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A medida que aumenta la edad de entrenamiento, el objetivo suele cambiar: en lugar de buscar la estética y las marcas personales, se busca desarrollar un cuerpo capaz en múltiples ámbitos. Según Justin Lienhard, ex Ranger del Ejército y entrenador de fuerza funcional, esto implica ir más allá de los levantamientos lineales y recuperar las cualidades atléticas que muchos perdemos con la edad.
Estos son los cinco fundamentos que recomienda priorizar al entrenar a los 30 años.
1. Lanzar objetos (pesados y ligeros)
Ejercicios como lanzar balones medicinales y levantar sacos de arena sobre los hombros entrenan la potencia, una de las primeras cualidades físicas que disminuyen con la edad. A diferencia del levantamiento lento y controlado, lanzar enseña al cuerpo a generar fuerza rápidamente y transferirla a través del tronco y las extremidades. También interviene la coordinación. Lanzar requiere sincronización y secuencia, lo que ayuda a mantener la capacidad atlética a lo largo del tiempo.
2. Corre y salta escaleras arriba
Subir escaleras a toda velocidad y saltar fortalece la parte inferior del cuerpo, mejora la rigidez de los tendones y la condición cardiovascular al mismo tiempo. La inclinación reduce el impacto en comparación con correr en terreno llano, a la vez que exige un alto rendimiento en las caderas, las rodillas y los tobillos.
3. Zancadas, sentadillas divididas y subidas a escalón
Con la edad, la fuerza en una sola pierna cobra mayor importancia, sobre todo para mantener el equilibrio y la coordinación. Ejercicios como las zancadas, las sentadillas divididas y las subidas al escalón ponen a prueba lo que Lienhard denomina "articulación pélvica contralateral". En términos sencillos, esto se refiere a la capacidad de estabilización de las caderas y la pelvis mientras las extremidades se mueven de forma independiente.
4. Entrena con movimientos cruzados
El movimiento humano es inherentemente rotacional, pero gran parte del entrenamiento en el gimnasio se realiza en línea recta. Incorporar ejercicios cruzados, como el corte de leñador, el remo con cable a una mano con torsión del torso o variaciones de gateo, ayuda a reconectar la parte superior e inferior del cuerpo a través del tronco. El resultado es un movimiento más eficiente y un cuerpo que funciona como una unidad, en lugar de partes aisladas.
5. Los 4 movimientos de cadera olvidados
La mayoría de los programas de gimnasio se centran en la flexión y extensión de cadera (como sentadillas y peso muerto), pero suelen descuidar otras acciones clave: aducción, abducción, rotación interna y rotación externa. Lienhard destaca ejercicios que trabajan estas funciones, como las abducciones con banda elástica, los pasos de patinador y las planchas de Copenhague con torsión del torso. Entrenar estos rangos de movimiento ayuda a mantener la salud articular y a mejorar la estabilidad.












