Los productores de apps de sueño aprovechan de manera inteligente la necesidad de las personas de conocer mejor sus hábitos nocturnos. La calidad del sueño es fundamental para la salud: durante las fases de sueño profundo, el cuerpo se recupera y el cerebro realiza una especie de “lavado”, eliminando diversas toxinas. Aunque resulta muy útil saber cuánto tiempo se pasa en esta fase crucial, investigadores noruegos han observado que, para algunas personas, este conocimiento puede empeorar su descanso. Sus hallazgos han sido publicados en Frontiers in Psychology.

Los jóvenes son más sensibles a la retroalimentación

Los expertos en sueño advierten desde hace tiempo que centrarse demasiado en apps de sueño puede favorecer la ortosomnia: preocuparse tanto por dormir bien que, precisamente, uno termina despertándose más durante la noche. Un efecto similar observaron los investigadores noruegos en su estudio.

Se encuestó a 1.002 noruegos sobre su uso de apps de sueño y la calidad de su descanso actual. También querían conocer las experiencias positivas y negativas que los participantes habían tenido con estos dispositivos. Algo menos de la mitad (46 %) reconoció utilizar o haber utilizado alguna vez estas apps.

Las mujeres recurrían a estas aplicaciones con mayor frecuencia que los hombres. También se observó un claro patrón por edad: las personas mayores de 50 años habían tenido menos experiencia con apps de sueño y se dejaban influir menos por la información recibida, ya fuera positiva o negativa.

“Los adultos jóvenes resultaron mucho más susceptibles”, explica Håkon Lundekvam Berge, de la Universidad de Bergen (Noruega). “Experimentaron más beneficios de las apps, pero también más preocupaciones y estrés”.

Más estrés por las apps de sueño

Del total de encuestados, el 15 % afirmó dormir mejor desde que registran su sueño. El mayor beneficio, señalado por un 48 % de los participantes, fue aprender más sobre sus hábitos nocturnos.

Aunque la valoración general sobre las apps fue más positiva que negativa, un 17 % reconoció que la aplicación les hacía preocuparse más por la calidad de su sueño.

Más de un 2 % incluso admitió dormir peor desde que usan estas apps, generalmente personas que ya mostraban síntomas de insomnio. Señalaron que la principal causa de estrés era la retroalimentación de la app.

“Quienes presentan síntomas de insomnio son más propensos a recibir negativamente los comentarios de la app, lo que puede generar tensión y estrés relacionado con el sueño”, apunta Lundekvam Berge. “Es importante ser consciente de ello antes de usar este tipo de aplicaciones”.

Hábitos de sueño saludables

El propio estudio reconoce algunas limitaciones. Las personas no siempre responden con total sinceridad a los cuestionarios, de forma consciente o inconsciente, lo que reduce la fiabilidad de los resultados.

Además, los participantes se inscribieron de manera voluntaria, lo que sugiere que ya tenían un interés elevado en su sueño y podrían reaccionar de forma diferente a la información de una app en comparación con la población general.

Para quienes se identifiquen con los efectos negativos de estas apps, los investigadores ofrecen algunos consejos. “Usa la retroalimentación de la app para crear hábitos de sueño saludables, como limitar el tiempo frente a pantallas antes de dormir”, recomienda Lundekvam.

Su colega añade: “Escucha a tu cuerpo y acuéstate solo cuando tengas sueño real. Tu cama y tu dormitorio deben asociarse con descanso; si vas a la cama antes de estar preparado, acabarás despertándote, lo que puede agravar tus problemas de sueño”.

Vía: National Geographic NL
Traducido y editado por Gustavo Higueruela
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Roeliene Bos
Redactor
Roeliene trabaja como editora para National Geographic. Como periodista científica, también contribuye a las revistas Quest y KIJK, entre otras. Le encantan los viajes, la historia religiosa y caminar a paso ligero.