











