¿Por qué hay personas que discuten si el ayuno intermitente es mejor que la dieta mediterránea? ¿O si una dieta cetogénica funciona más que una dieta baja en grasa? La respuesta, en muchos casos, es sorprendentemente sencilla: estamos comparando estrategias que responden a preguntas diferentes. En nutrición hay tres preguntas fundamentales: qué comes, cuánto comes y cuándo comes.

"El problema es que llevamos años mezclándolas como si todas hablaran de lo mismo. El déficit calórico responde a la primera: ¿cuánto comes? Si el objetivo es perder grasa corporal, el balance energético sigue siendo el factor más importante. El ayuno intermitente responde a otra distinta: ¿cuándo comes? Limita la ventana horaria en la que comes, pero no determina qué alimentos eliges. Y la dieta mediterránea responde a la tercera: ¿qué comes? No nació como una estrategia para adelgazar, sino como un patrón de alimentación basado en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado, dejando los alimentos ultraprocesados para un consumo ocasional. Cuando entiendes que cada estrategia responde a una pregunta diferente, muchas discusiones dejan de tener sentido", cuenta el estudiante de medicina y deportista Miguel Añó.

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Miguel Añó

Miguel Añó, estudiante de Medicina y atleta: "Una buena alimentación no depende solo de cuánto o de cuándo comes, empieza, sobre todo, por elegir mejor qué comes"

Una persona puede seguir una dieta mediterránea mientras practica ayuno intermitente. También puede perder grasa si mantiene un déficit calórico o ganar masa muscular si adapta su ingesta de energía y proteínas. No son enfoques enfrentados; son herramientas distintas que pueden complementarse. Quizá el mayor error sea pensar que la dieta mediterránea consiste en una lista de alimentos prohibidos.

En realidad, su fortaleza está en el patrón global. No se trata de comer perfecto todos los días, sino de conseguir que la mayoría de tus elecciones alimentarias apunten en la misma dirección. En una época en la que cada semana aparece una nueva dieta con promesas llamativas, conviene recordar que una de las estrategias nutricionales con mayor respaldo científico nunca trató de imponer reglas estrictas, sino de construir hábitos sostenibles. Porque, al final, una buena alimentación no depende solo de cuánto o de cuándo comes. Empieza, sobre todo, por elegir mejor qué comes.

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Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!