Parece que la cultura del rendimiento físico acostumbra a medir cada variable, nos basamos en los datos: gramos necesarios de proteína por kilo, peso en cada repetición o porcentaje de grasa corporal. En los últimos años, un nuevo indicador ha cobrado protagonismo en las etiquetas de muchas botellas de agua: el pH.

"El agua alcalina se presenta como una hidratación a otro nivel: asegura acelerar la recuperación muscular, "desintoxicar" el organismo o incluso neutralizar la inflamación, promesas que han convertido a estas botellas en una tendencia habitual entre algunos deportistas", comenta Sonia Lucena, psiconutricionista y técnico especialista en nutrición deportiva. Pero, ¿existe una ventaja real respaldada por la fisiología humana o estamos ante una estrategia comercial desenfocada?

En este artículo analizaremos la evidencia científica disponible y explicaremos con rigor qué ocurre en tu organismo al consumir agua con un pH elevado.

La realidad fisiológica: el equilibrio ácido-base

Para comprender el principal mito del agua alcalina, es fundamental recordar cómo regula el organismo su medio interno. Tus riñones y pulmones mantienen el pH de la sangre en un rango estrecho e innegociable: entre 7,35 y 7,45.

•Mito 1: "Alcaliniza la sangre y el organismo".

La realidad: Es fisiológicamente imposible alterar el pH sanguíneo mediante la ingesta de agua o alimentos. El cuerpo ya cuenta con sistemas de amortiguación (tampones bicarbonato y proteínas plasmáticas) altamente eficientes. Si el pH sanguíneo variara significativamente por beber agua alcalina, se desencadenaría una alcalosis metabólica de gravedad médica. Tu organismo está preparado para autorregular este equilibrio constantemente.

•Mito 2: "Elimina toxinas de forma superior al agua común".

La realidad: Tu cuerpo ya posee un sistema que depura los metabolitos y desechos, son tu hígado y riñones. Beber agua convencional en cantidades adecuadas garantiza un flujo óptimo para que estos órganos cumplan su función sin necesidad de recurrir a pHs modificados.

•Mito 3: "Protección absoluta contra enfermedades e inflamación".

La realidad: Ninguna bebida por sí sola puede prevenir patologías complejas o estados inflamatorios. La salud metabólica es el resultado, como hemos mostrado en otros artículos, del cuidado global: nutrición, descanso, entrenamiento estructurado y regular y gestión del estrés.

sonia lucena
Sonia Lucena

Los beneficios que SÍ están demostrados del agua alcalina

Si desligamos el agua alcalina del marketing exagerado, la investigación científica sí reconoce ciertos efectos fisiológicos específicos en escenarios concretos:

•Neutralización del reflujo gastroesofágico: En atletas que entrenan a alta intensidad o personas con tendencia a la acidez, el agua alcalina con un pH de 8,8 ha demostrado inactivar de forma irreversible la pepsina (la enzima responsable del daño esofágico por reflujo). Actúa como un amortiguador del exceso de acidez estomacal.

•Aporte de minerales esenciales: Las aguas alcalinas de origen natural destacan por su concentración de minerales como magnesio, calcio y potasio, fundamentales para la contracción muscular, el equilibrio electrolítico y la función neuromuscular.

•Optimización de la viscosidad sanguínea tras el ejercicio: En entrenamientos extenuantes se genera una acumulación temporal de metabolitos ácidos. Algunos ensayos clínicos indican que el agua alcalina ionizada puede reducir ligeramente la viscosidad de la sangre post-esfuerzo, facilitando el transporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos lesionados durante el entrenamiento.

Precauciones: el impacto en la digestión del agua alcalina

Un aspecto poco divulgado es que el consumo indiscriminado de agua alcalina puede alterar la función digestiva. El estómago requiere un ambiente fuertemente ácido (pH entre 1,5 y 2,5) para desnaturalizar las proteínas de los alimentos, activar la pepsina nativa y actuar como barrera defensiva contra patógenos.

Ingerir volúmenes elevados de agua alcalina durante las comidas principales puede diluir el ácido clorhídrico, dificultando la digestión de las proteínas y entorpeciendo la posterior absorción de micronutrientes clave para el desarrollo muscular.

Conclusión: dónde poner el foco en tu nutrición

En el ámbito del rendimiento y la salud masculina, es fácil caer en la tentación de buscar "soluciones atajo" o ingredientes sofisticados que prometen marcar la diferencia. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el agua alcalina no representa un elemento imprescindible ni una revolución biológica por sí misma.

Si bien puede ser un recurso puntual útil para mitigar la acidez gástrica o como apoyo mineral tras sesiones de alta intensidad, nada puede beneficiar más a tu rendimiento que potenciar las siguientes bases: asegurar un volumen óptimo de hidratación diaria (entre 2,5 y 3 litros de agua de calidad), equilibrar tu alimentación en macornutrientes y micronutrientes, priorizar el descanso y entrenar de forma programada y adecuada a tus necesidades. Es en la solidez de esos hábitos esenciales donde realmente construirás un cuerpo fuerte, saludable y eficiente.

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Headshot of Roberto Cabezas

Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!