Muchas veces pensamos que la actividad física y el entrenamiento se refieren exclusivamente a perder peso, aumentar el tamaño de los músculos, potenciar la aptitud cardiorrespiratoria o mejorar la capacidad funcional. Y, aunque evidentemente puede dar respuesta a todos esos objetivos, normalmente infravaloramos lo que el ejercicio puede hacer por nuestra salud cognitiva y mental.

    Porque cuando nuestro cuerpo se pone en funcionamiento se liberan una serie de neurotransmisores y hormonas, como endorfinas, dopamina, seortonina, noradrenalina, oxitocina o mioquinas, que cumplen funciones muy diversas y que, en última instancia, mejoran notablemente nuestro bienestar. Y no podemos olvidarnos tampoco del Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro o BDNF, una proteína esencial que acapara toda nuestra atención aquí.

    Así hace magia la plancha en el cerebro

    Cuando haces una plancha sabes qué se acerca: esa tensión en tu centro, el ardor en tus brazos, la cuenta regresiva mental que avanza. Y piensas que no puedes y que vas a colapsar a los 30 segundos. Pero imagina que lo superas y a pesar de que tu cuerpo tiempla y tu mente te pide que pares te dices a ti mismo que sólo un segundo más y llegas a 60. Te sientes bastante orgulloso de ti mismo”, explica el doctor Joe Risser en una reciente charla TEDx .

    Pero entonces no te detienes a los 60 segundos. No te detienes a los cinco minutos. Sigues durante una hora, dos horas y luego diez horas. Sí, diez horas, diez minutos y diez segundos. Eso es exactamente lo que hizo George Hood cuando estableció el récord mundial de la plancha más larga de la historia, una hazaña que la mayoría de la gente no creería posible”, añade el especialista en medicina preventiva y bioestadística.

    En realidad, el récord oficial registrado de Hood (ya superado) se remonta a 2020 con un tiempo ocho horas, 15 minutos y 15 segundos, pero este ex marine, que por aquel entonces tenía 62 años, afirma que llegó a superar la marca de las 10 horas dos años antes.

    “Conocí a George hace ocho años, cuando estableció el récord oficioso y simplemente parecía la definición de fortaleza mental. Le pregunté cómo era capaz de lograrlo y respondió que el éxito de hacer una plancha tanto tiempo es es 90 % mental. Me dijo que mantenía su mente ocupada. Pero algo más profundo estaba sucediendo”, señala el doctor Risser.

    “A menudo pensamos en la tenacidad como esa fortaleza mental que ayuda a las personas a lograr cosas extraordinarias, como los corredores de ultramaratón que terminan carreras con huesos rotos. Pero aquí está la clave: la tenacidad no se trata solo de fuerza de voluntad, sino que está arraigada en la biología. Y el indicador más poderoso hasta la fecha es una proteína que apenas estamos empezando a entender llamada factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF”, añade.

    “Piensa en el BDNF -subraya- como un fertilizante para tu cerebro: una proteína que ayuda a las neuronas, las células de tu cerebro, a crecer, mantenerse sanas y comunicarse de manera más efectiva. Esta proteína es crucial para aspectos como la memoria y la resiliencia mental. Muchas cosas aumentan el BDNF, incluyendo la luz solar, el descanso o algunos alimentos como los arándanos. Pero el ejercicio parece ser lo que más potencia el BDNF, y la plancha –sí, esa simple postura– podría ser uno de los mejores ejercicios para desarrollar la fortaleza mental”.

    Y es que, según el experto, los ejercicios más efectivos para aumentar los niveles de BDNF son aquellos que requieren esfuerzo mental. “Si alguna vez has hecho una plancha, sabes bien que se requiere fortaleza mental y eso nos lleva a creer que la plancha podría ser una de las formas más eficientes y efectivas de aumentar el BDNF. De hecho, actividades como el yoga, que combinan esfuerzo físico y concentración, han producido algunos de los niveles más altos de BDNF jamás medidos en personas”, explica.

    “Esta relación entre el ejercicio, el BDNF y la mejora de la calidad de vida debe ser estudiada más a fondo porque tiene mucho potencial. En cualquier caso, la próxima vez que sientas que necesitas más determinación en tu vida, haz una plancha. Solo te llevará un minuto a lo sumo, pero ese minuto puede ser transformador”, concluye.

    Headshot of Álvaro Piqueras

    Álvaro Piqueras es experto en deportes y en el último lustro se ha especializado en fitness, nutrición y otros temas de salud. Trata de mantenerse al día en lo que se refiere a nuevas investigaciones y tendencias de los campos que domina para poder compartir con rigor la rutina de entrenamiento que puede inspirar un cambio en tus hábitos, las propiedades de los alimentos que deberían formar parte de tu dieta o los hallazgos científicos que pueden mejorar el bienestar físico y mental de personas como tú. 

     Comenzó su trayectoria en medios locales y regionales de la tierra de Don Quijote, concretamente en Albacete. De ahí dio el salto a medios de ámbito nacional tras un enriquecedor paso por una maravillosa agencia de publicidad independiente con nombre de canción de los Beatles (GettingBetter), aunque siempre mantuvo intacta su vocación periodística. 

     De ahí que persiguiera su sueño de trabajar para alguno de los principales grupos editoriales del país como Prisa, Vocento y ahora también Hearst. Quizá le hayas leído en la versión digital del Diario As, abordando infinidad de temáticas, o en ABC y otras cabeceras y revistas del grupo elaborando reportajes de branded content para grandes marcas, multinacionales e instituciones. Y si no has tenido la ocasión, este es el momento de hacerlo en Men’s Health y Runner’s World. 

     Como no podía ser de otra forma, confiesa ser un amante de la práctica deportiva y desde muy pequeño ha probado con disciplinas tan dispares como atletismo, fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo o natación. Unas veces sintiendo la adrenalina de la competición, y otras simplemente disfrutando de los beneficios de la actividad física. Ahora le ha dado por los ejercicios funcionales y el boxeo porque tiene la certeza de que el saco es incapaz de devolverle los golpes. 

     Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante, también posee formación específica en gestión y dirección de RRSS, planificación estratégica y diseño gráfico. Últimamente se ha adentrado en el universo de la inteligencia artificial generativa aplicada al periodismo, pero jura y perjura que no la emplea profesionalmente porque, entre otras consideraciones, sigue disfrutando de cada palabra que escribe tras 20 años de experiencia en el sector de la comunicación.