La semana pasada, Europa sufrió una ola de calor excepcional. En Francia, Países Bajos y Reino Unido se batieron récords de temperatura. Sin embargo, según los científicos del clima, este tipo de episodios serán cada vez menos excepcionales en el futuro. Europa es el continente que más rápido se está calentando en el planeta. Pero ¿por qué las temperaturas aumentan aquí más deprisa que en otras regiones?

Europa se calienta casi el doble de rápido

Que Europa se está calentando más rápido que el resto del mundo es algo que reflejan cada vez más mediciones climáticas. Según el último informe Estado Europeo del Clima, publicado en abril, prácticamente todo el continente registró en 2025 temperaturas superiores a la media. Además, la temperatura del agua del mar alcanzó niveles récord.

Estas cifras ponen de manifiesto una tendencia preocupante: Europa se está calentando casi el doble de rápido que la media mundial. Desde finales del siglo XIX, la temperatura media del continente ha aumentado alrededor de 2,4 grados centígrados. A escala global, el incremento ha sido de aproximadamente 1,4 grados.

Este calentamiento acelerado está provocado casi por completo por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, especialmente las derivadas de la quema de combustibles fósiles. Pero ¿por qué las temperaturas no aumentan al mismo ritmo en todo el planeta? La respuesta está en una combinación de factores regionales, entre ellos la propia ubicación geográfica de Europa, que hacen que nuestro continente sea especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático.

La influencia del Ártico en Europa

Un factor clave en este calentamiento acelerado es la ubicación de Europa en relación con el Ártico. El Polo Norte se está calentando más rápido que el resto del mundo, algo que se debe en gran medida al llamado efecto albedo.

El efecto albedo se refiere al reflejo de la luz solar por parte de la nieve y el hielo. En condiciones normales, la superficie del Ártico devuelve gran parte de la radiación solar al espacio. Sin embargo, cuando esas superficies blancas se derriten, la Tierra absorbe cada vez más calor.

Esto desencadena un proceso de retroalimentación: menos hielo implica más absorción de calor, lo que a su vez provoca un deshielo aún mayor. Dado que una parte de Europa se encuentra relativamente cerca del Ártico, el continente también sufre las consecuencias de este calentamiento especialmente acelerado.

Cambios en la circulación atmosférica que intensifican el calor

Los cambios en la circulación atmosférica también desempeñan un papel importante. Según el programa climático europeo Copernicus, los episodios prolongados de altas presiones son cada vez más frecuentes.

Las áreas de alta presión suelen ir acompañadas de tiempo seco y cielos despejados, en parte porque dificultan la formación de nubes. En estas condiciones, el cielo permanece con frecuencia totalmente despejado y el sol puede calentar la superficie terrestre con mayor intensidad.

La ola de calor de mayo también estuvo relacionada con estas alteraciones. Sobre varias zonas de Europa se instaló lo que se conoce como una “cúpula de calor”: una masa de aire extremadamente cálido procedente del norte de África que quedó atrapada bajo un potente sistema de alta presión sobre Europa occidental. Esta situación de bloqueo provocó nuevos récords de temperatura en todo el continente.

Un aire más limpio que intensifica el calentamiento

Otro factor que contribuye al calentamiento de Europa puede resultar sorprendente: la mejora de la calidad del aire. Aunque pueda parecer contradictorio, la contaminación atmosférica contiene partículas microscópicas que tienen un efecto de enfriamiento sobre el clima. Esto ocurre porque estas partículas, conocidas como aerosoles, reflejan parte de la radiación solar de vuelta al espacio.

Desde los años ochenta, las normativas europeas sobre calidad del aire se han vuelto cada vez más estrictas. Esto ha supuesto grandes beneficios para la salud pública y el medio ambiente. Sin embargo, también ha tenido un efecto secundario inesperado: al haber menos aerosoles en la atmósfera, una mayor cantidad de radiación solar llega a la superficie terrestre.

Como resultado, este cambio ha contribuido a intensificar el calentamiento en Europa.

No toda Europa se calienta al mismo ritmo

La velocidad a la que aumentan las temperaturas en Europa varía de forma notable según la región. El calentamiento más extremo se registra en Svalbard (Spitsbergen), el archipiélago noruego situado en el Ártico. Allí, el incremento alcanza entre 1,5 y 2 grados Celsius por década, lo que está reduciendo de forma progresiva el hábitat de los osos polares.

En otras zonas, el aumento es algo menor. En Europa del Este, Europa Central y los Alpes, la temperatura media ha subido alrededor de 0,5 a 1 grado por década. En cambio, en Europa occidental y partes de Escandinavia, el incremento se sitúa entre 0,2 y 0,5 grados por década.

Según los meteorólogos, estos datos transmiten un mensaje claro: sin una reducción adicional de las emisiones de gases de efecto invernadero, esta tendencia continuará en las próximas décadas.

Vía: National Geographic NL
Traducido y editado por Gustavo Higueruela
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Jim Pouli
Redactor
Jim es editor de National Geographic. Estudió geografía social y se especializó en sostenibilidad y ciudades verdes. La escritura es su pasión; ve en cada historia, por pequeña que sea, una oportunidad para entender mejor el mundo. En su tiempo libre, le gusta visitar conciertos y salas de cine, o salir a correr.