- Miguel Torres: "Para mí es un lujo pasar tardes con mi hijo, pero a lo mejor para otra persona lo es trabajar mucho para comprarse un barco"
- José Manuel Poga, de 'La casa de papel' a '33 días': "En España hay que trabajar mucho la empatía hacia los demás"
- La transformación del actor Víctor Palmero ('La que se avecina') a los 36 años: "Ahora estoy enfocado en la comida consciente, macrobiótica, e intentar dormir mínimo 8 horas al día"
Alan Alda (90 años), que tuvo una infancia "muy inusual" con su padre artista de vodevil y una madre marcada por la enfermedad mental, es uno de los actores de Hollywood con mayor trayectoria. Con numerosos premios Emmy y Globos de Oro, el actor es reconocido por proyectos como 'M*A*S*H', pero sin duda lo que más ha marcado los últimos años de su carrera ha sido el haber sido diagnosticado en 2016 con Parkinson.
Y aunque la enfermedad es molesta para algunas cosas, Alda continúa actuando y abierto a nuevas experiencias: "Nunca he hecho planes para el futuro. Mi vida es más bien una improvisación. Simplemente, intento sacar el máximo provecho de lo que tengo delante", dijo a 'People'.
El actor apareció hace unos días en un evento de New York, el 'Alan Alda, Joy Behar y Roger Rosenblatt en conversación: Más reglas para envejecer', donde habló con franqueza sobre envejecer bajo la mirada pública, ser tratado como un anciano y vivir con esta enfermedad que le provoca movimientos involuntarios como temblores, rigidez y dificultad con el equilibrio y la coordinación.
"Tengo Parkinson. Para mí, la vida es ahora mismo como un juego, resolviendo acertijos. Un acertijo realmente interesante es cómo ponerse los pantalones sin caerse al suelo", dijo la leyenda de las sitcom, que vive el día a día y no deja que su enfermedad le quite el ánimo.
Además, el actor reveló que él y su mujer, con la que lleva más de 70 años, hablan de la muerte casi a diario sin mayor problema. "En una ocasión, recogimos a Carl Reiner para llevarlo a cenar y, mientras conducíamos, le contamos cómo hablamos constantemente sobre qué haríamos si el otro muriera primero. Si yo muriera primero, ¿cómo sería su vida? Si ella muriera primero, ¿qué haría yo? Y justo en ese momento, conduje hasta la mediana de Sunset Boulevard. Un pequeño trozo de acera. Simplemente reboté. Y Carl dijo: "Sabes cómo conduces, no tienes que preocuparte", bromeó.
"Estaba pensando precisamente en ese día, el día exacto en que cumplí 90 años este año. Salimos a cenar y el camarero se acercó con una magdalena con una vela y animó a todos los comensales a cantar: 'Feliz cumpleaños, señor mayor'. Entonces soplé la vela y me dijeron: 'Lo hiciste tú solo. Yo no te ayudé'. Te lo hacen saber de alguna manera", recordó sobre cómo se siente con su edad.












